sábado, 15 de junio de 2013

95 años después: Actualidad de la Reforma Universitaria de 1918

2013 – 15 de junio - 1918
95 años después: 
Actualidad de la Reforma Universitaria de 1918
 

Horacio Micucci

Hace tiempo George Orwell escribió: “Quién controla el pasado controla el futuro y quién controla el presente controla el pasado”.
Parece pertinente disputarle a quienes controlan el presente el control del pasado para recuperar el futuro de nuestro pueblo y nuestra Nación. No me refiero solamente al actual gobierno sino, más en general, a los sectores económicos y sociales que han sido causantes y beneficiarios de las políticas de hambre, entrega y sumisión e indefensión nacional.
No vale hacer un mero homenaje o recuerdo. Lo necesario es aprender del pasado. Recordar lo que nos quieren hacer olvidar.
Hace 95 años, se producía aquel movimiento conocido como la Reforma Universitaria. No fue un hecho aislado, sólo universitario. Tuvo un contexto del cual no se puede separar.
Eran las épocas de la revolución Mexicana con los líderes agrarios como Pancho Villa y Emiliano Zapata y la Revolución Rusa de 1917. Eran las épocas de fines de la primera guerra mundial que había puesto de manifiesto el fracaso del modelo liberal oligárquico evidenciando nuestra dependencia nacional (similar a la dependencia e indefensión que tenemos hoy) y donde un joven coronel Mosconi comenzaba su lucha por la independencia energética. Tanto es así que, años después, su segundo, el General Alonso Baldrich, en un estrado levantado en la calle Florida, en 1927, acusado de patriotero y comunista, diría: “Las divergencias en los programas sociales, políticos, económicos o ideológicos, han de ser de fusión y de bloque cuando se trata de defender la independencia política y económica de una nación amenazada. No hay que temer a los naturales y liberales impulsos de toda juventud que por ser tal, no está anquilosada. Yo no he de renegar jamás, ni en la forma ni en la esencia de las tradiciones de mi tierra, ni enfrentar en rebeldía la constitución implícitamente jurada, ni olvidar lo que dice la Bandera, pero no he de alarmarme de lo que ocurra en la que fue la tierra de los zares ni en el México que se sacó dos imperios de las entrañas”.
Eran épocas de auge de luchas obreras desde 1917 a 1922. La semana trágica y La Patagonia rebelde. Dicho sea de paso, Vasena (representante de los ingleses dueños de la empresa con la que se inicio el conflicto nombrado en primer término) era ancestro del Krieger Vasena, ministro de Onganía. Y en la Patagonia había terratenientes de nombres tradicionales y otros eran ingleses en una situación similar a la de hoy donde la extranjerización de la tierra hace que Benneton sea dueño de más de un millón de hectáreas en la Patagonia.
Era, también, la época del ascenso al gobierno del Yrigoyenismo (que simpatizaba con el movimiento reformista universitario).
Las banderas de la Reforma del ´18 eran la democratización de la enseñanza, la libertad de cátedra, la docencia libre y las cátedras paralelas, la periodicidad en las cátedras con concursos públicos, la asistencia libre y la gratuidad de la enseñanza, la participación de los estudiantes en el gobierno, la autonomía universitaria como método para independizarse de las oligarquías que detentaban el verdadero poder del Estado en Latinoamérica, la profundización de la investigación con método científico, la comunicación con la sociedad a través de la vinculación de la universidad con el pueblo.
Y este movimiento y estas consignas se extendieron a toda América, preocupando y enfrentando a las oligarquías nativas.
Pero cuando vemos, hoy, el estado de nuestras universidades, de nuestra educación podemos concluir que la Reforma quedó inconclusa.
Vemos hoy limitación, ingresos restrictivos, cupos de ingreso expresos o solapados con la excusa del ingreso de los mejores. Muchas veces la libertad de cátedra (cuyo fin era que no hubiera discriminación ideológica en los contenidos) ha sido usada para su contrario: la existencia de cátedras que son manejadas como feudos convertidas en filtros donde quedan los estudiantes atrapados en su intento de avanzar en las carreras. Otras veces elecciones supuestamente democráticas quedan desvirtuadas por trenzas y acuerdos espurios de intereses mezquinos. Decae la investigación por carencia presupuestaria y cuesta, a pesar de algunos ejemplos valorables, encontrar vinculaciones con las necesidades nacionales y populares. Se deforma esa vinculación con servicios para grandes empresas privadas que no son de interés nacional, para conseguir fondos que regatea el presupuesto nacional.
En julio de 2011, la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación de la Nación reconoció que sólo se reciben el 6% de quienes ingresan a las altas casas de estudio.
Algún profesor universitario dijo una vez en La Plata que “no se pretenderá que sean médicos los hijos de un zapatero”.
Con respecto a esto último es preciso decir claramente que queremos que no sólo el hijo del zapatero pueda ser médico. También el hijo de obrero, del campesino, del desocupado. Y más aún, que puedan estudiar y recibirse en la universidad el mismo obrero, campesino o desocupado actual.
Muchos exámenes finales y parciales son listados de preguntas, “multiple choice”, dónde los alumnos marcan opciones (generalmente capciosas) para medir su conocimiento. Esas opciones son colocadas por el alumno en una grilla y quien las corrige sólo se detiene, muchas veces, en el lugar donde fueron colocadas las “cruces” y hasta se las ha medido con un aparato lector.
Estamos en desacuerdo con ese mecanismo de evaluación carente de rigor científico, y equivalente a medir conocimientos con crucigramas.
La capacidad de dar la mejor respuesta, pensamos, no es la mejor medida del conocimiento. La mejor medida del conocimiento es la capacidad de hacer la mejor pregunta y ser capaz de responderla. Si es posible en la práctica, mejor.
Claro que esto es más caro, exige más y mejores docentes, y un mayor presupuesto educacional, en términos absolutos y no en términos de porcentajes de PBI, con el que se pretende igualarnos a países con PBI mucho mayor.
Es que desde hace muchas décadas el carácter mismo del examen está cuestionado como método de evaluación. Hoy, en la pedagogía avanzada, la clase tradicional es reemplazada por el modelo del taller participativo, que no establece sometimiento a las ideas del otro, con mayor grado de análisis crítico y en íntima vinculación con el experimento y la práctica y reconociendo la unidad dialéctica entre docente y alumno.
En China de Mao (no ahora que son dueños del HSBC junto con los ingleses,  han asentado en el país a su ICBC y participan en la rapiña de nuestro petróleo) un ingeniero electrónico para obtener su grado debía armar una computadora, no dar un examen. Y este método era levantado como correcto aún por IBM en sus publicaciones. Ya Einstein despreciaba la concepción memorista cuando decía que recordar lo que estaba en los libros era un disparate. ¡Más aún en la época de INTERNET!
En primer lugar no estamos de acuerdo con la teoría de la aristocracia de los inteligentes, con la selección de los mejores, con la teoría de la selección de los genios tan de moda en EEUU y que, a la luz de la chatura intelectual de algunos líderes mundiales de las grandes potencias, es un fracaso. El homo sapiens tiene la misma capacidad intelectual desde que evolucionó en la faz de la tierra. La diferencia está en la capacidad de desarrollar sus aptitudes y la culpa de que esto no ocurra es del sistema social y los gobiernos gerentes de la dependencia (los pasados o el actual) que lo expresan. Sistema que no da igualdad de oportunidades a todos, sometiendo a niños a trabajo embrutecedor, a mendigar alimentos y hasta a la prostitución. La teoría del genio es tan acientífica como la teoría de la raza superior de Hitler o el racismo que hubo en Sudáfrica, o la preocupación estadounidense por el crecimiento de los hispano parlantes.
Es cierto que un joven sabe hoy menos cuando ingresa a la Universidad, pero ¿de quien es la culpa? ¿De él? O de quienes ocultaron el conocimiento porque, ese conocimiento, ayudaba a cuestionar el “modelo” de país. ¡Cómo se iba a enseñar que aspiramos a ser un país independiente de toda dominación extranjera si se andaba y se anda en enjuagues con cuanta potencia existe (desde Inglaterra y EE.UU hasta Rusia y China).
¿Cómo no se iba a desmalvinizar e incluso olvidar las invasiones inglesas de 1806-1807 si se andaba en negocios con los que usurpan nuestro territorio que, para más datos son socios con chinos y rusos en la segunda empresa petrolera del país (Panamerican Energy).
¿O acaso no se les dijo a los jóvenes que la política era peligrosa, no con palabras, sino con una represión que tiene pocos parangones en la historia?. ¿O no se les dijo que la ciencia no servía para nada cuando Cavallo mandó a los científicos a lavar los platos?.¿O cuando se desactivaron proyectos de alta tecnología como el Misil Cóndor?. Hay culpables por acción u omisión de lo que no saben los jóvenes.
En segundo lugar no estamos de acuerdo con la limitación porque viola el derecho inalienable de estudiar y aprender. Pero no sólo por eso. También porque una Argentina independiente con bienestar popular necesita más técnicos, más profesionales, más científicos.
Se dice que todos quieren ser médicos. Que sobran médicos, basándose en una cifra estimativa de la OMS según la cual hace falta un médico para atender 1000 personas. Pero ésta era sólo una estimación. Cuando se pasa a la ejecución de un plan de salud resulta que los médicos no trabajan 24 horas sino que hacen turnos de 8 ó 6 horas y tienen francos, y entonces el médico cada 1000 pacientes se transforma en 4 ó 5 cada mil pacientes, para hacer turnos y guardias. Pero además hacen falta especialistas: Pediatras, ginecólogos, etc. Y después viene la distribución en territorio. Porque resulta que, como Alberdi dijo que gobernar es poblar, se debe colocar los médicos antes, para facilitar la población del territorio (cuestión de defensa nacional). Y entonces, ¿sobran o faltan?
Y en lugar de aumentar los sueldos de docentes e investigadores se destina parte de presupuesto nacional a pagar una deuda externa ilegítima y fraudulenta. Están decidiendo la muerte de argentinos. ¿Qué otra cosa es pagar con sudor y lágrimas de los argentinos como dijo Avellaneda, una deuda externa usuraria, ilegítima y fraudulenta?
Estos modelos de dependencia nacional no necesitan Biólogos marinos porque los buques factoría extranjeros practican una pesca depredadora.
Es una discusión más amplia la del tipo de matrícula. Es parte de la discusión de qué tipo de país queremos. Qué proyecto, qué necesidades técnicas y científicas. Y que presupuesto para eso.
Y digámoslo de una vez: se limita en el ingreso y en las carreras para adaptarse a un presupuesto exiguo. El CBC de Buenos Aires, de sentido y calidad cuestionable, que pasa por ser parte de una universidad de ingreso irrestricto, deja un tendal de un 60 % de los ingresantes. Si sobran médicos ¿por qué se admiten nuevos institutos universitarios de Medicina privados? ¿Es que el que tiene dinero no sobra y es inteligente por axioma?.
Entonces tenemos una universidad de exclusión y de expulsión disfrazada de ingreso irrestricto, donde la exclusión se produce por las formas pedagógicas de enseñanza y evaluación, por la inversión de la curva del conocimiento, por la carencia de horarios para los que trabajan y más aún por la miseria de la mayoría que muchas veces no tiene acceso a la comida diaria. Aquí hace falta un análisis científico, habida cuenta que la ciencia es necesaria para descubrir las verdaderas causas, desenmascarando las falsas apariencias. Tenemos una universidad limitacionista, expulsora, con presupuesto exiguo, por lo tanto con pocos docentes e investigadores, con salarios de vergüenza y escasos medios que sólo puede atender pocos estudiantes.
Todo repercute en la calidad de la investigación científica. No porque no podamos investigar y desarrollar conocimientos nuevos sino porque no nos dejan. La calidad de lo poco que hay, lo demuestra.
¿Y porqué todo esto? Porque no sólo la Reforma quedó inconclusa. También la Independencia de mayo de 1810 y julio de 1816 quedó inconclusa.
Dice la Declaración de la Independencia: “Independientes de toda dominación extranjera”.
Escuchar las voces de la Reforma significa entonces discutir un proyecto de país independiente con soberanía popular. Porque hubo dos líneas en el movimiento reformista: la de los que creyeron que bastaba sólo con la reforma universitaria y la de los que creemos que esta debía ir unida a la reforma industrial, la reforma agraria, la reforma educacional, la reforma sanitaria, la reforma laboral, etc. En suma ser parte de una revolución que haga a Argentina independiente de toda dominación extranjera, que recupere la parte colonizada de nuestro territorio, que de la tierra al que la trabaja., donde haya techo, lecho, alimentos, salud y educación para  cada uno.
Hay muchas preguntas que hacerse: ¿Qué desarrollo industrial hace falta?. Más aún ¿qué formas debe adoptar ese desarrollo?. ¿Con grandes centros industriales, frágiles en caso de que una Argentina independiente sea agredida, como es el pino, grande y frágil ante las tormentas?. ¿O como el césped, que se extiende y es difícil de exterminar? ¿Césped o pino? ¿Qué combinación de industria pesada con industria liviana y la explotación agrícola-ganadera?. Césped o pino, forma y contenido: aquí hay una buena discusión para los filósofos con preocupación nacional acerca de su relación contradictoria. Y de debate sobre el doble discurso que ahora se llama “relato” y que apoyan supuestos intelectuales de lenguaje difícil, que niegan la realidad que no pueden explicar sin abjurar de su supuesto progresismo.
¿Qué técnicos para esta decisión? ¿Con qué conocimientos? ¿Qué contenido de la enseñanza? ¿Y qué presupuesto para ello?.
Como se ve es un debate de carácter educacional, pero fundamentalmente acerca del proyecto de país, aún de su defensa nacional: ¿cuál es más fácil de defender ante un ataque exterior?.
Es decir, no proponemos menos ciencia y tecnología. Proponemos más ciencia y tecnología. Pero para una Argentina Independiente.
Los centros de investigación debieran dedicarse, además de sus funciones propias, a producir elementos de alta necesidad estratégica.
Hace ya más de 40 años, siendo estudiantes, pensábamos en la integración del entonces centro de investigación de YPF estatal en Florencio Varela, con la destilería de Ensenada y la Universidad Nacional de La Plata para producir ingenieros en petróleo, y donde incluso pudieran ingresar los obreros de la destilería.
¿Porque no relacionar la Universidad con el Astillero de Río Santiago, con la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico, para producir barcos para una recuperada flota mercante del estado y una flota petrolera de una YPF reestatizada? Un astillero que también produzca los buques de guerra que exige la defensa de nuestros mares y cuyos cuadros técnicos y profesionales se formen en esta interrelación entre el ARS y la Universidad.
Y queremos ciencia básica, ciencia aplicada y desarrollo tecnológico porque son tres partes inseparables.
Cuando hablamos de tecnología, lo hacemos con el concepto de tecnología apropiada: que debe ser científicamente válida, técnicamente eficaz y socialmente aceptable. Las dos partes primeras del concepto se comprenden. Pero ¿qué quiere decir socialmente aceptable?. Quiere decir que se deben definir tecnologías para qué proyecto de país.
Debatamos si ese proyecto de país seguirá siendo el de los actuales beneficiarios de esta Argentina dependiente, primarizada en su economía, indefensa, inundada por la droga para embrutecer a los jóvenes, donde el que trabaja paga impuestos y el narco o el empresario del juego pueden lavar su dinero legalmente. Debatamos si vamos a seguir viviendo en un país donde el pequeño productor agrario o urbano y el pequeño comerciante o PYME son ahogados por impuestos mientras nada paga el juego o la renta financiera. Si seguiremos viviendo en un país donde el 73 % de los jubilados son técnicamente pobres, por el ingreso que cobran, o donde los salarios suben por la escalera y los precios por el ascensor.
Cuando debatimos la tecnología necesaria y socialmente aceptable nos referimos a que se debe terminar con la compra indiscriminada de tecnología no siempre necesaria y útil o con la compra de lo que podríamos fabricar aquí. Pedimos el desarrollo tecnológico que necesite la independencia nacional y las necesidades populares.
Se deben evaluar qué tecnologías se usan (en EEUU esto se hace desde los ´60) para evitar aquellas novedosas pero de dudosa utilidad que encarecen los servicios y productos, aumentando la dependencia, sin beneficios para la población. De más está decir que esto no se realiza en la Argentina, donde más de una vez el concepto científico de tecnología se ha transformado en “tecnolatría” más cercana a la superstición fetichista que de la ciencia. Donde se compran trenes obsoletos que podríamos fabricar aquí. Donde se producen desastres naturales porque no se toman las medidas preventivas que la misma universidad había aconsejado, donde hay accidentes de trenes evitables si se destinaran los fondos necesarios para ello, en lugar de favorecer a los “capitalistas amigos” como los Cirigliano.
En suma la nueva reforma universitaria y educacional exige participar en los tres movimientos de lucha o en las tres prácticas de la teoría científica del conocimiento humano:
§         la práctica de la lucha por la independencia nacional y el bienestar popular,
§         la práctica de la lucha por la producción (al servicio de quién y para y por quién).
§         la práctica de la lucha por la investigación científica (también al servicio de quién y para y por quién).
Así surge la política científica: Ciencia y oficio de hacer posible lo necesario en ciencias y tecnología. Debemos discutir esto para saber qué ciencia y tecnología necesita una Argentina independiente con reales derechos para el Pueblo.
Como no se hace lo anterior, se hace política como arte de lo posible. De la cual tenemos ejemplos en muchos gobernantes. Eso es gestionar la dependencia. Eso es, en la universidad, adaptarse al bajo presupuesto. Para eso se limita ingreso y se expulsa o condiciona a los que pueden egresar, como en Medicina de la Universidad Nacional de La Plata.
 Se disfraza esto de elección de los mejores, y se esconde la discriminación de los “hijos de los pobres y marginados”.
En suma, corregir esto implica ir a una reforma de fondo de la educación argentina. Hacer de la universidad una caldera de ideas en ebullición. Hoy no hay respuestas innovadoras universitarias a la crisis en salud, a la crisis industrial, a la crisis energética, educacional, etc..
Hay que volver a la audacia intelectual de Harvey y Galileo. Pugnar por ser científicos, no ajustar las ideas a la moda mediática. La ciencia avanzó contra la moda, cuestionando las falsas apariencias.
Un estudiante de farmacia y bioquímica de la UBA tarda, en promedio, 7 a 8 años en terminar la carrera. Se habla, entonces, de carreras más cortas. Pero se intenta hacer pasar que quien se reciba no tendrá habilidades necesarias, debiendo pagar otros cursos para trabajar.
Estamos de acuerdo con carreras más cortas. Hay mucha repetición de conocimientos, desconexión en los planes, y a la vez faltan conocimientos y prácticas necesarias. Se pueden acortar las carreras, con títulos habilitantes y mejores graduados, que se incorporen rápidamente a la producción, y sucesivos ciclos gratuitos de especialización y perfeccionamiento.
Hay un organismo juzgador (CONEAU: Comisión Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria) que califica carreras y universidades. Es hora de preguntarse: ¿en base a qué proyecto de país y a qué política nacional y específica, evalúa? ¿Quiénes integran la CONEAU? ¿Cuáles son sus méritos?.
¡Qué todo se discuta públicamente en el demos universitario!.
Que florezcan cien flores y cien escuelas de pensamiento, para elegir la mejor.
En suma, necesitamos: rediscutir los contenidos de la enseñanza y sus formas pedagógicas, cátedras paralelas, más horarios, ingreso irrestricto, becas, comedor, más y mejores docentes e investigadores y más presupuesto. Y amplio debate de todo esto.
Eso es lo que hay que escuchar del pasado para ganar el futuro.
Y, así como aquel griego, Diógenes de Laercio, recorría los caminos iluminando con su lámpara para buscar un hombre; hoy, para estas tareas, hay que buscar otros hombres y otras mujeres. No debemos preguntarles el credo o religión. No debemos preguntarles el origen o la ideología política. Si son militares patriotas como Mosconi y Baldrich, dispuestos a morir luchando contra el enemigo, como Cabral y el Capitán Giachino, no sólo son bienvenidos, los necesitamos.
Sólo pedimos que sientan como una bofetada en su propia mejilla las injusticias contra cualquier hombre de nuestro pueblo, y sientan como propias las ofensas a nuestra Patria, a cada Nación Latinoamericana y a cada pueblo o país expoliado del mundo.
Es bueno recordar algo que viene de lejos en el tiempo. Transportado, parafraseando a Bertold Brecht, bajo las camisas sudorosas del pueblo, una y otra vez, a través de la líneas enemigas.
 “La guerra se la tenemos que hacer del modo que podamos. Si no tenemos dinero, carne y un pedazo de tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos trabajen nuestras mujeres y sino andaremos en pelota como nuestros paisanos los indios. Seamos libres y lo demás no importa nada.
Compañeros juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje”.
General Don José de San Martín.
Orden General al Ejército de Los Andes
27 de julio de 1819
Si se comparan estas ideas, esta actitud, con la de muchos funcionarios y personajes prominentes del presente y del pasado reciente se comprende porque se les ha ocultado la historia a los jóvenes.
Sin embargo lo anterior sigue vigente para muchos de nosotros.


martes, 28 de mayo de 2013

Década ganada ¿por quién?. Una nueva huella es posible y necesaria. El Mangrullo Argentino.

Década ganada ¿por quién?

El Mangrullo Argentino

1. La celebración K
El gobierno kirchnerista celebró sus diez años con un multitudinario acto y festival artístico en la Plaza de Mayo. Hubo una amplia movilización de La Cámpora y las organizaciones de Unidos y Organizados, de los gremios de la CGT y la CTA oficialistas y de gobernadores e intendentes. Y público no organizado.
La Presidente, en su discurso, realizó un balance de los 10 años de gobierno, calificándolos de “década ganada”, y convocó a “defender” su “modelo”, al que identificó con “la patria”, para “ganar otra década”.
Diez años son más que suficientes para evaluar un “modelo”, es decir, un programa y una política.

2. Ganadores y perdedores en el campo
En estos 10 años avanzó la soja como reguero de pólvora. Se exportó por 255.614 millones de dólares (más de un billón trescientos mil pesos). La mayor parte de esa plata fue a los bolsillos de un puñado de pooles, grandes terratenientes, monopolios comercializadores, y al Estado. La extranjerización de tierras superó los 17 millones de hectáreas.
Del otro lado del mostrador, el gobierno se negó a homologar el convenio de los trabajadores rurales que habían conquistado el 35% de aumento salarial. Miles de campesinos pobres, criollos y originarios, sufren el genocidio silencioso en las provincias de los gobernadores “amigos” (como Insfrán, presente en el palco de Cristina Kirchner) o emigran a las villas miseria. Como dijo el dirigente Qom Félix Díaz: “Un indígena menos es un problema menos para el Estado”.
140.000 pequeños y medianos productores perdieron sus chacras. La expansión de la soja provocó la liquidación de pequeños y medianos ganaderos, productores de trigo, y la ruina de los cultivos regionales: olivo, fruta, algodón, verduras, etc.

3. Deuda, energía, industria, defensa
Al comienzo hubo expectativas por el rechazo de Néstor Kirchner al ALCA y a Bush, en Mar del Plata. Luego, el gobierno, sin investigar, pagó la deuda externa religiosamente, como dijo Cristina Kirchner. Le pagó al contado y por adelantado al FMI. Promovió la penetración de megamineras imperialistas que saquean recursos, contaminan las aguas, y prácticamente no pagan impuestos. Impulsó el vaciamiento de YPF junto con Repsol y Eskenazy, y luego de la estatización del 51% de sus acciones, la convirtió en una sociedad anónima que negocia acuerdos con las petroleras: Chevron, chinas, rusas y europeas (nada “nacionales y populares”).
Ramas enteras de la industria son destruidas (material ferroviario, naval, aeronáutico, etc.) por las compras al extranjero, sobre todo a China, potencia imperial que penetra aceleradamente en nuestro país.
Además, la política de indefensión nacional del gobierno, abrió las fronteras a la droga y la trata, facilitó el despliegue del colonialismo inglés en el Atlántico Sur, al punto de no poder aprovisionar a las bases antárticas.

4. Inflación, crisis y corrupción
La inflación y la crisis castigan al pueblo, y no se toman medidas efectivas para frenarlas. Los recientes aumentos a la Asignación por hijo y al llamado salario familiar (3 años congelado), son un triunfo parcial de la lucha del pueblo. Parcial, porque no cubren la inflación acumulada. Y porque sigue el “techo” por el cual tres millones de trabajadores ya no las cobran. Así, el gobierno financia esos aumentos con el recorte del salario familiar a parte de los asalariados en blanco, y con el absurdo impuesto a las ganancias al trabajo.
Por otra parte, el gobierno (con la ayuda de “quienes la juntaron con pala”, al decir de la Presidente, y los dirigentes colaboracionistas como Caló y Yasky) ha vuelto a liquidar las paritarias libres, imponiendo no solo un “techo” a los aumentos, sino también, cláusulas de “paz social” que cercenan el derecho de huelga.
Por otra parte, no hubo ni una palabra de la Sra. Presidente frente a las denuncias de la brutal corrupción y el uso descarado del Estado para los negocios de la familia gobernante y sus socios.

5. Los aspirantes a Gerentes de la Dependencia, en lugar de los actuales...
Los sectores políticos que le disputan al gobierno el tamaño de la tajada del robo nacional, en su intento de usar el malhumor popular, también perfuman sus planes. Los acuerdos de De la Sota con Lavagna (y los coqueteos entre Lavagna y Macri), desnudan los planes de aplicar una devaluación, un hachazo a los salarios, para que el pueblo pague la crisis que benefició a otros.

6. Un nuevo cauce.
El Arzobispo Radrizzani, en su Homilía del 25 de Mayo, utilizó la frase ‘yo tengo un sueño‘ del discurso que el líder de los derechos humanos Martin Luther King pronunció en 1963, para expresar, a título personal, como sueña ‘a esta tierra bendita que habitamos´: ‘Sueño con una patria más equilibrada socialmente, donde quien tiene comparta y no solo acumule y quien no tiene pueda ser aliviado en su necesidad dignamente, pudiendo encontrar un trabajo, una educación que lo saque del aislamiento y una inclusión social que lo haga protagonista y no sólo receptor de ayudas´.
El Papa Francisco, a su vez, dijo: “La política se ocupa de finanzas y de bancos, no de los que tienen hambre. No interesa si la gente no tiene nada”.
 “Una de las causas de esta situación, según me parece, es la relación que se tiene con el dinero. Se acepta su dominio sobre nosotros y sobre nuestra sociedad”. 
“Un capitalismo salvaje ha enseñado la lógica del beneficio a cualquier coste, del dar para obtener, del provecho sin mirar a las personas... y los resultados los vemos en la crisis que estamos viviendo",
"La crisis económica ha creado temor y desesperación, disminuyó el goce de la vida e incrementó la violencia y la pobreza, mientras más personas tienen problemas para subsistir y lo hacen en condiciones indignas",
"Mientras que el ingreso de una minoría está creciendo exponencialmente, el de la mayoría se está desplomando"
"Este desequilibrio es resultado de las ideologías que sostienen la absoluta autonomía de los mercados y la especulación financiera"
"Sin embargo, también hay que reconocer que la mayor parte de los hombres y de las mujeres de nuestro tiempo siguen viviendo en una precariedad cotidiana con consecuencias funestas". "La alegría de vivir disminuye, la indecencia y la violencia aumentan; la pobreza se vuelve más evidente". "Hay que luchar para vivir y muchas veces para vivir en modo no digno".
Hay posibilidades de iniciar otra senda. Los patriotas y los demócratas verdaderos deben esforzarse para abrir ese nuevo camino. Camino que es posible porque es necesario.
La Patria debe salir de la indefensión, la Nación debe emanciparse, el Pueblo debe dejar de pagar la crisis que enriqueció obscenamente a unos pocos.

lunes, 27 de mayo de 2013

La nueva gran batalla de Vo Nguyen Giap

El General Vo Nguyen Giap, héroe nacional viviente vietnamita contra la ocupación extranjera, primero francesa y luego norteamericana, ahora en batalla contra la penetración china.
La nueva gran batalla de Vo Nguyen Giap
Iván Restrepo

Ahora no es en el campo militar donde libra batallas el general Vo Nguyen Giap, el héroe vivo más respetado de Vietnam. Tras luchar durante 70 años contra las potencias que quisieron hacer de su país una colonia; después de propinar a las tropas francesas la derrota definitiva que las obligó a capitular en mayo de 1954, luego de la batalla de Dien Bien Phu, y de pelear contra la mayor potencia militar de los tiempos modernos (Estados Unidos), el estratega de la guerra de guerrillas encabeza ahora otra gran campaña. Esta vez  contra un país que él bien conoce y que expande sus intereses por todo el mundo: China.

Y es que la nueva potencia busca afanosamente materias primas de todo tipo para sostener su acelerado crecimiento industrial. Con ese propósito concede ayudas e invierte en África, Asia y América Latina. Quiere hacerlo en Vietnam, que tiene yacimientos de bauxita, mineral utilizado para producir aluminio. El gobierno vietnamita tiene la intención de entregar la explotación de esos yacimientos a compañías externas, una de ellas china.

El general Giap se ha unido a los especialistas en los temas del medio ambiente, economía, trabajo y salud, intelectuales, monjes budistas, veteranos de guerra y grupos sociales diversos para rechazar esa entrega y advertir al gobierno de los peligros que conlleva. No se trata solamente de garantizar la soberanía y la seguridad nacionales, alegan los inconformes, sino también de evitar la contaminación y los daños a la salud de los trabajadores de las minas y sitios cercanos. Y es que el saldo que tiene China en minería es muy negativo: es uno de los países con más víctimas entre los trabajadores; además de los daños que ocasiona a la salud de la gente, provoca alteraciones graves al medio ambiente.

Pero en Vietnam igualmente hay grupos sociales y de especialistas que exigen que se impida que, en aras de un falso desarrollo, el país destruya sus recursos naturales, contamine sus corrientes de agua y desaparezca su rica flora y fauna. Luego de los enormes daños que dejó la intervención estadunidense, Vietnam comenzó a resarcir y a diversificar su economía. Entre otras medidas, abrió su territorio a empresas maquiladoras, poco cuidadosas del medio. Ahora se conocen datos que muestran cómo esta industria no controla sus desechos, muchos de los cuales van a dar a la cuenca del río Mekong, compartida con Camboya y Laos.

Organizaciones internacionales advierten que, por la alta contaminación con mercurio y otras sustancias tóxicas que registra la cuenca, los delfines están en peligro de desaparecer. Ayer los vietnamitas derrotaron las fuerzas de guerra imperialistas; hoy deben poner en su lugar a las trasnacionales, no menos peligrosas.


jueves, 23 de mayo de 2013

Revolución de Mayo: Distintas visiones, proyectos y caminos...


Revolución de Mayo: Distintas visiones, proyectos y caminos...
Horacio Micucci

Se habla y se estudian distintas revoluciones en el mundo, pero los argentinos no podemos eludir el estudio de nuestra Revolución, para sacar conclusiones y experiencias.
Conviene hacer algunas reflexiones, desde una visión patriótica y popular, sobre la Conmemoración del 25 de mayo.
¿Y porqué desde una visión patriótica y popular?
Porque para hacer posible lo nacional debe unirse a lo popular y lo democrático. Y lo popular y lo democrático no puede realizarse sin la independencia nacional.
Reivindicamos el patriotismo como nacionalismo de los países oprimidos, diametralmente opuesto al nacionalismo de las potencias opresoras que se disputan el dominio y la rapiña del mundo. Reivindicamos las posiciones patrióticas y populares porque sólo la fuerza popular nos emancipará como Nación y nos independizará como país en el camino en que el pueblo se libere a si mismo.
Y es bueno analizar este 25 de Mayo teniendo como marco teórico referencial a esa posición porque desde nuestra primera revolución hasta nuestros días no logramos superar una independencia formal (cada vez más formal) que esconde una tremenda dependencia y sumisión nacional: un país disputado y rapiñado por distintas potencias (desde Inglaterra, EE.UU. u otras potencias europeas hasta Rusia y China en nuestros días), con una parte de su territorio usurpado por el colonialismo británico.
A la vez, quedaron inmensas tareas democráticas por realizar (es decir, hacer reales), desde la profunda reforma agraria, que postulaba Artigas en su Estatuto de 1815 por ejemplo, pasando por la mirada belgraniana de la agricultura y la industria, hasta la vigencia de una democracia grande con formas de democracia directa y el establecimiento de un federalismo efectivo. Porque la democracia de hoy ha sido reducida a un convite periódico al sufragio para elegir gerentes que gestionan esta dependencia y que sistemáticamente traicionan al Pueblo y a la Patria. Y subordinan a las provincias.
Nuestra Revolución quedó inconclusa.
Hemos escuchado hablar por décadas del "progreso" puesto de manifiesto por cifras de una supuesta "macroeconomía". Pero esas cifras son, en realidad, las cuentas del enriquecimiento obsceno de los beneficiarios de la entrega y del empobrecimiento inaudito de la inmensa mayoría de los habitantes de nuestro suelo. Se nos habló de una supuesta teoría del "derrame" por el cual había que permitir ese enriquecimiento para que las sobras del banquete cayeran sobre los más pobres, pero esto nunca ocurrió. Sólo asistimos a la existencia de una minoría, cada vez más opulenta y poderosa, frente a una mayoría creciente de pobres cada más pobres.
Recientes palabras del Papa Francisco reflejan esta situación: "Mientras que el ingreso de una minoría está creciendo exponencialmente, el de la mayoría se está desplomando"
Y ha sido un drama, muchas veces provocado, la separación de la cuestión democrática y la patriótica. En lo más profundo de nuestra historia se entrelazan estas banderas patrióticas y populares. Juntas mostraron la salida en encrucijadas claves escribiendo las mejores páginas de nuestra vida como Nación.
Y en Mayo es difícil separarlas. ¿Qué eran Belgrano y San Martín? ¿Patriotas o demócratas?. Eran ambas cosas a la vez, de manera inseparable.
Reconquistar el patrimonio nacional, establecer la soberanía popular, garantizar la independencia argentina, hacer efectivos los derechos del pueblo a la libertad, la salud, la alimentación, el trabajo y la tierra para el trabajo y la vivienda y no para la renta y la especulación, exigen esa unidad inseparable de lo patriótico y lo popular.
Es que el movimiento patriótico nacional y el movimiento democrático popular también están unidos por las reivindicaciones del Pueblo y de la Patria que no han sido logradas y que sólo se podrán lograr en conjunto, ya que son derechos inseparables.
Es posible, entonces, un amplio movimiento patriótico y democrático popular que una a las fuerzas del trabajo, a los productores del campo, al empresariado y el comercio nacionales; a profesionales, científicos, artistas e intelectuales consustanciados con el pueblo y la patria; a religiosos sensibles a la situación de los carenciados, y a los militares patriotas y democráticos. Este amplio movimiento será capaz de abrir una nueva huella para llevarnos a nuestra segunda y definitiva independencia.
Y, ya en la cuestión de la Revolución de Mayo que conmemoramos, cabe la pregunta:
¿Qué se debate en el transcurso de esta conmemoración?
Se abre un gran debate histórico. Y no es neutro ese debate.
Se disputan proyectos políticos futuros, en lo que se destaca y en lo que se secundariza u oculta.
En ciencias sociales no hay imparcialidad. Nosotros tomamos partido por nuestra Patria sometida y por los humillados y vilipendiados de ella y eso nos permite buscar la verdad porque los oprimidos y los sometidos son los que están interesados en desnudar las mentiras del sistema opresor y sus administradores de turno.
Hace tiempo George Orwell escribió: “Quién controla el pasado controla el futuro y quién controla el presente controla el pasado”.
Parece pertinente disputarle a quienes controlan el presente el control del pasado para recuperar el futuro de nuestro Pueblo y nuestra Patria.
No nos referimos sólo al actual gobierno sino, más en general, a los sectores económicos y sociales que han sido causantes y beneficiarios históricos de las políticas de hambre, entrega y sumisión nacional. Y otra vez las palabras del Papa Francisco: “La política se ocupa de finanzas y de bancos, no de los que tienen hambre. No interesa si la gente no tiene nada”.
Se confrontan dos visiones.
En concreto: dos visiones fundamentales confrontan.
Una visión es la oficial, expresada en el grupo gobernante (disfrazado de progresista) pero también en  “alternativas” que ofrecen otras variantes para la violación de los derechos del pueblo, la dependencia y la sumisión nacional en favor de otros bloques de beneficiarios nativos y potencias imperialistas.
¿En que consiste esta visión?
Cuando, diez años antes del primer centenario, Roca redujo el Himno, resumió esa posición.
Eliminó todo aquello que lo convertía en una proclama de libertad e independencia, que reconocía antecedentes en luchas anticoloniales y antifeudales, en las sublevaciones de los originarios y en las de otros pueblos hermanos. Pulverizó todo aquello que hacía de ese himno un programa de independencia. Aniquiló toda exaltación del sacrificio revolucionario en esa Revolución.
¿Por qué? Porque eso era necesario como muestra de sumisión y vasallaje a los poderosos de la época. Era necesario para mostrar una Argentina integrada.
Pero, ¿integrada con que papel?
El de un país dependiente. Formalmente independiente, pero dependiente.
Y no es algo abstracto la dependencia. Se expresa en perjuicios a los derechos de hombres concretos.
Se expresa en la extranjerización de más de la mitad de la tierra cultivable y en la persistencia del latifundio denunciado hace nueve años por la Iglesia y por la Federación Agraria Argentina. Y, como consecuencia, en impedir el acceso a la tierra a los que la quieren para el trabajo y la vivienda y no para la especulación y en una renta que se carga a toda la Nación. Se expresa en la falta de tierra para trabajarla y vivir en ella.
Se expresa en la pesca depredatoria que es hambre presente y futura.
Se expresa en la entrega de nuestro petróleo, materia prima valiosa pero, más aún, material estratégico para nuestra defensa nacional, como lo advirtiera el General Mosconi.
Se expresa en la megaminería contaminante, que se lleva todo y no deja más que destrucción; megaminería a la que protege el actual turno gobernante. Es entrega de los ferrocarriles y son pueblos desiertos.
Se expresa en los perjuicios que sufren los verdaderos productores del campo.
Se expresa en una desocupación que produce una estructura antiindustrial nacional que primariza cada vez más nuestra economía, que destruye al pequeño comerciante y a las PYME.
Se expresa en la falta dineros y proyectos para salud y educación que se gastan en el pago de deudas usurarias, ilegítimas y fraudulentas.
Se expresa en las inundaciones, en Cromagnon, en la masacre de Once.
No es algo abstracto la dependencia. Es hambre, miseria, vida indigna. Son niños de futuro destruido. Dependencia significa provincias “inviables” y vidas “invivibles”. Y significa, también, el rebrote de un extremismo unitario y sojuzgador en el trato con las provincias.
Gobiernos de distintos colores mantuvieron esa visión. El actual también.
¿Cómo destacar el sacrificio de Belgrano y tantos otros ante el enriquecimiento obsceno que muestran muchos protagonistas políticos actuales?. Enriquecimiento que no es sólo personal sino que es la utilización del Estado para conformar un grupo económico que detenta alrededor del 6% del PBI argentino y que ha venido para quedarse, más allá de su permanencia en el gobierno, por medios “legales” o ilegales.
¿Cómo reivindicar a los pueblos originarios si gobernantes amigos del grupo gobernante practican un genocidio despiadado y continuado, a la luz del día, con el pueblo Qom?.
¿Cómo reivindicar una Defensa Nacional Popular Integrada e Integral cuando se sume a la Argentina en la indefensión o cuando se ha destruido la Industria para la Defensa?.
¿Cómo defender los símbolos patrios cuando se deja hundir a la vista de todos a un símbolo como el Santísima Trinidad?.
La respuesta a estos interrogantes es clara: o se oculta la historia, deformándola, o se apela al doble discurso al que es tan afecto el actual gobierno. Se falsean los datos del presente y, también, los del pasado.
Y para eso también tuvieron que retocar la historia.
Para que pase la primera visión tuvieron que deformar la verdadera historia.
Tuvieron que ocultar hechos (como el formidable protagonismo popular), tuvieron que hacer desaparecer próceres (como Artigas y Andresito), tuvieron que convertir a los patriotas en figuritas irreales e inofensivas o sencillamente calumniarlos. Pretenden esconder el papel como militar de Manuel Belgrano (reduciéndolo a Doctor). Tuvieron que esconder que la Patria se hizo con desobediencias como las de Belgrano al izar la bandera sin autorización o al negarse a abandonar el Norte o como las de San Martín que desobedeció la orden de participar en las luchas fratricidas. Desobediencias debidas y no obediencias debidas.
Como dice el documento fundacional del Foro Patriótico y Popular:
“A la entrega y la sumisión nacional ha ido unido, como la sombra al cuerpo, el desconocimiento de nuestras gestas históricas de independencia nacional y por romper las cadenas de la opresión social. El olvido lento, seguro y programado de la Reconquista y la Defensa de 1806 y 1807, que fueron pasos previos ineludibles del 25 de mayo de 1810 y el 9 de julio de 1816, la heroica Guerra de emancipación nacional, junto a los pueblos hermanos de Latinoamérica; las grandes rebeliones y alzamientos populares que enfrentaron al poder oligárquico en pos de conquistas sociales o políticas; la desmalvinización, iniciada por el propio “Proceso” y continuada por los gobiernos posteriores.
Todo intento de sublevarse ante la prepotencia de los poderosos del mundo y sus socios oligárquicos, es presentado como una obra de utópicos por los publicistas del sistema y la historia oficial. Vacían así nuestra verdadera historia para poder afirmar que la sumisión y la conciliación son la respuesta “racional” frente al nuevo orden globalizador. Se nos dijo, entonces, que vivíamos en una “aldea global” de países interdependientes. Se nos quiso ocultar que hay un puñado de potencias “globalizadoras”, y una mayoría de países expoliados por aquellos: Argentina es hoy, más que nunca en su historia, una presa disputada, desgarrada, por esas potencias opresoras.
Se niega abiertamente que sea posible un proyecto de Argentina independiente en el contexto mundial actual. Se sostiene que sólo es posible establecer algunas pocas “limitaciones” a la subordinación global.”
Está todo dicho en ese texto.
Entonces hay otra visión de nuestro futuro y de nuestro presente.
Esta otra visión, patriótica y democrático-popular ve a la Argentina como parte de los países que luchan por su independencia, las naciones que luchan por su emancipación y los pueblos que luchan por su liberación, en un mundo donde un puñado de países opresores, países bandoleros, oprimen a la mayoría. Un mundo multipolar de potencias imperialistas, no sólo yanquis, no sólo ingleses, también otros imperios europeos, también Rusia, y también la China, que cada día penetra más en nuestro país.
Esta otra visión rescata la consigna de los patriotas de Mayo: “Ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo”. O el genial agregado del diputado Medrano a la Declaración de la Independencia: “independientes de los Reyes de España, sucesores y Metrópoli y de toda otra dominación extranjera.”. Agregado valiente en un mundo dominado por la Santa Alianza que Beethoven, partidario de la revolución, describía diciendo “no se ve ninguna luz en ninguna parte.”
Un mundo que era más difícil que el de ahora, donde empiezan a brillar luces. Luces que ocultan quienes están interesados en recalcar que sólo es posible ser dependientes porque se benefician con la dependencia. Sólo discrepan en quien se lleva la mejor tajada.
En síntesis estas dos visiones encierran dos proyectos de Argentina.
Cada visión tiene un proyecto de Argentina.
Uno es un proyecto de Argentina dependiente.
El otro proyecto es el de una Argentina que se ponga de pié, soberana, de democracia real, democracia grande. Donde los derechos no sean letra muerta, donde la voluntad popular se respete, y donde cada elección no sea, como ahora, una cadena de engaños.
A esta última visión, y al proyecto que implica, le interesa conocer la verdad histórica.
Y aprender de ella. De nuestra última gran revolución.
Y allí entramos en el debate de que fue la Revolución de Mayo. Qué fue, qué enseñanzas nos deja, dónde ganamos y dónde perdimos y porqué.
Podríamos citar, entrando en la Revolución de Mayo, una frase de Bernardo de Monteagudo: “Sin la historia, que es escuela común del género humano, los hombres desnudos de experiencia, y usando sólo de las adquisiciones de la edad en que viven, andarían inciertos de errores en errores”.
Y en cómo fue la Revolución, en las enseñanzas a extraer, hay también un debate de proyecto de país.
Algunos dicen, por ejemplo, que la Revolución de Mayo tuvo un núcleo intelectual sin pueblo. No hubo pueblo y significó el paso de un tipo de globalización a otro tipo de globalización. ¿No eran pueblo más de siete mil milicianos armados que elegían por votación a sus jefes y que constituyeron la fuerza militar de la Revolución? ¿No eran pueblo las decenas de miles de originarios que combatieron en las sublevaciones de Túpac Amaru y Túpac Catari? ¿No eran pueblo los que integraron los ejércitos patrios que hicieron la guerra que se prolongaría hasta los campos de Ayacucho en 1824 y Tumusla en 1825? ¿No eran pueblo los sublevados de La Paz que, parafraseando al patriota Murillo, encendieron una tea que no se apagaría jamás? ¿No eran pueblo los campesinos de Güemes y la Guerra de las Republiquetas del Alto Perú?. Interesada versión que intenta ocultar la participación popular para justificar que sólo podremos “renegociar” nuestra dependencia. Versión de los que dicen que la independencia es cosa folklórica del pasado o paradigma caído para siempre.
Otros dicen que no fue una revolución. Que sólo se ocupó el vacío de poder creado por la prisión del monarca español. Sin embargo, la Revolución de Mayo de 1810 no fue un relámpago en cielo sereno ni un mero resultado de la invasión de España por los ejércitos franceses de Napoleón, aunque esto facilitara el accionar de los revolucionarios aquí, en la llamada Hispanoamérica. Hay una relación entre las condiciones externas y las internas, pero lo esencial es lo interno. Como en la metáfora del huevo y la piedra, si se incuba un huevo a 37 grados al tiempo saldrá un pollito pero si se incuba una piedra eso no ocurrirá. Esto es así porque son los factores internos del  huevo, que no tiene la piedra, los esenciales.
Otra versión, la más difundida, muestra un cabildo y gente expectante con paraguas. Aquí tampoco hubo revolución. El pueblo pasivo, esperaba saber de que se trataba. Versión de los que quieren a los pueblos lejos de las calles. En su formato para escolares aparecen “negritos” vendiendo empanadas y señores de galera con paraguas.
Las versiones de la dependencia y la sumisión nacional ocultan a tres de las cuatro vertientes de Mayo.
Las tres vertientes escondidas
La primera vertiente, la esencial, es el pueblo alzado en armas en defensa de la Patria que constituiría la parte principal de los ejércitos patrios. Ese pueblo armado que se unió y fue la fuerza principal en el rechazo de las invasiones inglesas. Pueblo que se organizó en milicias que agruparon miles de hombres entre los que había criollos, negros, mestizos, etc. además de españoles. Pueblo que también integraban los pueblos originarios de las pampas que ofrecieron sus lanzas. Pueblo que, después de vencer a los ingleses, en un proceso que fue de 1807 a 1809 desarmó a los cuerpos de milicias partidarios de la continuidad colonial, quedando así las milicias que iban a ser la columna vertebral que posibilitó aquel 25 de Mayo. Pueblo que además incluía a los chisperos de French y Berutti dispuestos a actuar a una señal de Belgrano. Pueblo que después iba a constituir los ejércitos que actuaron en aquella guerra prolongada que duraría hasta 1824 y 1825.
Pueblo que también incluía a originarios como Andresito, combatiente en la expedición a Paraguay bajo las órdenes de Belgrano y luego segundo jefe de Artigas.
La segunda vertiente fue el núcleo de revolucionarios cuyas ideas avanzadas eran el corazón de la Revolución. Algunos como Belgrano, abogado y economista de prestigio, conocedor profundo de las nuevas ideas que bullían en Europa, intelectual que podía haber tenido un futuro venturoso en el régimen colonial pero que no vaciló en perder todo, muriendo en la pobreza y en el abandono, por su entrega a la causa revolucionaria. Otros como Moreno que en su tesis doctoral en Chuquisaca ya denunciaba la explotación de los originarios en la mita y el yanaconazgo, o como Monteagudo participe de la sublevación de La Paz o Castelli, primo de Belgrano. Es decir todos vinculados a las nuevas ideas y a las sublevaciones del norte altoperuano. Ese núcleo, con distintas variantes supo estar en el frente único antiinglés que incluía a bonapartistas como Liniers y españolistas como Álzaga, que también supo aproximarse a su objetivo designando como Virrey a Liniers (de simpatías bonapartistas) y que, disputando la hegemonía en ese frente, lograron entre 1807 a 1810 desarmar a los regimientos españoles partidarios de la continuidad colonial para constituir la fuerza militar propia. Intelectuales que tenían clara la necesidad de la conducción de esa fuerza militar naciente. ¿Qué otra cosa significaba que Belgrano se presentara a las elecciones para dirigir el Regimiento Patricios, elecciones que perdió frente al comerciante Cornelio Saavedra, al comerciante Romero y al militar de carrera Urien?. Intelectuales que fueron parte de esa multisectorial que unió en el Cabildo del 25 de mayo a hombres y fuerzas de diferentes vertientes de pensamiento y distintos sectores sociales, como se expresó en la Primera Junta patria reuniendo a quienes se definían como el "partido revolucionario" como Moreno, Castelli, Belgrano, comerciantes  como Saavedra y Matheu, religiosos como Alberti y militares como Azcuénaga.
Supieron ver las unidades necesarias para cada momento necesario.
Por último la tercera vertiente era la que provenía de la fractura del viejo ejército colonial. Militares que venían del aparato militar colapsado ante las invasiones inglesas. Militares que eran parte de un ejército fracturado en Europa donde habían surgido los que estaban dispuestos defender España frente a Napoleón, ilusionados con un Fernando VII, al que imaginaban constitucionalista. Militares españoles que tampoco habían vacilado en unirse al pueblo español sublevado representado, entre otros, por Juan Martín Díaz El Empecinado, ese hijo de panaderos alzado en armas indignado por la violación de unas jóvenes por los soldados franceses y que llegó a dirigir una división de diez mil hombres que destruyó la logística napoleónica y que cuando volvió Fernando VII le exigió una constitución, siendo primero confinado y luego ejecutado por ello. Ejército, conmovido por las nuevas ideas y la lucha contra el invasor napoleónico, donde se formaron San Martín y Matías Zapiola, segundo Jefe de Granaderos a Caballo, posteriormente. Y que tenía en el Regimiento Fixo de Buenos Aires a Miguel de Azcuénaga y a ese español que luchó hasta las últimas batallas de la Independencia, el General de los Pueblos Antonio Álvarez de Arenales. Y que tuvo a Güemes, reclutado desde los 14 años, en la delegación militar de Salta. O a Artigas del Regimiento de Blandengues.
Un debate hacia el futuro
Pero también, y muy importante, es investigar las causas que hicieron que la revolución quedara inconclusa, que no completara sus tareas democráticas (como la reforma agraria) y tampoco sus tareas patrióticas posibilitando que la independencia se transformara en una nueva dependencia, por la pérdida de la hegemonía del proceso en manos de una cuarta vertiente: aquellos que sólo querían la independencia formal conservando los privilegios del sistema, opuestos al protagonismo popular porque significaba la lucha sin claudicaciones contra sus intereses mezquinos.
La Revolución de Mayo terminó con la colonia pero no completó las tareas democráticas (agrarias), y esto llevó a una revolución inconclusa.
Esto es lo que creemos que está en debate: Qué proyecto de país, qué tipo de cambios hay que realizar, cual es la revolución necesaria y por lo tanto posible. Qué caminos posibles para lograrlo, rescatando las formas de confluencia entre lo patriótico y lo popular. Qué ejemplos de protagonismo popular podemos rescatar de nuestro pasado, comprendiendo que la independencia nacional es condición para que se hagan efectivos los derechos del pueblo y recordando siempre que la independencia nacional frente a enemigos poderosos no se logrará sin ese protagonismo popular, que es condición para que el proceso revolucionario se complete hasta sus últimas tareas.
Es hora de unidades Patrióticas y Populares que superen las rutas trilladas y abran nuevos caminos, nuevas huellas, en todos los terrenos.
Hoy esa unidad imprescindible no puede eludir la elección de un camino que haga que la terrible crisis económica internacional que se refleja en Argentina dejen de pagarla el Pueblo y la Patria.
Para eso hace falta debate público por esa unidad y por un programa, postergando ambiciones personales.
Está en juego la verdadera Nación corporizada en la mujer y el hombre argentinos.