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martes, 29 de mayo de 2018
miércoles, 16 de mayo de 2018
Ante el Gran Acuerdo Nacional del presidente Macri los “Gran Acuerdo Nacional” anteriores...
RECUERDOS PARA EL PRESENTE
Ante el Gran Acuerdo Nacional del presidente Macri, los “Gran Acuerdo Nacional” anteriores...
Por Horacio Micucci
Se denominó Gran Acuerdo
Nacional (GAN) a la propuesta política que dio a conocer en las primeras
semanas de julio de 1971 el dictador Alejandro Agustín Lanusse (Dictadura
Onganía-Levingston-Lanusse), ante el agotamiento de la llamada “Revolución
Argentina” que encabezaba y en busca del acercamiento y subordinación de la
dirigencia política de ese entonces.
La propuesta despertó
oposición entre los sectores más firmes de la lucha popular
Juan Domingo Perón,
exiliado en España, rechazó la propuesta y organizó un frente político, el
FREJULI (Frente Justicialista de Liberación Nacional).
El Gran Acuerdo Nacional
y todo el trabajo de Lanusse tenían como eje lograr que Perón claudicase.
Lanusse partía de una caracterización de Perón que repite en su libro (Protagonista
y Testigo, Buenos. Aires., 1989), y que
se graficó en aquella frase de “no le va a dar el cuero para venir”, y le puso
todo tipo de trabas, siendo la última el decreto que redactó Julio Oyhanarte – Ministro de la
Corte Suprema de Justicia de la Nación en los períodos 1958-1962 y 1989-1991 y,
en 1989 Secretario de Justicia designado por el presidente Carlos Menem, aunque
radical de origen– por el cual no podían participar como candidatos en las
elecciones quienes no estuviesen en el país para agosto de 1972, cuando Perón
estaba en España y no podía volver por los procesos pendientes. Perón resistía;
concedía un poco, forcejeaba y volvía a conceder otro poco. Empleó una
expresión muy gráfica entonces para referirse a esto cuando dijo que Lanusse
quería “retorcerle el cuello a la gallina y que después ponga huevos”; como
diciendo: “Yo en estas condiciones no voy a acordar”. Balbín empleó una
expresión similar en una convención que hizo el radicalismo en 1972; dijo:
“Quieren que negociemos cuerpo a tierra”.
Posteriormente (1980)
asumido Viola para encabezar la dictadura después de Videla, se intentó un
nuevo Gran Acuerdo Nacional. Era una reedición del GAN (Gran Acuerdo Nacional)
de Lanusse, con el frigerismo (Rogelio Frigerio, abuelo del actual Ministro),
el peronismo con Isabel proscripta, y fuerzas que habían apostado a la
Dictadura de Videla, (como la dirección del PC). En cuanto a la UCR, integraría
este acuerdo, o una oposición moderada. El objetivo era imponerle a la UCR una
dirección afín al violismo. Sectores peronistas y radicales, en tanto, trabajaban
la idea de un acuerdo radical-peronista para restablecer un sistema
democrático. En definitiva –decían esos sectores– Balbín y la dirección del
radicalismo debían definir: si preferían ser segundones en una dictadura
fascista con un mascarón pseudodemocrático, u oposición en un parlamento
democrático.
Aquí también la
propuesta despertó oposición entre los sectores más firmes de la lucha anti
dictatorial.
Posteriormente, en 2001,
el entonces presidente Fernando de la Rúa adelantó a los banqueros que su
gobierno estaba "definiendo los términos de un gran acuerdo nacional que
sirva de base para implementar las reformas que faltan", y les reclamó
confianza en su política, en un discurso que ofreció para declarar clausurada
la versión 2001 de la Reunión Anual de la Asociación de Bancos de la Argentina
(ABA).
El presidente Macri propone
un nuevo “Gran Acuerdo Nacional” para aplicar el ajuste al pueblo, continuar la
entrega del patrimonio nacional, reducir salarios y jubilaciones, aplicar un
nuevo acuerdo con el FMI (que asegure el pago de la deuda ilegítima y usuraria contraída
antes y ahora), la flexibilización laboral, profundizar la indefensión
nacional, y entrar al mundo por la puerta de servicio. Y busca cómplices sumisos
para ello.
Y para los que protesten
propone la constitución de nuestras Fuerzas Armadas en una Guardia Interna (la
teoría de la Seguridad Interior del dictador Onganía y de la segunda dictadura:
donde el enemigo está adentro y son el pueblo y los patriotas que se oponen a
la entrega.
"Creemos que el
marco para un gran acuerdo nacional es el Presupuesto 2019", señaló Marcos
Peña después de una reunión de gabinete en la Casa Rosada.
"Allí nos tendremos
que sentar todas las partes, con una enorme apertura, generosidad y
responsabilidad para no mentirle más a la gente, porque no podemos seguir
pensando eternamente que la culpa es de otros", agregó el jefe de
Gabinete, casi en tono autocrítico.
"Esta nueva
situación, ese nuevo piso de confianza, se produce por dudas que se han
generado por el compromiso del conjunto de la dirigencia argentina para llegar
al equilibrio fiscal", argumentó el funcionario.
Este nuevo “Gran Acuerdo Nacional” es, entonces, para consensuar
recortes presupuestarios y estar a la altura de las exigencias del FMI.
Estos planes de “Grandes Acuerdos Antinacionales”, para realizarse, no
dependen solo de la voluntad de los que promueven la entrega y la sumisión nacional.
Dependen también del pueblo y sus protestas (a menudo no tenidas en cuenta por los
ajedrecistas de la política) y de las fuerzas patrióticas y democráticas, de
todas las ideologías y creencias, dispuestas a oponerse y confluir en una amplia
unidad patriótico-nacional y democrático-popular.
jueves, 26 de abril de 2018
REFORMA AGRARIA Y DEFENSA NACIONAL La tierra para el que la trabaja, un tema vital para la Defensa Nacional
REFORMA AGRARIA Y DEFENSA
NACIONAL
La tierra para el que la trabaja, un tema
vital para la Defensa Nacional
Por
Horacio Micucci
Para los
chinos, los ingleses, los estadounidenses, aprovisionarse de fuentes de
alimentos es un tema de importancia en su seguridad nacional. Por lo tanto, el
dominio de tierras en producción no es sólo una cuestión de negocios. Es un tema
de seguridad nacional para esas potencias.
Es que
el reparto definitivo de la Tierra obliga a las potencias imperialistas, al
proceder a un nuevo reparto, a tender la mano hacia toda clase de territorios.
El imperialismo genera inevitablemente la rivalidad de varias grandes potencias
en la aspiración a la hegemonía, esto es, a apoderarse de territorios no sólo
directamente para sí, sino también para el debilitamiento del adversario y el
quebrantamiento de su hegemonía. Ninguna potencia deja de tener en cuenta el
aprovisionamiento seguro de alimentos o de energía para sus ejércitos, porque
tiene claro que, al final, la disputa será militar.
Se
equivoca Macri. El mundo no está constituido por países iguales y razonables,
“globalizados”, ("países serios", al decir de Carrió). Es un mundo de países
opresores y oprimidos (como el nuestro). Con el agregado de que se acentúan los
factores de disputa, entre las potencias, en todos los terrenos, incluso el
militar.
En ese
marco, es ilógico e irracional, sorprendente, escuchar decir que Argentina no
tiene hipótesis de conflicto (o de amenazas, como se dice ahora). No hay Fuerzas
Armadas para un proyecto de Argentina Independiente de toda dominación
extranjera. Simplemente porque la política vigente es la de la entrega del
patrimonio nacional y no el de una Argentina independiente. La Fuerzas Armadas
no se constituyen en general. Se constituyen con un objetivo y de él dependen
sus características organizacionales.
Argentina, como país dependiente, es objeto de
extranjerización de sus tierras.
Mas de
la mitad de sus tierras cultivables han sido extranjerizadas. Y, también, sufre
la rapiña de sus riquezas y de territorios de importancia estratégica y militar
(además de económica) como es el caso de nuestras Malvinas, islas del Atlántico
Sur y mares aledaños.
El
Italiano Benetton es el mayor terrateniente de Argentina con 950.000 hectáreas
declaradas. El Ingles Lewis es otro terrateniente, con el agravante de que, en
el paralelo 48, sobre la costa atlántica, tiene un aeropuerto del tamaño del
Jorge Newbery de Ciudad de Buenos Aires. Y, valga la redundancia, con el
agravante de que aviones de guerra de la base inglesa que usurpa y coloniza
nuestras Malvinas pueden, en dos horas, aterrizar en ese aeropuerto y partir en
dos a la Argentina continental.
Lejos de
preocuparse, el presidente Macri veranea en las estancias del inglés Lewis. Es
su amigo...
Le
preocupan más los Mapuches que esta grave situación. Coherentemente con ello,
mientras ocurría el desastre del ARA SAN JUAN, el Ministro Aguad estaba en
Canadá, negociando un acuerdo de cooperación militar con Gran Bretaña, el
usurpador de nuestras islas y mares atlánticos.
Nuestros
gobiernos tienen una política de Defensa Nacional: es una política de
indefensión.
Una
verdadera política de defensa nacional es mucho más que balas y cañones. Es,
además, Industria para la defensa (y desarrollo industrial estratégico) y no su
desguace. Es desarrollo naviero (contradictorio con el abandono del Astillero de
Río Santiago), es desarrollo de la energía atómica, es desarrollo de ciencia y
técnica (y no destrucción del INTI), es desarrollo aeronáutico, es a volver a la concepción del General Mosconi en YPF y el petróleo, etc...
Es
también asegurarse provisión de medicamentos (no extranjerización e importación
de los mismos), con el desarrollo de un polo estatal de fabricación, siguiendo
el camino de la EMESTA (Empresa de Medicamentos del Estado) de Ramón Carrillo,
Ministro de Salud en los primeros gobiernos del General Perón.
Y, por
fin, es tener provisión segura de alimentos para el pueblo y para sus fuerzas de
combate.
Es el
concepto de Defensa Nacional Integral e Integrada, basada en un pueblo capaz de
defenderse y con los elementos materiales para ello.
Desde
esta última visión, tener un tercio de la población en pobreza es un tema que
atenta contra una Defensa Nacional con mayúsculas. Y tener latifundios de la
magnitud de los nombrados más arriba atenta, también, contra la defensa
nacional. La propuesta de la Federación Agraria Argentina de crear un millón de
chacras de campesinos propietarios es, en consecuencia, un tema de Defensa
Nacional, para nuestro país. Sólo así se conseguirá poblar el territorio con
quienes defenderán esa tierra contra toda agresión extranjera. Si para Juan
Bautista Alberdi "gobernar es poblar", vale por extensión que defender el
territorio es poblarlo de verdaderos productores que lo habiten y produzcan en
él. Campesinos que accedan a la tierra como propietarios y no terratenientes que
se quedan con la renta de tierra que no trabajan y que viven en lujosas
mansiones, lejos de la producción.
Patria
proviene de patrimonio, suele decir el Dr. Julio C. González.
En
efecto, Patria es nuestro patrimonio en el sentido más amplio. Nación abarca
constituir una comunidad estable de seres humanos formada históricamente,
surgida sobre la base de la comunidad de lengua, territorio, vida económica y
carácter psíquico, que se manifiesta en una comunidad de cultura. Defenderán su
Patria ante toda agresión extrajera esos campesinos que hayan hecho realidad la
consigna "la tierra para el
que la trabaja". Campesinos que digan "esta es mi tierra, esta es mi casa, esta es mi Patria. Doy la
vida por ella.".
China y
otras potencias avanzan copando territorios fértiles.
Argentina ya está en el blanco de esas ambiciones.
“En un mundo poblado por casi 8000
millones de personas -cifra que no para de aumentar- las tierras agrícolas se
transformaron en una prioridad estratégica. Inversores chinos e indios, e
incluso fondos de inversión estadounidenses, compran donde pueden cada vez más
hectáreas cultivables.”
“En la Argentina, Brasil, Ucrania,
Francia, Australia o Nueva Zelanda, los chinos en particular -que tienen que
asegurar la alimentación de casi 1400 millones de personas- adquieren todo lo
que encuentran al alcance de la mano.”
“Los empresarios chinos cultivan en la
actualidad diez millones de hectáreas de tierra fuera de sus fronteras, según
Land Matrix, una organización que controla las adquisiciones de magnitud de
tierras extranjeras en el mundo.”
“Hace seis meses, capitales chinos
focalizaron su interés en Australia, en particular en la empresa S. Kidman,
cuyas tierras agrícolas ocupan el 1% del territorio del país. Finalmente, la
venta resultó bloqueada por el Tesoro del gobierno australiano, que la juzgó
contraria a "los intereses nacionales".”
“¡Ningún problema! Los chinos invierten en
Europa del Este (Rusia, Ucrania, Bulgaria) y hasta en Europa
Occidental.”
“Hecho inusual, contrariamente a lo que
sucede en África, donde la mayoría de los empleados de las plantaciones son
nativos, cerca de 30.000 agricultores chinos fueron registrados en la localidad
rusa de Birobidjan en 2014.”
“En el caso específico de la Argentina,
Oro Esperanza Agro SA, que representa a los chinos de Chongqing Red Dragonfly
Oil y Chongqing Grain & Oil Group Dazu Grain & Oil Purchase and Sales
tiene 13.000 hectáreas de tierras cultivables.”
“Pero no sólo los chinos invierten en la
Argentina. A través del grupo Almarai, Arabia Saudita posee 35.306 hectáreas de
tierras agrícolas en el país desde 2011, mientras que Alkhorayef Group, del
mismo origen, compró 200.000 ese mismo año.”
“Por su parte, el fondo de inversión
norteamericano CalyxAgro (que representa a Pacific Century Group, TRG Management
LP, Said Holding, Pictet Private Equity Investors, Solvia Investment Management,
Louis Dreyfus Group) explota 9083 hectáreas desde 2007.”
Ante lo
anterior, es lógico que no haga nada un gobierno cuyo Jefe de Gabinete es Marcos
Peña Braun y su Secretario de Comercio se apellida Braun, Miguel Braun. De los
Braun, Braun Menéndez, y Menéndez Behety, latifundistas del sur, socios en sus
orígenes con los latifundistas ingleses de nuestra Patagonia. Y, también, que el
presidente se llame Mauricio Macri Blanco Villegas y sea amigo del inglés
Lewis...
jueves, 29 de junio de 2017
COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO
LA RELIQUIA
Por Horacio Micucci
Como una gran panorámica, el suboficial podía ver pasar ante sus ojos los
sucesos que condujeron al fracaso de los asesinos y, con especial detalle, los
últimos instantes en la vida de ese superior por el que siempre sintió un odio
extraordinario (...) Lo emparentaba con ese general de quien “La Reliquia”
siempre repetía enfurecido: Vive como un sultán mientras sus hombres andan
andrajosos y hambrientos”.
(Nota de HM sobre este párrafo del libro La Reliquia: Se refiere a la opinión Belgrano sobre Rondeau)
(Nota de HM sobre este párrafo del libro La Reliquia: Se refiere a la opinión Belgrano sobre Rondeau)
Hay distintas motivaciones por las cuales alguien lee
un libro.
Entre otras, porque sigue un tema. Aún si se tratara
de ficción.
Por placer, por su estética, por afinidad con el autor y sus ideas. O, todo lo
contrario, porque discrepa con él y quiere conocer sus argumentos.
Ha salido una novela, titulada La Reliquia, que
combina la historia argentina con la ficción. Su autor es Eduardo Mariano Lualdi.
Es su primera novela. En ella, la historia transcurre
desde la colonia hasta el siglo XXI. En todo ese tiempo el General Manuel
Belgrano sobrevive en dos centurias, como representación de la continuidad del
proyecto de libertad e independencia pendientes desde 1810. Luego de la
conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Mayo es condenado a muerte
por las clases dominantes de Argentina, con el objeto de terminar con las ideas
que representa. Sobretodo aquella de “ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo”.
Lo hacen para que nada se recuerde de eso. Para afirmar el presente de
dependencia, de latifundio, de una Argentina rapiñada por distintos
imperialismos. Para echar sal sobre las ruinas de Cartago, como hicieron los
romanos, para que nada vuelva a germinar en esa tierra.
El General es condenado, pero disponen hacerlo por
medio de una banda de asesinos. Ni siquiera de frente...
Un grupo de patriotas que conforma la “Logia de los
Pérez” protegen a Belgrano aún a costa de sus vidas porque comprenden que se
trata de la permanencia de sus ideales revolucionarios. Porque comprenden que
se trata de eliminar, junto con el prócer, toda posibilidad de una Argentina
independiente de toda dominación extranjera y de un pueblo soberano.
Hasta aquí, apenas lo que dice la contratapa del libro.
Se trata de una ficción.
Pero... ¿Se trata de una ficción?
¿Cuántas cosas se han borrado del pasado argentino por
las razones que plantea esta novela? Artigas fue reducido por Mitre a poco más que
un bandolero de la Banda Oriental. Su Reforma Agraria del Estatuto de 1815, es casi
desconocida. Belgrano, probablemente uno de los principales estrategas y
tácticos de la Revolución de Mayo, uno de los intelectuales revolucionarios más
destacados que comprendió la necesidad de un ejército para que la revolución
triunfara, un Doctor devenido en General porque advirtió las necesidades de la
Revolución, fue reducido a casi un ingenuo. Su abnegación rebajada a la candidez.
Se “olvidó” el 12 de agosto como conmemoración de la derrota de la primera
invasión inglesa en 1806. San Martín debió irse de América en las sombras
porque, tempranamente, planeaban algo parecido a lo que esta novela cuenta...
Las “desobediencias” de San Martín y Belgrano a órdenes contrarias a la
Independencia, se borronean para que no cunda su ejemplo entre los militares...
Se oculta que hubo militares españoles, como Álvarez de Arenales, pasados a la
causa independientista... Y tantos hechos y patriotas más, sumidos en el olvido
cuando no eliminados físicamente...
Una Argentina camuflada de estanque “pacifico” para
ocultar el turbulento ¿pasado? de asesinatos, algunas veces públicos y muchas
otras arteramente perpetrados. O el exilio, la “desaparición”... Y, lo
principal, para ocultar las rebeldías populares, sus luchas, sus resistencias,
sus puebladas...
Y esa “Logia de los Pérez”... ¿no expresa o simboliza
a los que buscan denodadamente, reencontrar ese pasado, sus ejemplos, sus
aciertos y errores, para cambiar el presente y construir otro futuro?.
Hay una ideología dominante que no es etérea. Es dura
como un ladrillo pero, como un gas, se filtra por todos los intersticios. ¿Cómo
explicar que no es frecuente que se comprenda que un revolucionario argentino
no puede desconocer la única revolución que tuvimos? Más dura y penetrante
deberá ser la ideología de los revolucionarios para reconstruir ese pasado y
retomar banderas abandonadas u ocultadas...
Otto Vargas ha escrito: “nuestras posiciones actuales
implican una crítica del pasado. No un simple desarrollo `natural´ del mismo,
una mera continuidad. Por eso es tan importante conocer bien ese pasado, que
siempre palpita en el presente, para saber qué es lo que ha sido o debe ser
negado de él y, tal vez, sobrevive en nosotros. Esto implica no sólo una
revisión teórica del pasado, sino también y principalmente, una crítica
política del mismo”.
Hasta aquí la novela y las implicancias que incitan a
su lectura. Pero ¿y el autor?...
Conozco a
Eduardo ya hace unos veinticinco años. Hemos luchado juntos y con otros
compañeros por mantener firmeza estratégica y una táctica que
nos aproxime con éxito a los objetivos históricos que nos
proponemos. Y sé de su profundo conocimiento de la historia, y su
interpretación, para sacar conclusiones presentes... Sin relatos construidos a
gusto, porque “la verdad siempre es revolucionaria”, como diría Romain
Rolland...
Me sorprendió la salida de esta novela. La primera
pregunta que me hice (y le hice a Eduardo) fue ¿de donde sacaste el tiempo para
escribirla?
No es mi oficio el arte en general y la literatura en
particular. Poco sé de estética literaria. Pero la prosa de Eduardo es muy
elaborada, describiendo personajes, situaciones, imágenes... Muestran un estilo
y un trabajo arduo. Dicen que en una obra hay diez por ciento de inspiración y
noventa por ciento de transpiración. Me parece que es una obra “transpirada”...
Pero no sólo literariamente... la obra destila la transpiración militante de
Eduardo, sus conocimientos, sus ideas...
Yo diría que es imprescindible leerla. Para comenzar a
conocer nuestra historia desde la forma amena, entretenida, de una ficción. O
tal vez para discutirla y debatirla en grupo, en familia, en amistad...
Paracelso, allá por 1530, dijo que, quien no conoce
nada, no ama nada. La lectura de esta historia tal vez ayude a conocer la
Argentina y su pasado, para amar más a nuestra Patria oprimida (odiando,
dialécticamente, a sus enemigos, porque no hay amor sin odio). Y, también,
ayude a pensar caminos para liberarla aprendiendo de los ejemplos que han dado
y dan el Pueblo argentino y su clase obrera...
domingo, 18 de junio de 2017
PACTOS DE LA MONCLOA Y ACUERDOS PRE Y POST ELECCIONARIOS PARA ACORDAR EL AJUSTE
PACTOS DE LA MONCLOA Y ACUERDOS PRE Y POST ELECCIONARIOS PARA ACORDAR EL AJUSTE
Por Horacio Micucci
Desde
hace un tiempo se escucha hablar a dirigentes varios de la necesidad de un
Pacto de la Moncloa para acordar el rumbo futuro.
Es
decir; un ajuste pactado con acuerdo de oficialistas y opositores...
Los
Pactos de la Moncloa (formalmente fueron dos, denominados Acuerdo sobre el
programa de saneamiento y reforma de la economía y Acuerdo sobre el programa de
actuación jurídica y política) fueron los acuerdos firmados en el Palacio de la
Moncloa, el 25 de octubre de 1977, después de la muerte de Franco, tomando
conocimiento y comprometiéndose a su desarrollo el Congreso de los Diputados
dos días después, y el Senado el 11 de noviembre, entre el Gobierno de España
de la legislatura constituyente, presidido por Adolfo Suárez, los principales
partidos políticos con representación parlamentaria en el Congreso de los
Diputados, con el apoyo de las asociaciones empresariales y el sindicato
Comisiones Obreras (excepto algunas secciones sindicales del mismo) y el
rechazo de la Unión General de Trabajadores (que finalmente lo firmaría) y de
la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), con el objetivo de procurar la
estabilización del proceso de transición al sistema democrático, así como
adoptar una política económica que contuviera la gran inflación.
En
materia económica se reconoció, en esos Pactos, entre otras cosas, el despido
libre para un máximo del 5 por 100 de las plantillas de las empresas, el límite
de incremento de salarios se fijó en el 22% (con una inflación del 40%), se
estableció una contención de la masa monetaria y la devaluación de la peseta
(fijando el valor real del mercado financiero) para contener la inflación;
reforma de la administración tributaria ante el déficit público, así como
medidas de control financiero a través del Gobierno y el Banco de España ante
el riesgo de quiebras bancarias y la fuga de capitales al exterior.
Es
bueno destacar que ese Pacto no evitó la crisis en ESPAÑA como resultado de la
crisis mundial y que provocaría el surgimiento del movimiento de los
indignados.
Es
obvio el parecido de los Pactos de la Moncloa con el ajuste que se aplica y se
quiere profundizar en Argentina.
Los
que quieren un Pacto de la Moncloa para Argentina, no confiesan que quieren un
ajuste similar, que ya están aplicando. Y quieren que el pueblo se someta a ese
ajuste de manera silenciosa. Con complicidad general...
¿Qué
les parecería, señores, si en lugar de ajustar salarios, jubilaciones y pensiones,
dejamos de pagar el precio de 67 dólares el barril de petróleo a los monopolios
internacionales radicados en el país cuando el precio internacional oscila
entre 45 y 50 dólares en barril?
Único
caso en el mundo en que se paga más que el precio internacional.
Dejar
de pagar ese sobreprecio sería muy importante si se tiene en cuenta que el
costo argentino del barril de petróleo no supera los 20 dólares el barril. Podríamos
ahorrarnos unos 6.000 millones de dólares al año.
¿Y
si les cobramos impuesto a las ganancias y bienes personales a los
beneficiarios de las LEBAC que ganan 25% anuales en dólares (único caso en el
mundo de ese rendimiento financiero)?.
¿Y
si se hace una Reforma Agraria para crear un millón de chacras de campesinos
propietarios para los jóvenes, los pueblos originarios y los campesinos que trabajan en
realidad, la tierra?. ¿No sería aquello de la tierra para el que la trabaja, de los primeros gobiernos del General Perón?
Empezaríamos
a ahorrarnos millones de dólares de renta terrateniente, que repercuten en los
precios de alimentos que compramos todos los días, que benefician en gran
medida a latifundistas extranjeros... como el inglés Lewis, amigo del actual
Presidente y al que el Gobierno anterior otorgó un aeropuerto en el paralelo 42
donde pueden desembarcar los ingleses que ocupan Malvinas en 2 horas, para
partir en dos la Argentina continental.
¿Y si pactamos disminuir la ganancia de los monopolios de distribución e hipermercados que pagan al productor agrario diez o veinte veces menos que el precio de venta en la góndola?.
¿Y si dejamos de pagar la deuda externa usuraria, ilegítima y fraudulenta? ¿Porqué no hacer un "Pacto de la Moncloa" para eso?
¿Y si pactamos disminuir la ganancia de los monopolios de distribución e hipermercados que pagan al productor agrario diez o veinte veces menos que el precio de venta en la góndola?.
¿Y si dejamos de pagar la deuda externa usuraria, ilegítima y fraudulenta? ¿Porqué no hacer un "Pacto de la Moncloa" para eso?
¿Qué
les parece señores si hacemos un Pacto para cumplir con lo propuesto por el
Papa de: Techo, Tierra y Trabajo?
Seguro
que no es ese el Pacto que andan proponiendo...
miércoles, 9 de noviembre de 2016
EL TRIUNFO ELECTORAL DE DONALD TRUMP Por Martín Díaz
EL TRIUNFO ELECTORAL DE DONALD TRUMP
Por Martín Díaz
El mundo globalizado, interdependiente, y “razonable” del que
habla Mauricio Macri no es tal. Es un mundo donde crecen los factores de
disputa entre las potencias a expensas de países como el nuestro. Es un sueño
más que irrealizable esperar de ese mundo el apoyo para nuestro desarrollo
independiente. Sólo entregaremos hasta nuestra última gota de sangre y
soberanía, en camino a un precipicio de dolor...
No existen los “países serios” de los que habla el
Presidente...
Nuestra pregonada incorporación al mundo, lo es a ese mundo
donde crecen los factores de guerra y de rapiña salvaje... en Europa y en
China, en EE.UU y en Rusia...
Si alguien tiene la idea que nuestro país estará al margen de
esta escalada bélica impulsada por los matones imperialistas, sólo hay que ver
las maniobras militares que realizaron los colonialistas ingleses en Malvinas
entre el 19 y el 28 de octubre, que incluyeron el disparo de misiles y tuvieron
como “hipótesis de conflicto” una confrontación con Argentina.
En la base de este
fenómeno Trump está la persistencia de la crisis económica y social en la
primera potencia imperialista, que acrecentó las diferencias entre los más
ricos y los más pobres. Desde el inicio de esa crisis, que coincidió con el
final del período de Bush, hubo una ingente movilización popular contra sus
efectos más devastadores, como el movimiento "Somos el 99 por
ciento". Las promesas electorales de Obama en el sentido de revertir esa
situación social generaron expectativas en amplias franjas de la población e
impulsaron una movilización, que culminó con grandes concentraciones
históricas, como los centenares de miles que se congregaron en el cierre de su
elección en Chicago.
También ahora en EE.UU.
Desde hace un tiempo, también
en el Reino Unido con el BREXIT, como en otras potencias, sectores de sus clases
dominantes preparan a sus países para un mundo en el que se multiplican los
factores de guerra. También, son pasos hacia realineamientos de esos países en
el nuevo reparto del mundo que está en curso. Gran Bretaña ya no es “la reina
de los mares”, pero conserva un poderoso dispositivo estratégico mundial,
apoyado en los lazos de dependencia que tejió en la descolonización que siguió
a la Segunda Guerra Mundial, también en las posiciones coloniales que conserva.
Por eso fue un delirio de rápido despertar, la idea de Macri y Malcorra de un
diálogo con Inglaterra. Ni el apoyo a su candidatura en la ONU se consiguió.
La campaña electoral del
BREXIT mostró una profunda división en las clases dominantes en el Reino Unido
y sus componentes, en relación a los vínculos comerciales, políticos y
empresariales con los distintos sectores de las clases dominantes de los demás
27 países integrantes de la Unión Europea, en particular con los sectores del
capital financiero y monopolista de los países “rectores”, como Alemania,
Francia e Italia. Contradicciones que ya se venían expresando en el
mantenimiento de su soberanía monetaria por parte del Reino Unido y en la disputa
entre Londres y Frankfurt por ser el centro financiero de la UE.
Este fenómeno de
preparación para un mundo en el que se multiplican los factores de guerra se
repite en EE.UU, con el triunfo electoral de Donald Trump.
El gobierno de Obama
Durante su administración,
resumidamente, se acentuó la concentración social de la riqueza y las dos
principales minorías étnicas (negros e hispanoamericanos) continuaron
padeciendo la discriminación y el maltrato económico y social: nunca como en
esos años hubo tantas deportaciones de ilegales y se repitieron los hechos de
violencia racial, como los tristes episodios de Baltimore. Los puestos de
trabajo destruidos en la agonía de Bush, por la relocalización de industrias en
el exterior, principalmente China, fueron sustituidos por otros de escasa
especialización y muy baja paga, que no alcanza para una cobertura de las
necesidades más importantes. Fueron timoratas las reformas en salud y se
encareció la educación superior, dejando fuertemente endeudados a centenares de
miles de jóvenes de clases medias. En EEUU todas las universidades son pagas y
los estudiantes y sus familias sacan créditos para pagarlas después de
recibidos.
Impulsó el TPP (Tratado
Transpacífico de cooperación económica), que entre otras cosas, le da autoridad
a las compañías por encima del Estado. Que no podría, por ejemplo, fijar normas
sanitarias de determinados productos sin riesgo de ser demandado por
restricción al comercio.
El reverso de
aquella movilización inicial, fue una oposición sistemática en el Congreso a
toda iniciativa reformista y un recrudecimiento del racismo en los sectores más
reaccionarios. Los republicanos, encarnación cabal de esta tendencia, contaron
con una mayoría en el Senado que les permitió una labor obstruccionista.
No fue sólo Obama
quien incumplió las expectativas que despertó. Tampoco hubo respuestas del
partido Demócrata, que responde a sus mandantes, las petroleras y Wall Street.
El triunfo de Trump
Trump expresa a las
fuerzas más oscuras de la sociedad norteamericana. Representa a fuerzas no
religiosas y las cuestiones religiosas han dejado de tener peso en la campaña.
Ese es uno de los elementos por los que prevalece sobre los otros sectores
conservadores del Partido Republicano. Dice más directamente lo que el público
republicano quiere oír: “no a los musulmanes”, “vamos con más tortura”; aunque
después se retracte, lo primero que le sale es lo más troglodita. Dijo que iba
a ser neutral en el conflicto palestino-israelí, pero después fue a la
Conferencia American Israeli Political Action Comitee, una especie de lobby
proisraelí recalcitrante y dijo que “estoy con Israel todo el tiempo”.
Trump es una figura
autoritaria. Hay aspectos que parecen contradictorios: critica la guerra de
Irak: “¿para qué gastar tantos millones que se podrían haber usado en
infraestructura?”. Es un gran oportunista y demagogo, va captando lo que va
emergiendo de la gente. También recoge los temas que preocupan a los más
pobres. Dice “yo voy a traer los trabajos de vuelta”, y manda fabricar cosas en
China. Para hacer un edificio en Atlantic City, Trump trajo obreros polacos
para pagarles salarios más bajos. Recoge el efecto en la población de las
campañas contra los musulmanes y dice que les va a cerrar la frontera.
En la campaña apareció
la cuestión de Israel y Medio Oriente. Es sabido que el apoyo a Israel es una
política de estado en EEUU. En AIPAC (American Israel Public Affairs Committé,
Comité de Asuntos públicos Estados Unidos Israel) fueron a hablar todos los
precandidatos, menos Sanders, que es el único judío de todos ellos. Se abstuvo
de ir a esa reunión. Adujo un conflicto de horario pero hizo declaraciones en
el sentido de que es muy difícil un plan de paz si los palestinos no tienen
voz.
¿Quién paga la crisis?
Dice Marcelo Cantelmi en
Clarín: “EE.UU. ha vivido ya la irrupción de un
dirigente imprevisible y de discurso desorientado cuando George W. Bush alcanzó
casi sorpresivamente la presidencia en 2000. (...) El legado de Bush es central
porque es allí donde es posible hallar las huellas de este presente. El
oportunismo y la opacidad en esa presidencia produjo, apenas llegado al Salón
Oval, las dos mayores quiebras de las historia del capitalismo. Fue el prólogo
de la pesadilla final en el cierre de su segundo mandato, con la bancarrota de
todo el mercado en 2007 y 2008 origen de una desigualdad social sin precedentes
desde inicios del siglo pasado. La cereza sobre esa torta es el rudimentario
frente externo, donde Estados Unidos libra en Afganistán la guerra mas larga de
su historia. La irrupción terrorista sanguinaria de la banda de presunto perfil
religioso ISIS nace en la caldera inexplicable que abrió ese gobernante con el
ataque a Irak en 2003.”
“Todo ese descalabro de deuda social interna y fracaso
externo produjo una crisis de identidad. Su primera consecuencia fue el
nacimiento del fundamentalista y primitivo Tea Party, que se tornó en el ala
más poderosa del partido. Esa dinámica se corona ahora, en un grado superior,
con el desembarco en el tope del poder de Trump”
En el mismo diario
Clarín, otra editorialista, Paula Lugones, escribe:
“En las grandes ciudades de Estados Unidos y también en todo
el mundo se preguntan cómo un personaje intempestivo como Trump, que dijo que
los inmigrantes mexicanos son violadores o narcotraficantes, que se burló de
discapacitados, que prohibirá el ingreso de musulmanes y que admitió en un
video que manosea a las mujeres sin su consentimiento puede ser votado
masivamente. Es que Trump logró sintonizar con el malestar de las clases medias
industriales, rurales, sin estudios universitarios de ciudades pequeñas de la
"América profunda" que está frustrada porque hace años y años que no
puede progresar. Hombres y mujeres que se quedaron sin trabajo porque las
fábricas se van a otros países con costos más bajos o porque su tarea fue
remplazada por la de una máquina. Esa gente, si consiguió un nuevo empleo, gana
la mitad. Crecen las deudas, los problemas con las drogas, el malestar. Ven a
los inmigrantes como enemigos, como el "otro" que invade su trabajo y
su identidad estadounidense.”
Ese es el futuro que nos
espera a los globalizados. De adentro y de afuera. En estos días se supo que
hacer una carrera universitaria en EE.UU cuesta 60.000 dólares al año. Ni
hablemos de su sistema de salud. A ese mundo nos integran los administradores
de nuestra dependencia. Los de antes y los de ahora.
Continúa Paula Lugones:
“Es que la supuesta recuperación económica no benefició a
todos por igual. Mejoró el ingreso de los más ricos y sumergió a la clase
media. La desigualdad fue el gran trasfondo del malestar. Además, es evidente
que las minorías, que supuestamente se inclinan por los demócratas, no votaron
automáticamente por Hillary. Ella perdió en Florida, inundada de latinos.
Muchos hispanos son conservadores y también votan con el bolsillo. Ellos
también quieren un cambio supuestamente para estar mejor. Tampoco salieron en
masa los afroamericanos, que no vieron mejoras en sus vidas con el primer
presidente negro de la historia. En una visita a Macon, Mississippi, la ciudad
más pobre de Estados Unidos, con un 80% de afroamericanos, esta corresponsal
detectó fácilmente a varios que votaban por Trump.”
Hace pocos días, el Papa Francisco
dijo:
“Hay fuerzas poderosas que pueden neutralizar este proceso de
maduración de un cambio que sea capaz de desplazar la primacía del dinero y
coloque nuevamente en el centro al ser humano. Ese «hilo invisible» del que
hablamos en Bolivia, esa estructura injusta que enlaza a todas las exclusiones
que ustedes sufren, puede endurecerse y convertirse en un látigo, un látigo
existencial que, como en el Egipto del Antiguo Testamento, esclaviza, roba la
libertad, azota sin misericordia a unos y amenaza constantemente a otros, para
arriar a todos como ganado hacia donde quiere el dinero divinizado. ¿Quién
gobierna entonces? El dinero ¿Cómo gobierna? Con el látigo del miedo, de la
inequidad, de la violencia económica, social, cultural y militar que engendra
más y más violencia en una espiral descendente que parece no acabar jamás.
¡Cuánto dolor, cuánto miedo! Hay -lo dije hace poco-, hay un terrorismo de base
que emana del control global del dinero sobre la tierra y atenta contra la
humanidad entera. De ese terrorismo básico se alimentan los terrorismos
derivados como el narcoterrorismo, el terrorismo de estado y lo que
erróneamente algunos llaman terrorismo étnico o religioso. Ningún pueblo,
ninguna religión es terrorista. Es cierto, hay pequeños grupos fundamentalistas
en todos lados. Pero el terrorismo empieza cuando «has desechado la maravilla
de la creación, el hombre y la mujer, y has puesto allí el dinero» (Conferencia
de prensa en el Vuelo de Regreso del Viaje Apostólico a Polonia, 31 de julio de
2016). Ese sistema es terrorista.”
Seguramente muchos votaron contra
sus reales intereses. O contra sus derechos. Pero tampoco Hillary Clinton, del
establishment financiero y del sistema tradicional, expresaba sus derechos.
Los pueblos buscan sus caminos de
manera sinuosa. Como en el siglo pasado, antes de la Segunda Guerra Mundial,
estos grotescos personajes pululan en el mundo. Desde Trump a Putin, desde Xi Jinping
a sus emuladores en Europa. Sus planes son de ajuste, como el que Angela Merkel
impuso a Grecia. Quieren hacer pagar la crisis a los pueblos y los países como
el nuestro.
Es lo que dice Francisco:
“En nuestro último encuentro, en Bolivia, con mayoría de
Latinoamericanos, hablamos de la necesidad de un cambio para que la vida sea
digna, un cambio de estructuras; también de cómo ustedes, los movimientos
populares, son sembradores de ese cambio, promotores de un proceso en el que
confluyen millones de acciones grandes y pequeñas encadenadas creativamente,
como en una poesía; por eso quise llamarlos “poetas sociales”; y también
enumeramos algunas tareas imprescindibles para marchar hacia una alternativa
humana frente a la globalización de la indiferencia:
1. poner la economía al servicio de los pueblos;
2. construir la paz y la justicia;
3. defender la Madre Tierra.
Ese día, en la voz de una cartonera y de un campesino, se dio
lectura a las conclusiones, los diez puntos de Santa Cruz de la Sierra, donde
la palabra cambio estaba preñada de gran contenido, estaba enlazada a cosas
fundamentales que ustedes reivindican:
trabajo digno para los excluidos del mercado laboral;
tierra para los campesinos y pueblos originarios;
vivienda para las familias sin techo;
integración urbana para los barrios populares;
erradicación de la discriminación, de la violencia contra la
mujer y de las nuevas formas de esclavitud;
el fin de todas las guerras, del crimen organizado y de la
represión;
libertad de expresión
y comunicación democrática;
ciencia y tecnología al servicio de los pueblos.
Escuchamos también cómo se comprometían a abrazar un proyecto
de vida que rechace el consumismo y recupere la solidaridad, el amor entre
nosotros y el respeto a la naturaleza como valores esenciales. Es la felicidad
de «vivir bien» lo que ustedes reclaman, la «vida buena», y no ese ideal
egoísta que engañosamente invierte las palabras y propone la «buena vida».
Quienes hoy estamos
aquí, con orígenes, creencias e ideas diversas, tal vez no estemos de acuerdo
en todo, seguramente pensamos distinto en muchas cosas, pero coincidimos en
esos puntos. Supe también de encuentros y talleres realizados en distintos
países donde multiplicaron los debates a la luz de la realidad de cada
comunidad.”
"...En estos tiempos de parálisis, de desorientación y propuestas destructivas, la participación protagónica de los pueblos que buscan el bien común puede vencer, con la ayuda de Dios, a los falsos profetas que explotan el miedo y la desesperanza, que venden fórmulas mágicas de odio y crueldad o de un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria. Sabemos que «mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales»"
"...En estos tiempos de parálisis, de desorientación y propuestas destructivas, la participación protagónica de los pueblos que buscan el bien común puede vencer, con la ayuda de Dios, a los falsos profetas que explotan el miedo y la desesperanza, que venden fórmulas mágicas de odio y crueldad o de un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria. Sabemos que «mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo y en definitiva ningún problema. La inequidad es raíz de los males sociales»"
Es hora de unidad de luchadores del
pueblo sufriente, de soldados de la patria oprimida, de combatientes de la
libertad y los derechos conculcados y pisoteados diariamente de mil maneras.
Que desechen caminos trillados mil veces que conducían a sufrimientos
indecibles.
En busca de construir una huella de
democracia grande, verdadera soberanía popular e Independencia de toda
dominación extranjera.
Como dice el Acta de nuestra
Independencia.
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