viernes, 17 de mayo de 2013

LA MUERTE NO IGUALA CONDUCTAS. Reflexiones sobre el 24 de marzo y el “Proceso”


LA MUERTE NO IGUALA CONDUCTAS.

El 24 de marzo de 1976 había una única posición patriótica y popular: Oponerse al Golpe de Estado y defender al Gobierno Constitucional de la Sra. de Perón.
Ante el fallecimiento de Jorge Rafael Videla se reproduce un artículo de marzo de 2013 que tiene total vigencia.

  

Reflexiones sobre el 24 de marzo y el “Proceso”


Horacio Micucci 

(Coordinador del Instituto de Estudios Nacionales y Vicepresidente del Foro Patriótico y Popular)

El Pueblo Argentino necesita hacer un balance de esos hechos. También, en particular, necesitan hacerlo las camadas jóvenes y las veteranas de la corriente militar nacional, patriótica, popular y democrática, para evitar ser nuevamente separadas del pueblo al que pertenecen y destruidas por el enemigo.

El 24 de marzo de 1976 se producía el golpe de Estado que derrocó al Gobierno constitucional de la Sra. de Perón. Es bueno recordar que un patriota que nos acompaña desde los inicios de la revista CUADERNOS, formaba parte de ese gobierno y lo pagó con largos años de cárcel y castigo: su nombre es Julio C. González.
Él fue parte de quienes pensábamos, hace ya más de diez años, que era necesario unir a dos movimientos que a lo largo de la historia argentina recorrieron muchas veces caminos divergentes cuando no enfrentados: el Movimiento Patriótico-Nacional y el Movimiento Democrático- Popular. Porque, en lo más profundo de nuestra historia, ambos movimientos nacieron juntos y el éxito nos acompañó mientras esa unidad se mantuvo. Es lógico entonces el intento de los enemigos de hoy y de ayer, de profundizar la división entre ambos. Pero tarde o temprano, la unidad patriótica y popular, impondrá el orden de una Argentina independiente como país, emancipada como nación, con una democracia grande y verdadera donde se satisfagan los deseos del pueblo.
Parte de esa lucha es comprender el pasado, hacer un justo balance de lo ocurrido (que ayude al Pueblo que incluye a los civiles patriotas, a los militares patriotas y a los eclesiásticos patriotas), para sacar conclusiones útiles para el destino de Argentina Independiente de toda dominación extranjera.
Hay sucesos de nuestro pasado inmediato que exigen balances. Hay heridas abiertas del pueblo argentino que exigen respuestas, explicaciones sobre sus causas, ubicación de los verdaderos culpables y reivindicación de los verdaderos patriotas.
Desde ya es bueno recordar que no todo empieza en 1976 como se pretende hacer creer.
Hay una historia de los patriotas y del pueblo tantas veces burlado, humillado, reprimido, que se nos oculta, se nos deforma, para que no podamos abrevar en sus más brillantes páginas que nos marcan un camino de independencia. El olvido del rechazo de las invasiones inglesas, antecedente indispensable del 25 de mayo de 1810, en tanto permitió constituir, en un proceso, las fuerzas armadas patriotas, la guerra de la independencia que culminaría en los campos de Ayacucho y Tumusla, y que es inseparable de la guerra campesina de los gauchos de Güemes, la Guerra de la Republiquetas del Alto Perú y la genial estrategia del General Arenales, el General de los Pueblos, y la empecinada lucha del General Artigas, líder agrario y padre del federalismo, y de su segundo jefe, el Comandante guaraní Andresito, en la Banda Oriental. El asesinato de Mariano Moreno, la muerte en el ostracismo de San Martín y Artigas y en la pobreza y el olvido de Belgrano. El fusilamiento de Dorrego, sus causas, sus consecuencias. La campaña del desierto, el genocidio de los pueblos originarios y la extensión del latifundio que traba el desarrollo nacional. El derrocamiento de Irigoyen, Illia y Perón. El golpe del 30 con el encarcelamiento de los Generales Mosconi y Baldrich y la posterior década infame. El golpe de 1955, el movimiento legalista del 9 de junio de 1956 y los fusilamientos de civiles y militares que querían restituir al gobierno constitucional del General Perón en junio de 1956 y la persecución de otros como el Teniente Coronel Phillipeaux. El golpe de 1966 y los sucesos posteriores.
Se nos ocultan las resistencias patrióticas y populares a la sumisión nacional y, sobre todo, las consecuencias de aumento de la dependencia nacional a causa todos los golpes de estado.
Los responsables de ello fueron y son los imperios de turno y sus socios nativos (pero no nacionales) de empresariado de intermediación –que, a diferencia del empresariado nacional, tiene sus intereses en el extranjero como el cristinista Franco Macri, el anticristinista Techint y el nuevo grupo K que, según algunos, llega ya al 7% del PBI —y esa oligarquía terrateniente (que tuvo “relaciones carnales” con todos los imperios de la tierra: Inglaterra, Francia, EE.UU., Rusia y hoy China, etc.).
Es necesario conocer muchos hechos que permitirían ubicar las causas de esta política argentina llena de acuerdos y zancadillas, de fidelidades y traiciones, de esa complicada mezcla de minué y malambo a la que asistimos diariamente. Y de dobles discursos, compra de voluntades y volteretas argumentales...
Y sobre todo de la entrega y la sumisión e indefensión nacional.
En fin, y fundamentalmente, hay una historia, que se escamotea, de las constantes y persistentes luchas del pueblo argentino por su emancipación como Nación, su independencia como Patria y su liberación social, desde las puebladas de 1806 y 1807 al Argentinazo que terminó con el gobierno gerencial de De la Rúa – Cavallo y desde el Grito de Alcorta de 1912 a la Rebelión Agraria de 2008.
Todos esos hechos, ocultados o tergiversados, permiten advertir que en nuestra historia hubo patriotas y traidores, víctimas y victimarios.
Los primeros, civiles y militares de distintas creencias e ideologías, deben ser reivindicados. Mientras que los segundos, sean de la profesión o de la fe que fueran, deben se repudiados.
Sobre extraños ocultamientos
¿Qué conclusiones se nos presentan cada día sobre el golpe del 24 de marzo de 1976?:
Sectores socialdemócratas (de esa socialdemocracia que viene de ser partícipe necesario de la entrega liberal) nos hablan de un grupo de militares asesinos que dio el golpe. Pero no nos hablan de la participación protagónica en él de civiles como Martínez de Hoz y otros diseñadores de la política económica de entrega que fue lo fundamental del Proceso. Todo queda reducido a “los milicos del proceso” hecho que oculta lo fundamental: que los funcionarios militares y civiles eran gerentes de intereses imperiales y sus socios nativos. De todos los imperios: los EE.UU y también de los rusos, de los cuales el proceso fue abastecedor durante la ocupación soviética de Afganistán (tan censurable como la norteamericana e inglesa de hoy)
Aparentemente de “izquierda”, esta posición oculta a los verdaderos responsables. ¿O alguien imagina que ese golpe se hubiera podido dar sin el visto bueno de las potencias de la época? De todas las potencias de la época: EE.UU., URSS, Gran Bretaña, Francia, Italia, etc. Pero sobre todo de EE.UU. y la URSS, interesados en pasar a la disputa abierta por nuestro país. Disputa, dicho sea de paso, que se expresó en el seno del “Proceso” dictatorial.
Esta posición, en realidad, protege la responsabilidad imperialista y de la oligarquía argentina (siempre servil a aquellos y contraria al interés nacional) en los hechos.
Ayer negociaron con EE.UU., Inglaterra o la ex URSS y hoy lo hacen también con los chinos.
Otros hablan de “dos demonios”: un terrorismo alocado y un terrorismo de Estado. Todo limitado a las fronteras del país. Desde aquí hay quien apoyó el golpe como necesario para terminar con el llamado “terrorismo apátrida” que haría peligrar la independencia nacional, lo que no explica la represión, la cárcel de tantos patriotas como el ya mencionado Julio C. González, la propia Presidente y una enormidad de dirigentes y luchadores sindicales y sociales y la desaparición y asesinato de tantos otros. Esto se intenta explicar como “excesos” o resultados de la “guerra sucia”. Pero aquí tampoco aparecen las potencias imperiales de la época.
Casualmente el Gobierno de la Sra. Cristina  Kirchner, aparentemente desde las antípodas ideológicas, ha sido promotor de la ley antiterrorista redactada según el deseo de los imperios del mundo actual y ha quedado vinculado a la Operación X destinada a investigar a dirigentes sindicales, sociales e incluso a miembros de la Iglesia, como el Padre Pepe.
En la argumentación antedicha el terrorismo es presentado como un hecho desvinculado de relaciones políticas y sociales internas e internacionales. Será “terrorismo subversivo”, “apátrida”, “nihilista”, etc. Todos epítetos que, en 1976 y años posteriores, excluyeron cuidadosamente nombrar a las dos superpotencias que disputaban el mundo en los años del golpe de Estado: la URSS y EE.UU. y lo mismo, hoy, con las potencias actuales.
Claro, eso permitió a los turnos de Videla, Viola, Bignone hacer jugosos negocios con la URSS como la venta de cereales que rompió el bloqueo iniciado por EE.UU. en respuesta a su invasión a Afganistán en 1979. Otros sectores del proceso hicieron lo propio por su afinidad con los rivales de la URSS: EE.UU., Gran Bretaña, etc. Pero los grandes jefes, los que manejaban la trama, no aparecieron nunca.
Es que al enemigo terrorista definido por Bush, o por Putin, o por europeos o chinos, se lo puede colocar donde las potencias quieren intervenir en su objetivo de rapiña. Es el eje del mal. Sin responsables internacionales o nacionales concretos.
¿No nos están ocultando algo muy grande? ¿No será como el iceberg, que deja tres octavos de su volumen afuera del agua y oculta los cinco octavos restantes?
Llama la atención que tanto aquellos que vociferaban contra “el peligro del trapo rojo” así como aquellos que circunscribían las responsabilidades a “todos los milicos”, nunca hablan del papel imperialista de la ex URSS y su penetración política y económica en el país. Imperialista como los otros imperios a quienes también se oculta. Recuerda a quienes reprimieron la Patagonia sublevada en 1921: reprimieron a obreros que luchaban por sus justos derechos, con la excusa de defender a la patria en peligro, acusándolos de maximalistas y agentes chilenos y se favoreció a terratenientes e intereses ingleses, que aún hoy persisten. Es bueno preguntarse de que lado estuvieron esos intereses en épocas de la justa guerra de 1982.
Otros dicen que ganaron la guerra contra la subversión pero perdieron la guerra política. Pero lo esencial del Proceso ¿era una política nacional independiente o era la política de Martínez de Hoz y sucesores?
¿Puede defenderse la independencia nacional con Martínez de Hoz, Aleman, Cavallo y muchos que después se reciclaron en la etapa “democrática”?.
¿Y si no hubiera sido así? ¿Y si ese golpe hubiera venido a imponer una política de entrega que se continúa hasta nuestros días?
Para “voltear las chimeneas” como dijo, con justeza, la Sra. de Perón en su oportunidad.
La trampa del Proceso
En realidad, en marzo de 1976, con la excusa de la lucha contra el terrorismo, se derrocó al gobierno constitucional de la Sra. de Perón y se reprimió al pueblo para que no hubiera posteriores resistencias al Plan Martínez de Hoz, política esencial del “Proceso”. Se arrastró a las corrientes nacionales de las Fuerzas Armadas detrás del “Proceso” para aislarlas del pueblo e impedir una unidad explosiva.
¿Qué hubiera pasado si las corrientes militares nacionales unidas al pueblo imponían la defensa del gobierno constitucional? Se hubiera abierto el camino de una Argentina Independiente, ante la disputa de las potencias de la época: la URSS socialista de palabra y EE.UU. democrático de palabra, pero ambas imperialistas en los hechos.
Hubo una posición patriótica y popular en marzo de 1976: defender al gobierno Constitucional (siendo o no peronistas y a pesar de sus insuficiencias, deficiencias y errores) contra los planes golpistas que impulsaban la URSS y EE.UU. con las coincidencias de las otras potencias.
Esa fue la posición por la que muchos patriotas, peronistas y no peronistas, pagamos con largos años de cárcel y otros hasta con la vida.
Por eso un debate vigente aún hoy es si en 1976 las fuerzas principales de la dependencia y el atraso estaban en el seno del Gobierno de la Sra. de Perón o en el seno de los golpistas.
Y otro debate importante entre los sectores patrióticos es aún hoy el siguiente: En los años ´70 y ´80 ¿había una superpotencia imperialista “democrática”, frente a una superpotencia “socialista” que constituía un “imperialismo ideológico”, como se decía y se dice aún hoy?. En realidad, esa era la falsa apariencia, la autopropaganda de esas dos superpotencias, con la que cada una de ellas trataba de encubrir sus intereses. En esas décadas, en consecuencia, había un mundo bipolar, con dos superpotencias imperialistas en lo político, lo económico, lo militar y lo cultural: EE.UU. disfrazada de defensora de la democracia, y la URSS camuflada de socialista y defensora de los pueblos. Buscando espacios regionales, y oscilando hacia uno u otro lado de ese mundo bipolar, se ubicaban las potencias de segundo orden.
Aceptar cualquiera de las dos máscaras propagandísticas de la “guerra fría” que abarcó la mayor parte de la segunda mitad del siglo pasado llevaba a la subordinación de las fuerzas patrióticas, democráticas y populares, en función de los intereses de una u otra superpotencia. En efecto, un sector temeroso de la URSS como “imperialismo ideológico” pero sin ver su penetración económica en la región (a la que en ciertos casos jamás denuncia), le “creía” a EE.UU. su disfraz democrático. Otro sector, hacía lo contrario: conciente de la penetración económica de EE.UU., le “creía” a la URSS su disfraz de socialista y protectora de los pueblos. Ambas definiciones llevaban a un camino de derrota: subordinarse a un imperio para combatir al otro. Ambos, de hecho, facilitaron la estrategia de dominación de los imperios.
Así, como es propio de un país dependiente, la disputa por nuestra dominación, en ese mundo bipolar se reflejó en distintas fracciones en el seno y afuera del “Proceso”.
Desde la muerte del General Perón, en junio de 1974, todas las potencias con intereses en la Argentina, trabajaron para el golpe de Estado, y todas ellas acordaron la decisión del 24 de marzo de 1976, como fue hecho público en documentos desclasificados por el gobierno de Estados Unidos, o como fue visible en las posiciones diplomáticas de la URSS de apoyo al “Proceso”, así como en las relaciones políticas y económicas de Inglaterra, Francia, Alemania, etc. Las viejas y nuevas oligarquías (la agraria, la financiera y la industrial) entrelazadas y subordinadas en la Argentina moderna a una u otra potencia, sólo habían aceptado el regreso de Perón como un factor de atenuación del conflicto social que estallaba en las puebladas, pero no estaban dispuestas a tolerar las medidas nacionalistas que lograba imponer un sector de ese gobierno.
Así, el grupo militar y civil que se impuso el 24 de marzo de 1976, fue heterogéneo, prácticamente todos los núcleos de poder estuvieron adentro. El sector de los generales Videla y Viola que de inicio lo hegemonizó, estrechó relaciones económicas con la ex URSS, e hizo avanzar a capitales vinculados a esa potencia en el dominio de palancas claves de la economía como el aluminio (Aluar), el acero (Acindar y acuerdos con el grupo italiano Techint), el petróleo (Bridas), medios de comunicación (Clarín), etc. Esta es la verdadera razón por la que el Proceso fue defendido por Moscú y sus aliados en los foros internacionales ante las críticas por violación de derechos humanos. La línea estratégica de este sector fue la confrontación con Chile, que bordearía la guerra en el contexto del Mundial ’78, lo que era coherente con el alineamiento de la dictadura de Pinochet con Inglaterra y Estados Unidos (como se ha sabido después, Pinochet hizo parte de su fortuna como comisionista de armas inglesas). Esto también era expresión de la disputa entre las dos superpotencias de la época (la URSS y EE.UU.) por el control de la confluencia del Pacífico y el Atlántico Sur. (1)
Lo que creaba cierta confusión, en relación al grupo de Videla y Viola, era su “doble discurso”, que tenía que ver con dos cuestiones:
1) Que la URSS consideraba que estaba actuando adentro del “patio trasero” norteamericano, por lo que sus acciones se ubicaban, como definió con precisión uno de los publicistas claves de ese grupo, el Dr. Mariano Grondona, en La Nación: “En Occidente, por ahora…”.
2) Fracasado el golpe institucional que este sector intentó (desplazamiento de la Sra. María Estela Martínez de Perón por el Dr. Ítalo Luder), debió dirimir posiciones con otros sectores influenciados por la “línea dura” que alentaban en esos años EE.UU. e Inglaterra; no había espacio para una “dictablanda”. Que los sectores “amigos” de la URSS no tenían dificultades para hacer lo que hicieron —junto a los “socios” vinculados a otros centros de poder mundial— lo demuestra el genocidio que unos años más tarde hacía Moscú en Afganistán o la dictadura instaurada por los soviéticos en Polonia, con el General Jaruselski, a quien ellos mismos llamaban el Videla polaco. Por otra parte, los jerarcas del Kremlin consideraban a sus inversiones y a sus “amigos” del Proceso como el “ejército principal” en función del cual debía actuar “su ejército secundario”, como cínicamente confesó Mario Firmenich, marcando las distancias entre aquellos dirigentes de las llamadas “formaciones especiales” que trabajaron para desestabilizar al gobierno constitucional, y los ideales de la juventud y el pueblo que aspiraba y luchaba por una patria digna e independiente. Los hechos oscuros en discusión hasta nuestros días que rodean a la muerte del Gral. Aramburu (que denunció el Capitán Molinari y que hoy analizan otros investigadores) y del Gral. Sánchez, son parte de esto; debiéndose recordar que, según distintos analistas, el beneficiario político de aquella muerte fue el General Lanusse. (2) (3)
El oscuro pasado y presente de algunos miembros del actual gobierno y algún periodista-ministro sin cartera y asesor de la Ministra Garré, en la actualidad sospechado de escribir los discursos del Brigadier Agosti, son prueba de ello.
De ahí que no hubo diferencias entre los grupos de la dictadura a la hora de desencadenar el genocidio que buscó aniquilar a las organizaciones sociales y a las fuerzas patrióticas y populares, y a una generación de jóvenes (que incluía a militares patriotas) que había madurado en décadas de protesta y rebeldía.
Pruebas al canto: Martínez de Hoz para la misma época  (diario La Prensa del 12-11-78) dijo que lo fundamental era el redimensionamiento del Estado y que se liquidarían o privatizarían 39 empresas nacionales y 40 provinciales. “Por ahora avanzamos lentamente, como si fuéramos cuesta arriba; luego en el llano, iremos más rápidamente. Y finalmente, puede ocurrir que vayamos barranca abajo, y a toda velocidad”. Una verdadera premonición de lo que continuarían haciendo los gobiernos gerenciales hasta la actualidad.
El Proceso no era el gobierno de la independencia nacional. Era el gobierno cuya política esencial era la de Martínez de Hoz. (4)
En su seno estuvo, en épocas de la guerra de Malvinas, el Dr. Aleman que nunca reconoció que estuvimos en guerra con Gran Bretaña y que siguió pagando la deuda externa a los ingleses mientras nuestros soldados morían en el campo de batalla. También Cavallo y Machinea, entre otros. No podían ser defensores de la bandera nacional este puñado de partidarios de una política entreguista.
Por ejemplo, en momentos en que los atlantistas norteamericanos buscaban un cambio político en Buenos Aires para que un nuevo gobierno se retirara de Malvinas, el sector de Videla y Viola fue derrotista respecto a la recuperación de las Malvinas. Publicaba el diario La Prensa el 12 de mayo de 1982: “Según fuentes gubernamentales locales las numerosas reuniones del embajador [de EE.UU.] Shlaudemann con miembros de la Multipartidaria, peronistas de la llamada segunda generación y gremialistas de distintos colores, apuntan a esa dirección. También las que últimamente habría mantenido con el señor Camilión y otros personajes pertenecientes al denominado grupo Viola-Liendo-Fraga y otros ligados al Proceso, y a militares que en su momento no habrían sido consultados sobre la conveniencia de la recuperación militar de Malvinas”. Y sigue el artículo: “Curiosamente estos sectores [se refiere a los violovidelistas, HM] que nunca se caracterizaron por su entusiasmo pronorteamericano, y tampoco fueron vistos en los Estados Unidos como sus mejores aliados en la Argentina, se están convirtiendo hoy en los campeones de un rápido regreso a las tesis norteamericanas, incluidas las relativas a las Malvinas, y hasta hablan de la posibilidad de un plan Marshall para la Argentina si Buenos Aires acepta retirarse del archipiélago de acuerdo con el proyecto del Sr. Haig”.
Cabe decir que la justa recuperación de nuestros territorios en 1982, con el profundo remezón patriótico que se había producido en el pueblo argentino y en los de los demás países de Latinoamérica y el Tercer Mundo, estimuló el patriotismo en las fuerzas militares involucradas en Malvinas y abrió un curso a los sectores militares de posiciones patrióticas para romper la encerrona a la que había sido conducida esa corriente en marzo de 1976, lo que originó más tarde una crisis en las FF.AA. La posterior represión, persecución y encarcelamiento de los sectores malvineros por los mismos generales procesistas y sus continuadores (como el General Balza que pudo coexistir sin problemas con Menem y con los Kirchner) demuestra que los gerentes (civiles y militares) de todas las potencias que se disputan el mundo tienen claro quienes son los enemigos. Los patriotas (civiles y militares) también debemos tenerlos claro.
El apoyo soviético a Videla- Viola y las relaciones con la URSS
El señor Claudio Escribano, días después del golpe, en su columna política de La Nación había subrayado que los comentarios de la prensa internacional reflejaban un hecho inédito: el golpe era apoyado tanto desde la “prensa seria” de EE.UU. como por órganos oficiales de países del bloque dominado por Moscú. (5)
En noviembre de 1976 se realizó en Buenos Aires una gran exposición soviética (la más grande de las 30 muestras realizadas por la URSS en el exterior en esos años). Una delegación de 65 funcionarios presidida por un viceministro soviético se reunió con autoridades del Proceso para ratificar, cumplimentar y ampliar los convenios firmados por Gelbard con Moscú en 1974 y que no habían sido ratificados por el gobierno de la Señora de Perón. Mucho se ha escrito ya de los vínculos de Gelbard con los soviéticos. Referido al particular papel de Gelbard, Isidoro Gilbert, corresponsal en la Argentina de la Agencia soviética TASS dice en su libro El oro de Moscú, referido a los acuerdos que tejió con Brezhnev: “Todos los hechos confirman que Moscú escuchó (...) la opinión de un hombre que les inspiraba confianza: Gelbard afiliado secreto al Partido “Comunista” de la Argentina. El ministro era para ellos una garantía.” (6)
En realidad, él y otra gente hacía tiempo que habían “pasado” de la órbita del PC a la de testaferros del Capitalismo de Estado ruso. En una noche Videla firmó un decreto por el que concedió 5.000 millones de dólares al Banco de Los Andes de la conocida entonces como “multinacional rusa”. (5)
Radio Moscú, mientras destinaba parte de sus emisiones a denunciar los crímenes de Pinochet y otros regímenes dictatoriales pro-yanquis elogiaba o era complaciente con la dictadura de Videla y Viola. Esa actitud soviética fue una constante entre marzo de 1976 y diciembre de 1981.
En todos los foros internacionales la URSS y sus satélites apoyaron a la Dictadura en la cuestión de la violación de los derechos humanos, impidiendo su condena. De hecho mientras EE.UU. cuestionaba a Argentina durante el período Carter, la URSS la defendía, demostrando que el sector de Videla-Viola era próximo a este último país.
Pero detrás de esos apoyos hubo una creciente relación económica con la URSS. En efecto, una de las consecuencias esenciales de la apertura económica de Videla-Viola y su ministro Martínez de Hoz fue la concentración de nuestras exportaciones en un solo mercado, el de la URSS, en una magnitud que sólo es comparable con la que ostentó el imperio británico. En este punto, y en referencia a como la oligarquía terrateniente argentina se asocia y subordina con cada imperio de turno que le garantice la compra de la producción agropecuaria, conviene advertir la relación que se está tejiendo con China, socialista de palabra e imperialista en los hechos, en virtud de la venta de soja y los acuerdos firmados con ella, que hacen recordar y preanunciar un Pacto Roca Runciman.
Por esos años la URSS, para seguir comprando cereales, exigía incrementar las exportaciones industriales a nuestro país (como lo han hecho y hacen todos los imperios incluida China en el presente). Impuso la venta de trolebuses, construcción de usinas como la de Bahía Blanca y diversas maquinarias que la semidestruida industria argentina (por el plan Martínez de Hoz) podría haber fabricado.
Según un comentario de la Agencia oficial soviética TASS publicado en La Nación el 7 de junio de 1981 “Argentina es hoy el interlocutor más importante de la URSS en América Latina”. El viceministro soviético de Comercio Exterior A. Manzhullo dijo (según fue publicado por Clarín el 8 de abril de 1980) que “Argentina es el principal país, fuera del área socialista, en sus relaciones con la Unión Soviética, dado el monto alcanzado por el comercio bilateral”.
El 10 de junio de 1980 se firmó un acuerdo sobre cereales por el cual el Estado argentino garantizaba a la URSS, hasta 1985, la venta de un volumen mínimo de 4,5 millones de toneladas de maíz y sorgo y 500.000 toneladas de soja. Sobre esa base nuestro país envió a Rusia entre 1980 y 1982, hasta dos tercios de las exportaciones de granos. (5)
Así se tejió antes nuestra relación de dependencia con Gran Bretaña y EE.UU., en ese tiempo con la URSS y hoy, también con China. Antes y ahora esos convenios tuvieron con cada imperialismo de turno contrapartes igualmente lesivas para la Argentina en cuanto a penetración económica interna y destrucción de la industria nacional.
El caso Graiver, que estalló en pleno Proceso, desnudó, a través de un hecho policial, la intimidad del bloque hegemónico en la dictadura. Es decir esa alianza tenebrosa que hoy todavía se oculta al pueblo, que unió a Graiver con Gelbard y Lanusse, a Graiver y Gelbard con Firmenich; a Graiver, Gelbard y Firmenich con Videla y que se expresó desde hechos como el “Operativo Dorrego” hasta inversiones conjuntas como Papel Prensa. Inclusive se dio la paradoja de que el crédito del Estado otorgado por la dictadura para cubrir la inversión de Papel Prensa representaba la suma que ese grupo volcaba en los bolsillos de los montoneros, a través de Mario Montoto, el entonces tesorero de la organización, hoy representante de empresas rusas de armas e íntimo amigo de los gobiernos del turno Kirchner. (7)(8)(9).
En el plano militar, en 1979, llegó una misión militar rusa. El teniente General Viola condecoró al Jefe de la misión militar rusa Teniente General Brailko con la medalla de oro del Estado Mayor del Ejército Argentino y a sus acompañantes con la medalla de plata.
¿Se entiende porque la dictadura nunca hablaba de la URSS (tampoco muchos de sus defensores actuales) y sólo del terrorismo “nihilista”, “subversivo”, mientras con esa excusa imponía el terror para impedir toda protesta contra su plan esencial que era el Plan de Martínez de Hoz?.
Las dos verdaderas causas del golpe de 1976
Durante la dictadura y en estos treinta años, a través de los medios de difusión, hay fuerzas políticas que cuando hablan de las causas del golpe de estado dicen que fue porque Perón, en esa tercera presidencia, estaba viejo, enfermo y reblandecido. Y que estaba manejado por un “brujo” que era López Rega y una loca que era la Sra. de Perón. Es decir que ellos dan como motivo del golpe de Estado, que Perón, López Rega e Isabel generaron un gran caos y no hubo otra salida que el Golpe de Estado.
Sin embargo, como se dijo más arriba, el primer objetivo del golpe fue instaurar, con la excusa de la lucha contra el terrorismo, la más sangrienta represión para ahogar en sangre el tumultuoso proceso popular y patriótico que, con puebladas y grandes huelgas, amenazaba los cimientos del sistema de dependencia y sumisión nacional a todos los imperios. Movimiento patriótico y popular que logró, en esos años, conquistas sociales muy importantes como la de frenar la política de entrega y también logró conquistas políticas como fue, para un amplio sector, el retorno del Gral. Perón y su elección como presidente de la Nación por tercera vez.
La represión golpista, que sangró toda oposición patriótica, fue la base que permitió los gobiernos gerenciales y entreguistas posteriores hasta nuestros días.
Para que hubiera un Menem hizo falta esa represión. Hizo falta un Menem para que se firmaran los Tratados de Londres y Madrid, que mantuvieron vigentes los distintos gobiernos del turno Kirchner y que son la base de nuestra indefensión nacional, de nuestra total destrucción de la capacidad de Defensa Nacional.
El primer objetivo del Golpe, entonces, fue ahogar en sangre a las fuerzas populares y patrióticas. Cabe decir que en esas luchas populares habían dos grandes aspectos en debate. ¿El blanco principal a golpear era Isabel Perón o los golpistas? y ¿sólo existía el imperialismo norteamericano y la URSS era la amiga de los pueblos, o la URSS era socialista de palabra e imperialista en los hechos y sus personeros eran los más activos golpistas? (10)
Lo anterior se expresaba en dos líneas:

1. La que apoyándose en el pueblo pensaba que se debía rescatar la consigna de los patriotas de mayo “ni amo viejo ni amo nuevo, ningún amo” y que por lo tanto entendía que la nueva dependencia con la URSS no favorecería los intereses del Pueblo y de la Patria. Como muestra de ella el dirigente sindical mecánico cordobés Renée Salamanca, aún detenido - desaparecido, decía en una carta pública por esos años: “Yo estoy contra el golpe venga de donde venga” y agregaba: ”El golpismo más activo y  peligroso es el de los amigos de la otra superpotencia imperialista. Los amigos de la URSS: Lanusse, que reprimió en Trelew, Carcagno que reprimió el Cordobazo, Gelbard, el del Pacto Social, gorilas y oligarcas que ven en la URSS su socio”. Salamanca insistía en “no tener ninguna ilusión en los golpistas, porque será un golpe contra los obreros y el pueblo y van a reprimir salvajemente, abrirán un oscuro período histórico como el que vivimos los obreros desde 1955”.
2. Otra línea, distinta a la anterior, fue la que tomó como forma principal el terrorismo urbano y consideraba a la URSS como un país socialista que ayudaba a los pueblos. Algunas organizaciones con estas posiciones equivocadas y a causa de ellas, cometieron graves errores políticos y estratégicos, y ubicaron como blanco principal de los cambios revolucionarios en Argentina al empresariado nacional que se expresaba en el gobierno de Perón primero y en el de su esposa después. Calificaron al gobierno peronista como “proyanqui” y presentaban a los sectores de testaferros e intermediarios del imperialismo soviético (como Gelbard) como empresarios nacionales. (7)

La línea política errónea mencionada en el punto 2 llevó a golpear centralmente primero a Perón y luego Isabel Perón, con lo que favoreció a los que preparaban el Golpe de Estado. El asesinato de José Ignacio Rucci fue parte de eso.
Algunos de sus dirigentes trabajaban abiertamente para ese objetivo, como se vio en el “Operativo Dorrego”, ocultando esos objetivos a miles de jóvenes que querían cambios revolucionarios que aseguraran una Argentina Independiente y popular. El sector golpista prosoviético operaba dentro de las FF.AA. a través del violovidelismo y como “quinta columna” en las organizaciones populares. Una vez más sectores proimperialistas y proterratenientes pudieron instrumentar a una parte del pueblo para hacer pasar sus planes golpistas.
Los prosoviéticos usaron sus posiciones para el asalto a cuarteles, las ejecuciones de dirigentes sindicales, el asesinato de militares, incluso de tenientes, suboficiales y soldados. Era una presión para que el Ejército saliera a la calle. Una pinza que hicieron esos sectores imperialistas al gobierno constitucional para obligarlo a claudicar.
En esa pinza reside uno de los secretos de lo que pasó en la Argentina de 1974 a 1976.
De esta manera se logró también arrojar a sectores patrióticos de las fuerzas armadas a los brazos de los golpistas. ¿De que otra manera un oscuro General como Videla hubiera podido liderar el golpe?.
Es decir, lo que siempre se dice respecto a los golpes del ‘30 y el ‘55 acerca de que las manos imperialistas manipulaban a la izquierda y la derecha, en el golpe del ‘76 fue algo claramente articulado no tanto por EE.UU. como se dice, sino principalmente por la mano que hegemonizaba los preparativos golpistas: el socialimperialismo soviético.
Frente al accionar descripto más arriba, un sector del peronismo impulsó la línea de enfrentar “aparato contra aparato” (en lugar de movilizar ampliamente al pueblo contra el golpe en ciernes) y se creó en vida de Perón la “Triple A” para la represión parapolicial “antisubversiva”,
Esto favoreció la aparición luego de otras organizaciones “anticomunistas” dirigidas por fuerzas golpistas proyanquis y prorrusas, algunas también bautizadas como Triple A. Se desató así, aprovechando la situación, una ola de asesinatos a dirigentes obreros y populares y de dirigentes peronistas y no peronistas muchos de ellos reconocidos por su defensa del Gobierno Constitucional y con una clara posición antigolpista. (11)
El segundo objetivo del golpe de 1976, en el que coincidían EE.UU., la URSS y otros imperios, era desplazar al Gobierno de la Sra. de Perón. No por sus debilidades e ineficiencia sino por sus posiciones que, aunque tibias e insuficientes, eran de corte nacional.
Los golpistas necesitaban remover a ese gobierno que era opuesto a sus planes, aunque lo hiciera de manera débil y vacilante porque tenía en su seno algunos integrantes de sectores antipopulares. Entre las medidas que irritaban a los golpistas se encontraban la anulación de los contratos de Aluar (el negociado del monopolio del aluminio realizado por Gelbard-Lanusse) y la negativa a comprar la Ítalo. Este último era un negocio armado por el Ministro de Economía Gelbard con los empresarios Soldati y Graiver, que luego se concretaría durante la dictadura. También el Gobierno de Isabel argentinizó la Siemens y la ITT creando las condiciones para una política nacional de comunicaciones. Nacionalizó las bocas de expendio de Shell y Esso, mantuvo el control estatal de Frigorífico Swift, que era la principal empresa de la carne en Argentina y desarrolló una política nacional en los ferrocarriles y el petróleo. Concedió la Ley de Contratos de Trabajo, con al jornada de 8 horas para los trabajadores rurales y el personal doméstico, y firmó el decreto que permitió la reconquista de las 6 horas por trabajo insalubre para los trabajadores de la destilería YPF en Ensenada. También aprobó la Ley de Jardines Maternales y no firmó préstamos con el Fondo Monetario Internacional. (10)
El papel de la corriente nacional de las Fuerzas Amadas
Un balance verdadero del golpe de Estado de 1976 es necesario para el pueblo en general pero en particular para la corriente nacional y patriótica de las FF.AA. Porque muchos integrantes de la misma fueron arrastrados al golpe de 1976, de la misma manera que ocurrió en 1930, en 1955 y en 1966. Creyeron que defendían el orden frente a la  anarquía. Pero el orden era el orden de los imperios (paradójicamente muchos creyeron que luchaban contra la URSS y en realidad los principales jefes que los comandaban estaban al servicio de ella), el orden de la entrega y la sumisión nacional que se continúa hasta hoy.
Interesa el balance que haga ese sector militar porque a lo largo de la historia argentina la corriente nacional de las Fuerzas Armadas ha cumplido un importante papel. Desde los albores de nuestra patria ha sido así: en los momentos en que se vislumbró más cercana la perspectiva de ser una Nación verdaderamente soberana estuvo presente la triple confluencia del pueblo luchando, aun con las armas, por sus derechos conculcados, las fuerzas políticas de diverso origen ideológico unidas por una voluntad patriótica, popular y democrática y los militares patriotas que también confluyeron.
Es preciso repetirlo una y otra vez: para hacer posible lo nacional debe unirse a lo popular y lo democrático. Y lo popular y lo democrático no puede realizarse sin la independencia nacional. Ha sido un drama, muchas veces provocado, la separación entre estas grandes cuestiones. En lo más profundo de nuestra historia se entrelazan estas banderas. Juntas mostraron la salida en encrucijadas claves escribiendo las mejores páginas de nuestra vida como Nación. (12)
Es hora, entonces, de confluencias patrióticas y populares. De levantarnos y echarnos a andar como Nación. Tarde o temprano, esa unidad patriótica y popular, impondrá una Argentina independiente como país, emancipada como Nación, con una democracia grande y verdadera donde se satisfagan los deseos del pueblo.
Acá no hubo una guerra
Se esgrime que en el 76 hubo una guerra, como la de España del 36-39, con un millón de muertos; pero acá no hubo nada de eso. Acciones como la de Monte Chingolo, que desembocó en una masacre, fueron “cantadas” para levantar el “prestigio” de Videla que había quedado debilitado por el intento de golpe del Brigadier Capellini. El drama fue que algunos de los “cerebros” de esa operación eran una “quinta columna” que respondía al mismo centro de dirección que lo proyectaba a Videla. Aquí no hubo guerra civil, hubo una dictadura que implantó el Plan Martínez de Hoz que todavía sufrimos, que arrasó con las conquistas del movimiento obrero y popular, y que para hacerlo secuestró, torturó, asesinó a miles y miles de argentinos.
 Además, previamente, el grupo militar de Videla y Viola (parte de las “tres V” junto con el General Villareal que, notoriamente, el propio Partido “Comunista” levantaba como grupo “democrático” del Proceso) fue el responsable del desplazamiento del General Numa Laplane de la conducción del Ejército, integrante de la corriente nacional, que con su línea del Profesionalismo integrado era un obstáculo para el Golpe del 76.
¡Vaya si tenían claro al enemigo!
La desobediencia debida
Ningún militar patriota, por principio, debe aceptar el principio de la obediencia debida. Si un presidente, comandante de las fuerzas armadas, ordena la perdida de un territorio que nos pertenece, ¿se podrá argumentar que un militar le debe obediencia en ese acto que sería traición a la Patria?.
El General Manuel Belgrano, abogado, economista avanzado para su época, militar por exigencias de la revolución y creador de la bandera, fue sobre todo un gran desobediente a las órdenes que afectaban la causa de la Independencia. En efecto cuando el grupo de terratenientes y comerciantes del puerto le ordenó retroceder desde el norte, sacrificando la mitad del territorio a su propia seguridad, para seguir en sus negocios, Belgrano desobedeció cuatro veces, colocándose en la insubordinación, y no retrocedió avanzando hacia la victoria de Tucumán.
También San Martín fue un desobediente, negándose a participar en las guerras civiles entre hermanos y continuando con su plan liberador.
En suma, las fuerzas patrióticas deben evitar que los engaños de los gobiernos gerenciales de turno logren dividir el movimiento popular-democrático del movimiento patriótico-nacional, haciéndolos caer en las trampas preparadas para ambos.
El balance del 24 de marzo de 1976, el conocimiento total de los hechos, es imprescindible para no caer en esas trampas.
Es decir, hoy es muy importante desnudar lo que verdaderamente ocurrió en el Golpe de 1976, porque el gobierno, dando versiones parciales, busca utilizar la causa de los derechos humanos para cubrirse de un barniz democrático y avanzar, con su doble discurso, en sus planes reeleccionistas para continuar su política de entrega y sumisión nacional.
Los soldados, la suboficialidad y oficialidad patriótica y democrática son parte del pueblo. Ellos deben estar presentes el día de la cita para lograr la independencia inconclusa, la segunda y definitiva Independencia Nacional.
Para que sea cierto lo que dice el Himno Nacional:

San José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán
La Colonia y las mismas murallas
Del Tirano en la Banda Oriental
Son letreros eternos  que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.

Los revolucionarios de la Guerra de la Emancipación nos dejaron como enseñanza que romper las cadenas de la opresión y desarrollar una conciencia patriótica y popular son las únicas bases en las que es posible asentar nuestra defensa como Nación.
La lucha del pueblo argentino por la segunda independencia nacional, con la participación en ella de los patriotas militares, edificará los cimientos de las Fuerzas Armadas del nuevo Estado nacional. El desarrollo económico y tecnológico independiente será la base para la producción para la defensa (Fabricaciones Militares, industria aérea, astilleros, etc.) y la organización de una Defensa Nacional Popular Integral.
Tratan de impedir el camino necesario
Están a la orden del día los operativos del gobierno y de grupos opositores a él, para impedir la formación de un frente de carácter patriótico, democrático y popular.
El Gobierno se muestra cada vez más incapaz de afrontar críticas que pongan de manifiesto su doble discurso, o que desnuden que, atrás de una supuesta línea nacional y popular, lo que hay en realidad es una línea de entrega, sumisión nacional e indefensión de la Patria frente a la rapiña de las distintas potencias.
Grupos opositores al gobierno pero tan antinacionales como él apuestan a que Scioli y/o Massa rompan con el gobierno; y a una nueva Alianza (como la de De la Rúa y Chacho Álvarez de nefasta historia), en la que la UCR arrastre a fuerzas socialdemócratas.
Sin embargo, es posible en Argentina, una confluencia como la que lograron Belgrano, Saavedra, Moreno, Castelli, Azcuénaga, Larrea, Matheu, Paso y Alberti. Esa gran "multisectorial" que agrupó a comerciantes e intelectuales revolucionarios, clérigos, militares y civiles. 
Es posible un Primer Gobierno Patrio que abra camino a la Gesta de la Segunda Independencia.
Para ello hace falta, primero, la convicción de que es necesario hacerlo, privilegiando los intereses de la Patria y el Pueblo a los personales.
Y, segundo, es preciso acordar un programa mínimo, público y con la obligación de hacerlo realidad, que contemple las necesidades acuciantes de la mayoría del pueblo argentino.
En suma, el camino de una Argentina Independiente de toda dominación extranjera y de una Soberanía Popular verdadera.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1.       Micucci, H. La situación internacional durante la Guerra de Malvinas. Cuadernos para el encuentro en una hueva huella argentina Nº 19. Págs. 48-53. 2005.
2.       Pigna, F. Lo pasado pensado. El caso Aramburu. Págs. 167-181- Editorial Planeta. 2005.
3.       Alonso, J. ¿Quién mató a Aramburu?. Editorial Sudamericana. 2005.
4.       Foro Patriótico y Popular. Año 1. Nº 6. Octubre de 2005.
5.       Echagüe, C. El socialimperialismo ruso en la Argentina. Págs. 7-61 y 164-257. Editorial Ágora. 1984.
6.       Gilbert, I. El oro de Moscú. Pág. 13. Editorial Planeta. 1994.
7.       Brega, J.. ¿Ha muerto el comunismo?. Conversaciones con Otto Vargas. Págs. 249-296. Editorial Ágora. 2ª edición actualizada. 1994.
8.       Semanario Hoy, servir al pueblo. Nº 1095. 14/12/05.
9.       Capdevila, I. El caso Graiver. Editorial Ágora. 1984.
10.   Roldán, J. Así luchamos contra el golpe. Colección La década del setenta. Págs. 8-18. 2000.
11.   Gastiazoro, E. Historia Argentina. Introducción al análisis económico y social. Tomo IV. Págs. 203-299. Editorial Ágora. 2004.
12.   Micucci, H. La política es la guerra por otros medios. Cuadernos para el encuentro en una hueva huella argentina Nº 21. Págs. 70-81. 2005.







viernes, 10 de mayo de 2013

Preguntas de un hombre común. Por Horacio Micucci


LAVADO DE DINERO EN GRANDES CANTIDADES.
Preguntas de un hombre común
Por Horacio Micucci
10-05-2013

La venta de CEDIN
Un señor tiene dólares no declarados.
Puede ser de una actividad que no ha pagado impuestos (o sea de una actividad lícita pero con delito de evasión impositiva) y decide lavar porque lo necesita, le conviene o no sabemos porqué.
O puede ser originado en una actividad ilícita (narcotráfico, robo, estafa, coimas en grandes contratos del Estado, trata de personas, etc.) y que debe ser blanqueado para poder ser usado libremente.
Esto último no es raro. Los memoriosos dicen que grandes empresas (alguna de ellas con presencia en la actualidad) han surgido del lavado del dinero de las "grandes empresas” de la prostitución de los años treinta. Una de ellas, la Zwi Migdal (conocida vulgarmente como “la polaca”), formó la asociación “Asquenasun“ `o “Askenasun“, y nucleaba a delincuentes de origen ruso, rumano o polaco, formando luego la Sociedad Zwi Migdal, en 1929, ¡aprobada su personería jurídica por el Gobierno de la provincia de Buenos Aires! en épocas del gobernador Barceló. Fue la trata de personas llevada a su último grado de perfección. Con sede en una lujosa mansión de la Avenida Córdoba al 3200, se efectuaban en una falsa sinagoga, con falsos rabinos, parodias de casamientos a las mujeres judías traídas con engaño. Extendió sus redes a Rosario y otros lugares y tenía bases en el exterior.
Otro origen ilícito: el narcotráfico. Nos enteramos por un programa de radio y por un “experto” ladrón que, en Europa, se venden 500 euros a 650 euros. Y parece que esto es así , porque los narcos tienen billetes de baja denominación en dólares y euros, fruto del tráfico, que les conviene cambiar a euros de alta denominación que “pesan” menos y son más fáciles de “movilizar”. Es decir “pagan” 30% por lavar. Dicen otros expertos que en EE.UU. se lava a costos del 20%.
Si uno lo piensa, un señor lavador de ilícitos o, si está denunciado, un testaferro, (aunque en un programa de radio el famoso ladrón del robo del siglo, Mario Vitette Sellanes, descubrió que estando con condena cumplida no está denunciado y no estaría excluido) se presenta y compra CEDIN.
¿Lo harán algunos de los sospechados del presente?.
Pongamos que compra 100.000 dólares en CEDIN.
Como la Presidente del Banco Central ha informado ayer, se espera la formación de un mercado de CEDIN. O sea que se pueden transferir legalmente. Claro que ¿a qué valor del dólar?.
En un programa del día de la fecha se especulaba e insinuaba con que un CEDIN de un dólar valdría 90 centavos de dólar en una “cueva”. “Cueva” que los volvería a vender a 97 centavos de dólar, ganando en la transacción legal 7 centavos.
O sea que un lavador de ilícitos vendería sus 100.000 dólares en CEDIN perdiendo un 10% y se haría de 90.000 dólares legales. ¡Una bicoca!.

Preguntas, preguntas, preguntas...
Primer pregunta: si es cierto que en Europa se “lava” al 30% y en EE.UU. al 20% ¿no podría ser el CEDIN una forma más “barata” de lavar para narcos y tratantes de personas u otro tipo de delincuentes públicos, privados o mixtos?
No soy economista, pero tengo algunos recuerdos por la edad.
¿Estoy equivocado o aparecería un nuevo dólar CEDIN a cotización del paralelo o “blue”? ¿habrá un CEDIN blue?.
¿Estoy equivocado o el Banco Central emite unos dólares “truchos”  llamados CEDIN o “patacones verdes” a “convertibilidad” uno a uno?
Otra: si lo anterior fuera cierto, cuando los grandes lavadores de “ilícitos” hayan lavado lo que necesitan, dentro de un tiempo y si, por una de esas cosas, no hubiera dólares suficientes en el Banco Central ¿cómo cambiarán por dólares esos CEDINES “convertibles”, los últimos incautos tenedores?.

¿Volverán los muertos vivos?
Y se me vienen imágenes del pasado. ¿Aparecerá un señor que, con gesto adusto,  afirmará “el que depositó dólares cobrará dólares”?. ¿O será una Presidente del Banco Central la que dirá “el que traiga CEDINES recibirá Moneda extranjera? (SIC día de ayer, Marcó del Pont).
Sigue la vorágine de imágenes.
Se me aparece Cavallo diciendo que un peso vale un dólar. ¿O que un CEDIN vale un dólar?.
Estoy confundido. ¿Será la edad? ¿demencia senil, tal vez?.
Miro a mi alrededor para recuperar el sentido de la realidad.
El dinero en mi bolsillo es siempre el mismo. Y cada vez compro menos con él en el supermercado. Un hombre revuelve la basura para encontrar algo que le sirva.
En la estación del tren sigue habiendo “niños de la calle”. Siempre que los veo recuerdo que hacen los mismos gestos y juegos que mis nietos. Pero estos chicos están solos y abandonados en esta selva social.
Unos jubilados reclaman el 82 % móvil.
La radio, la TV y los diarios siguen hablando de los CEDIN.
La AFIP comunica que exigirá a los turistas que expliquen en que gastaron los dólares que compraron en el exterior.
Mientras tanto los asalariados pagan impuestos por sus sueldos y los cartoneros hacen su duro trabajo acompañados por sus esposas e hijos.
Mi amigo el carnicero se queja con el asentimiento de mi amigo el panadero que cada vez paga más monotributo porque no se actualizan las escalas por la inflación. Buzzi, por TV, dice que a los productores del campo les pagan el dólar a 3,50.
Otra pregunta: ¿no habrá que dar vuelta la tortilla, antes que se queme?.
Siento una voz de mujer que me increpa con signos de enojo y dedo acusador: “¡Gordito golpìsta!”.
Pienso: “Cierto es que tengo unos kilos de más. Mi cardiólogo se va a enojar. Pero estuve siempre contra todos los golpes de Estado. Mi pellejo que sabe de las marcas de la picana y mi familia que sabe de mis ausencias conocen de ello”.
Algo no anda bien.
Última pregunta: ¿No será hora de unidades Patrióticas y Populares?.
Volvamos a Belgrano y San Martín, Artigas y Güemes y no a Videla, Martínez de Hoz, Alfonsín, Menem, De la Rúa, Cavallo y Duhalde.

miércoles, 24 de abril de 2013

Lázaro Báez y los orígenes del grupo K


Lázaro Báez y los orígenes del grupo K

Reproducción de un extracto del libro "El proyecto K. La nueva hegemonía y el ascenso chino", de Arnoldo Gómez, de reciente aparición, que será presentado en la Feria del Libro el 11 de mayo.

En la esquina del estudio de abogados en el que desarrollaba su actividad el matrimonio, voceaba el diario un canillita, que se incorporó como cadete para todo servicio: Fernando “Rudy” Ulloa Igor. Cuando explotó una bomba en el estudio, el cadete fue el único que permaneció fiel al estudio. Desde entonces tuvo la confianza absoluta de los K y actuó siempre a sus órdenes y también fue su mejor testaferro.
Recién salido de la cárcel por su militancia en Vanguardia Comunista en Córdoba, se radica en Río Gallegos Carlos Zannini, integrándose intensa y rápidamente al núcleo del Ateneo, tanto que se atribuye ser el fundador con Rudy Ulloa de la unidad básica “Los muchachos peronistas” en 1982. No se separarían más con Néstor y Cristina. No sólo es el único del grupo original con el que nunca hubo diferencias, sino que formó el trío de conducción máxima.
Cuando Alfonsín firmó los acuerdos petroleros de Houston formó parte de la comitiva Diego Ibáñez, clave en los acuerdos por su peso sindical en YPF y con éste, “Bombón” Mercado, un hombre de estrecha relación con Ibáñez. En un momento que se hablaba de ciertas dificultades políticas en la provincia de Santa Cruz, Mercado plantea que él tenía el candidato para intendente de Río Gallegos: su cuñado. Éste fue un apoyo clave para que Néstor Kirchner fuera elegido para ese cargo en 1987, por muy pocos votos de diferencia, desplazando al hijo de Jorge Cepernic, símbolo de la izquierda peronista. Cristóbal López establece relación formal con el grupo por el año 1996. Desde entonces, petróleo, casinos y juego se entremezclaron para su felicidad en la “rosca” K, así como están entremezclados para su desgracia en la vida de cualquier obrero petrolero.
En 1990, el último año de su intendencia, Néstor Kirchner estrecha vínculos con Lázaro Báez, empleado jerárquico del Banco Santa Cruz. Este vínculo fue clave para ganar la elección a gobernador desplazando a Arturo Puricelli, así como posteriormente para la reelección en el 95. En 1996 el Banco Santa Cruz, ya vaciado, se entrega a Eskenazi, que pasó a ser otro elemento clave de este grupo. Un tema oculto y clave en la madeja, es que desde el inicio de este proceso, llega desde Córdoba Ricardo Jaime, un agrimensor, que sin antecedentes ni méritos específicos en el tema, termina de ministro de Educación en Santa Cruz. Esto no sería extraño para la mecánica impúdica de nuestras clases dominantes, pero en 1998 vuelve a Córdoba, siendo designado por De la Sota viceministro de Educación y es Jaime quien en 1999 adjudica a favor de una pyme de 60 empleados: Electroingeniería, la construcción de 127 escuelas.
Este grupo fue la base de la “rosca” política y económica, encabezada por el trío de Néstor, Cristina y Zannini que han constituido el kirchnerismo. Con la incorporación o desafección de algunos amigos, este grupo reducido se mantuvo en el centro de las decisiones políticas y de la acumulación económica del proyecto K. Sólo últimamente ante la crisis económica europea y la expropiación de Repsol, surgió el distanciamiento con Esquenazi.
Los personajes, Lázaro Báez
Lázaro Báez nació en Corrientes en el año 1956, en el seno de una familia de origen peronista que por persecución política viaja y se radica en Santa Cruz en el año 1962. Lázaro entró como cadete al Banco Nación, pasó luego al Banco Santa Cruz, su capacidad y vinculaciones a la línea gobernante en la provincia lo ayudaron a hacer una buena y rápida carrera. Siendo joven tenía una posición relevante dentro del banco provincial. El gobernador Jaime Del Val había sucedido a Arturo Puricelli, ambos eran de la misma corriente peronista en una provincia en la que por entonces no había reelección.
Puricelli pretendía retomar el mando, pero Del Val sufrió una embolia que lo debilitó física y políticamente. En esa situación Lázaro Báez, también proveniente de este sector, se aleja sumándose a Kirchner, que transitaba el último año de su intendencia en Río Gallegos y ya se había lanzado para disputar la gobernación. En la campaña, los informes de Báez sobre el estado de cuentas del empresariado local fueron usados tanto para promesas como para presiones para lograr el apoyo de estos.
La elección era por Ley de lemas, el de Kirchner supera a Arturo Puricelli por escasos 1.000 votos. Habiendo sacado el 30,64% de votos, suma los de Puriceli ganándole así al radicalismo que obtuvo el 36,1%. Siempre ganó por un poquito.
Hay que tener en cuenta el peso que tenía en la Argentina de entonces YPF estatal y el banco provincial en una provincia como Santa Cruz, para valorar la importancia de contar con el apoyo de “Bombón” Mercado y la incorporación de un hombre como Lázaro Báez que volcaba el staff del banco provincial con la influencia de sus favores.
Vale detenerse en la relación con una empresa como Gotti S.A., la principal empresa de obras públicas en Río Gallegos en los años ochenta, para ver el modus operandi que fue adquiriendo el grupo. En 1987 Gotti S.A. tenía contrato para las obras de gas de Río Gallegos. En ese momento el hijo de Cepernic tenía problemas de caja en el manejo de la Intendencia que encabezaba. Próxima la elección de 1987, Kirchner le hace llegar a los Gotti una propuesta: “paralice las obras hasta la elección, luego cuando yo gane le daremos nuevos contratos y mejores pagos”. El negociador fue Julio De Vido, quien como arquitecto había trabajado con Gotti.
Funcionó. Se paralizaron las obras, y Cepernic quedó envuelto en una situación difícil. Una vez ganada la intendencia no se cumplieron los acuerdos. Es más, Kirchner hizo una cementera municipal y se dedicó a pavimentar la ciudad. Lo que hubiera podido ser una medida a favor de mejorar el rendimiento de las finanzas públicas municipales a favor del pueblo, en cambio fue usada para mejorar la situación de caja municipal pero sobre todo para apretar al empresario desconociendo los acuerdos a los que se vio “obligado” .
Desde la intendencia y el discurso político “popular” “los puso a parir” (como dirían años después los españoles) a los Gotti, empresa fundada en 1970, emblemática y arraigada en la ciudad. Cuando se plantea la campaña por la gobernación, Gotti estaba en medio de otro escándalo: había ganado la licitación del acueducto Río Gallegos-Río Turbio en base a un cuestionable préstamo del Banco de Santa Cruz por U$s 1.000.000 y además tenía problemas técnicos que trababan los certificados.
Aquí vienen los servicios de Lázaro Báez en la campaña por la primera gobernación. Entra a negociar con Gotti, prometiéndole respetar y cumplir el crédito pagándole los certificados que la provincia se negaba, siempre que se ganara la gobernación. Se ganó y esta vez, con la caja del banco, se cumplió. Así, puestos a parir en un momento más concesiones graciosas en otro momento, formaron parte de una política para forzar primero la asociación de los Gotti con el grupo y luego, como veremos más adelante, su absorción. Entonces podemos valorar la importancia que tenía la incorporación de Lázaro Báez al staff del grupo con su manipulación del banco provincial.

viernes, 19 de abril de 2013

UNA REFORMA JUDICIAL ANTIPOPULAR y ANTIDEMOCRÁTICA - Pronunciamiento de PLATAFORMA 2012


UNA  REFORMA JUDICIAL ANTIPOPULAR y ANTIDEMOCRÁTICA - Pronunciamiento de PLATAFORMA 2012
 


UNA  REFORMA JUDICIAL ANTIPOPULAR y ANTIDEMOCRÁTICA
Pronunciamiento de PLATAFORMA 2012
16 de Abril de 2013

Desde Plataforma 2012 estamos convencidos de que existen las bases sociales necesarias para forjar un acuerdo amplísimo en favor de una reforma judicial: una reforma que comprenda a la justicia en sus bases, en sus estructuras, en su sustancia y en su forma. Sin embargo, la reforma judicial que busca imponer el gobierno presenta graves defectos tanto de  fondo o sustancia, como de forma. Entre sus defectos de fondo se destaca que dicha reforma contradice los intereses de los sectores más desprotegidos de la sociedad. Entre sus defectos de forma, tal como está planteada, la reforma representa un agravio en términos de procedimiento democrático.

El sentido común exige que una reforma significativa de las reglas que ordenan la vida pública sea debatida y acordada por el mayor número posible de personas, y no por una elite o un sector político, con desconocimiento o desprecio de lo que piense el resto. Por si la invocación al sentido común no bastara, podría agregarse que nuestra Constitución exige exactamente lo mismo (arts. 78, 83, 100 inc. 9 o 106): en el Congreso, las leyes deben ser el resultado de la discusión y el acuerdo de los distintos grupos, previo a cualquier votación. Una mera parodia de debate (a la que nos tiene habituados el gobierno actual, a través de situaciones en donde la oposición se queja y el oficialismo sólo espera su tiempo para imponer en la votación su voluntad, sin modificaciones), no representa sólo una falta de respeto a los que piensan diferente: representa una violación de la Constitución, que merece ser reconocida y sancionada como tal, esto es, con la declaración de inconstitucionalidad del acto.

Empecemos por lo que la reforma propone respecto de las medidas cautelares. Las cautelares nacieron para favorecer a los ciudadanos más débiles frente al poder estatal. Por esa razón las dictaduras fueron hostiles a ellas. Por eso Domingo Cavallo se sintió molesto con ellas. Por eso el macrismo tiene -e impulsa- un proyecto similar en la Legislatura porteña. Por eso, durante los `90 los sindicatos recurrieron habitualmente a ellas para frenar las políticas de flexibilidad laboral. Por eso, en la crisis de 2001-2002 los jubilados, los trabajadores y las clases medias en general, recurrieron también a ellas para evitar que el Estado les arrebatara sin justificación sus ahorros. Por eso, en la actualidad, las comunidades indígenas, las asambleas ciudadanas y las organizaciones sociales y ambientales recurren a ellas, para lograr frenar el despojo y destrucción de sus territorios, el peligro de la contaminación, así como para demandar el acceso a la vivienda, entre tantos otros Derechos Humanos vulnerados.

De ningún modo los abusos que algunos jueces pueden cometer con las cautelares (abusos como los que pueden cometer con cualquier instrumento que tienen a su alcance) puede llevarnos a justificar la virtual anulación de las mismas, que es lo que hoy se propone. No sólo porque ningún proceso puede resolverse en 6 meses (3 meses en los amparos) sino, además, por el hecho de imponer una caución real previa al dictado de la medida (sólo quienes tengan dinero podrán tutelar sus derechos) y el efecto suspensivo de la apelación por parte del Estado (es decir, que con sólo apelar se suspenden los efectos de la medida cautelar). Mucho peor que ello, el proyecto presentado por el gobierno alienta las cautelares que por otro lado combate, ya que el Estado podría utilizarlas contra los trabajadores en huelga o contra militantes en acción de protesta. Así sucede, conforme con lo establecido por el artículo 17 del proyecto, que ninguna lectura progresista de la reforma puede dejar de reconocer como inaceptable.

Sigamos entonces con otra de las reformas propuestas: la creación de más instancias. ¿Cuál es la justificación de las mismas, en términos democráticos y de justicia social? ¿Cuál es la justificación de las mismas, cuando lo que se logra no es lo que precisamente se invoca -combatir a la corporación judicial- sino aumentar su poder y su número? De este modo, la reforma burocratiza aún más e innecesariamente, en lugar de democratizar, como es debido, a la justicia.

Lo que está en juego resulta ser mucho más grave que lo sugerido: para las clases trabajadoras, para los jubilados, para los desprotegidos, esta medida no conlleva ningún beneficio. Por el contrario, implica graves perjuicios: los juicios prometen prolongarse, cuando ni los obreros ni los jubilados ni los miembros de una comunidad indígena están en condiciones de iniciar y mantenerse en litigio (cuando han conseguido iniciarlo) más que un breve tiempo. Cualquier promesa de tornar el proceso más largo lo único que hace es aumentar, proporcionalmente, el poder de extorsión de las clases dominantes que, por el contrario, sí puede soportar -cuando no alientan directamente- la extensión de plazos y la no finalización de juicios que puedan perjudicarlos. En esas condiciones, las clases dominantes pueden, simplemente, forzar a los más débiles a resolver el conflicto a través de arreglos extrajudiciales, objetivamente inconvenientes para los más desaventajados.

Por otro lado, tomemos el caso de la elección popular de los miembros del Consejo de la Magistratura. En primer lugar, existe un acuerdo muy extendido dentro de la comunidad jurídica (abarcando, notablemente, a sectores afines al oficialismo) en que la elección propuesta entra en conflicto con el texto de la Constitución y la intención de sus creadores. En segundo lugar, debe decirse que, en el mejor de los casos, la reforma de la Magistratura se propone “emparchar” una institución que funciona mal, y a través de modos que no atacan la raíz de sus males. Pocos años atrás, el oficialismo nos quiso convencer de que el Consejo de la Magistratura debía reducirse, porque el alto número de sus miembros impedía su buen funcionamiento. Hoy, la reforma propuesta casi duplica en número a sus integrantes, invocando los mismos argumentos de eficiencia que antes se invocaban para reducirlo. En realidad, la reforma del Consejo requeriría ir en dirección opuesta a la señalada: hay que facilitar el funcionamiento del organismo, en lugar de aumentar su burocracia, y se debe apuntar, en todo caso, al control popular del organismo, en lugar del control partidario. La democratización de la justicia requiere mayor discusión pública colectiva, sobre los asuntos públicos, y no mayor control de la mayoría en el gobierno, sobre el órgano que debe controlarlo.

Finalmente, ¿en qué sentido la reforma propuesta se muestra hostil con los intereses de los más pobres, de los desprotegidos, de los marginados del modelo actual? Como es habitual en el oficialismo, la reforma se monta sobre un discurso épico que se contradice con sus resultados timoratos, antipopulares y favorables a las mismas corporaciones que dice atacar.

Desde Plataforma 2012 consideramos que cualquier proyecto sensato de democratización de la justicia debería empezar por favorecer la llegada de las clases populares, esto es, de los sectores desprotegidos de la sociedad, a los tribunales. Ello, sobre todo, a la luz de tres cuestiones: i) la actual situación de desigualdad que, virtualmente, imposibilita el acceso de los sectores populares a la justicia; ii) los formalismos y barreras jurídicas que hoy existen y que bloquean dicho acceso; y iii) la cantidad de soluciones existentes, sencillas y conocidas en toda América latina, capaces de ayudar a remediar el drama de la falta de acceso de los sectores populares a los tribunales. Existen decenas de cambios al alcance y poco costosos, aplicados ya exitosamente en América Latina: por ejemplo, bajar los costos del litigio; hacer no-obligatoria la participación o contratación de abogados; eliminar formalismos; ampliar la legitimación para litigar (facilitando que cualquiera llegue a tribunales rápidamente y sin complejidades innecesarias); establecer el juicio por jurados, proponer la creación de tribunales ambientales, favorecer el litigio colectivo; priorizar la atención de los más pobres, los más postergados. Pero, pudiendo hacerlo y existiendo cantidad de caminos posibles para lograrlo (tómense los ejemplos de Colombia, Costa Rica, India, Sudáfrica, entre otros, y mecanismos como los de la tutela; las acciones de clase; la ampliación del standing; la “jurisdicción epistolar” impulsada en la India), el gobierno se ha resistido a democratizar la justicia en su sentido más obvio y elemental.

Ocurre en realidad que el oficialismo no quiere hacer estos cambios. Y no se trata de que la reforma “es buena aunque no hace todo lo posible, todo lo que nos gustaría que haga”. No. Se trata de que lo que hace, lo hace mal y, en buena medida, en dirección contraria a la que debió haber adoptado, si lo que le interesaba era servir a los más necesitados. Y para ello, como ha sucedido en muchos otros casos, el oficialismo manipula y bastardea los ideales que más nos movilizan o emocionan, los que más sentimos como propios.

Una vez más estamos perdiendo una oportunidad importante para realizar un cambio en favor de la democracia y la justicia social.

Primeras firmas...

Osvaldo Acerbo, Mirta Antonelli, Jonatan Baldiviezo, Héctor Bidonde, Jorge Brega, José Emilio Burucúa, Diana Dowek,  Lucila Edelman, Roberto Gargarella, Adriana Genta, Mónica Galan, Analía González, Diana Kordon, Darío Lagos, Alicia Lissidini, Rubén Lo Vuolo, María Inés Luchetti, Gabriela Massuh, Elba Pérez, Alberto Pinus, Marcelo Plana, Alfredo Saavedra, Pablo Stefanoni, Maristella Svampa, Nicolás Tauber Sanz, Osvaldo Tcherkaski, Jaco Tieffenberg, Enrique Viale, Patricia Zangaro, Mariano Rosa.

Para adhesiones:
plataforma.2012@yahoo.com.ar


Plataforma 2012

viernes, 12 de abril de 2013

INUNDACIONES: A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César...


¿Sucesos imprevistos y excepcionales o previsibles y prevenibles?
¿Responsabilidad de la naturaleza o consecuencia de una política de republiqueta?

A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del César...
Escribe: Horacio Micucci


“¿Qué puede haber imprevisto para el que nada ha previsto?”

“Si no espera lo inesperado no lo encontrará...”

Por mucho tiempo hemos aceptado el viejo refrán que dice que “prevenir es mejor que curar” ...Ojalá que [las] preguntas diarias cambien de ¨¿cuál es el tratamiento?”  a “¿cuáles son las causas?”, y “¿si es evitable, entonces, porqué no ha sido evitada?”
John A. Ryle. El desafío de la epidemiología. OPS. 1989.



1º) avisar a aquellos que estaban en zona de riesgo estadístico, que compraban o iban a vivir allí (cosa que no se hizo en La Plata ni en ningún lado, sino bajaría el valor de la propiedad, cosa que ya automáticamente habrá ocurrido en este momento) y 2º) se debió tener listo un Fondo de reserva para paliar con reposición (no con crédito blando sino como hizo Hugo Chávez en Venezuela en diciembre de 2010) a los que sufrieran pérdidas por las inundaciones.

Existe otra concepción de la seguridad. Aquella que dice que el accidente es producto de condiciones que se deterioran primero lentamente, luego más rápidamente, para desembocar en un accidente con lesiones físicas y psíquicas. Y aquí aparecen causas a veces alejadas del hecho y responsables mediatos e inmediatos.
Estará claro para el lector que el sistema de entrega y sumisión nacional imperante en nuestro país suscribe rápidamente a la primera visión. Con ello se evita toda responsabilidad del “establishment” beneficiario, del Estado que lo representa y de los funcionarios gerentes de nuestra dependencia.
Un proyecto de Argentina Independiente, donde el pueblo sea protagonista de la efectivización de sus derechos, compartirá la segunda visión.

Lo ocurrido en La Plata, Buenos Aires y Conurbano no fue un desastre natural, fue la expresión social de un fenómeno natural, resultado de una política en beneficio de unos pocos, a expensas del Pueblo y la Nación, aplicada durante años. Un evento no deseado que ocurre y produce un desastre y, una vez ocurrido, no aparecen planes ante la contingencia y se presentan insuficientes acciones reparatorias, de rehabilitación y prevención sanitaria, pone en evidencia las prioridades de un proyecto de país. El que se corresponde, más allá de banderías, a una Argentina oprimida por la expoliación de potencias imperiales y sus aliados internos.
No hubo ausencia del Estado. Ése es el Estado que se corresponde a la sumisión nacional.

En todo plan de seguridad pública ante accidentes hay, primero, hipótesis de desastres posibles; de la misma manera que en el plano militar hay hipótesis de conflicto. Estas hipótesis se tejen analizando la probabilidad de que un hecho se produzca y la gravedad de sus consecuencias. Es lo que se llama “Análisis de Riesgo”.
¿El sistema de prevención nacional, provincial y local no tenía como hipótesis que algo así ocurriera?. Esto indicaría, al menos, ineptitud por parte de las autoridades. Pero no es así. No es impericia. Es defensa de los intereses de los sectores privilegiados que llevaron a Argentina al lugar y la situación en que se encuentra.
Como se dijo más arriba, una vez que se han analizado las catástrofes posibles, deben existir tres fases a planificar:
1.       Fase de prevención. Destinada a evitar que el siniestro ocurra.
2.       Fase de acción en la emergencia. Destinada a actuar si, a pesar de lo anterior, el siniestro ocurre, para que las consecuencias sean lo menos graves posibles. Tiene el objetivo de disminuir el número de víctimas actuando con rapidez, con un plan previo, y con el personal y los medios técnicos médicos y no médicos necesarios.
3.       Fase paliativa. Destinada a paliar  los daños morales y materiales en las víctimas. Incluye la reconstrucción y la rehabilitación.
Y así como hay un concepto restringido de la defensa nacional que la limita a los medios militares y un concepto amplio que incluye elementos y personal bélico y no bélico, integrando al personal profesional militar, las milicias, en una guerra partisana, y cada hombre y mujer de un pueblo en armas en defensa de la Nación agredida, hay Acción frente a siniestros, ampliada, que debe integrar al personal profesional (desde los bomberos hasta el personal sanitario), la defensa civil organizada y la acción en el lugar de la población, que actúa solidaria y “espontáneamente” (pero con un cierto “entrenamiento previo”).
Establecido un siniestro como hipótesis ya se saben muchas de las consecuencias del mismo, si ocurre. No hay excusa para la imprevisión. Se sabe que tanto en un terremoto como en un descarrilamiento de trenes va a haber un alto número de traumas y contusiones y que en una inundación habrá un menor porcentaje de los mismos, y esto será tenido en cuenta para prever la fase de acción en la emergencia. Asimismo tanto en un terremoto como en una inundación debe preverse, en la fase paliativa, que habrá numerosas personas que se quedarán sin vivienda y este problema se debe resolver con rapidez. Lo mismo respecto a las posibles epidemias posteriores.
Todo esto fue inadecuado en el caso de que nos ocupamos. Y sigue siendo inadecuado para los intereses del Pueblo y de la Patria.
Porque resulta de un Estado y gobernantes que no están a la servicio del Pueblo y de la Patria.

Respecto a lo anterior, enorme cantidad de errores e ineficiencia se han visto en la última emergencia, muchas de ellas reiteraciones de lo ocurrido ya en otras (Cromagnon, inundaciones, Once, etc.).No hubo acciones de prevención empezando por el hecho de no tener hipótesis de desastre al respecto.
El Servicio Meteorológico Nacional hizo lo que pudo con lo que tiene. Pocos saben que muchas de sus estaciones meteorológicas estaban en las estaciones de ferrocarril y, al producirse el desguase ferroviario en la década del 90, desaparecieron, disminuyendo su capacidad de predicción.
El Sistema Federal de Emergencias (SIFEM), que hasta 2002 operó bajo la órbita de la Jefatura de Gabinete, con poder para movilizar a todo el gobierno en caso de catástrofe virtualmente no existe. En 2002, el SIFEM pasó a funcionar en la Secretaría de Seguridad Interior del Ministerio de Justicia. En 2004 pasó a ser una oficina de la Dirección General de Defensa Civil, dependiente de la Subsecretaría de Seguridad y Protección Civil, dependiente de la Secretaría de Seguridad Interior, dependiente del Ministerio del Interior. En el Presupuesto de la Nación, tiene asignada una partida de 206 millones de pesos para “Acciones de Asistencia Civil”. Los fondos están previstos para “resguardar a la población ante la posibilidad de un desastre que cause vastas pérdidas a nivel humano, material o ambiental, suficientes para que la sociedad afectada no pueda salir adelante por sus propios medios”.
Comparemos la cifra anterior con la estimación del valor de las pérdidas calculadas en la inundación de La Plata y se verá lo exiguo de aquella: se estimó que las pérdidas sufridas por la población ascienden a 2.618 millones de pesos. Es decir, el presupuesto anual de SIFEM es un décimo de las pérdidas en una sola catástrofe. La inexistencia de Acción ante Catástrofes fue una decisión muy anterior e intencional.
Otra muestra es la siguiente: el día 3 de abril, apareció publicado en el Boletín Oficial el decreto 309/13, que dispone el pago de los vencimientos de capital y los intereses con los organismos financieros internacionales, como el Banco Mundial y el BID, con reservas del Banco Central. Son 2.323,7 millones de dólares para vencimientos de este año y 11,3 millones de dólares por un ajuste de 2012, cuando se pagaron 2.190,3 millones de dólares. Casi la misma cifra, pero en dólares, de las pérdidas en La Plata ¡Una patética muestra de cuales son las prioridades del gobierno!.
La magnitud de la catástrofe pone al desnudo la política de estos años del gobierno nacional y de las provincias y municipios involucrados. La extraordinaria solidaridad del pueblo y sus organizaciones, por más grande que sea, no alcanza a suplir lo que debe hacer el Estado. Es el Estado el que debe resolver.
El gobierno nacional ha manifestado más de una vez su adhesión a la política del Presidente venezolano Hugo Chávez, sin embargo, si se observan las medidas tomadas en Venezuela en diciembre de 2010, está centradas en la reparación por parte del Estado y en la condonación total de deudas a bancos públicos y privados, mientras que en la Argentina están pensadas como créditos blandos y financiación para una reparación individual (o un sálvese quien pueda individual).
Es notoria la resistencia estatal para declarar la emergencia hídrica y sanitaria.
La acción en la emergencia y la posterior tienen evidentes deficiencias. Se duda hasta del número de victimas. Más allá de que la cantidad de víctimas sea la que se conoce (aunque es raro que la víctima más joven sea un hombre de 20 años, no registrándose ningún niño) las dudas de la población están demostrando que sospecha de un Estado y gobiernos que falsean las estadísticas, que mienten y que llegan a ridículos como trucar fotos para demostrar que están donde no están. Sin contar que ahora la población sospecha que no se quiere aumentar el número de victimas para no entrar en las condiciones de las leyes 24.959 y 22.913 que obligarían a declarar "zona de desastre" y asumir indemnizaciones por esa circunstancia.

La indefensión nacional mata
Más de una vez hemos hecho referencia a la indefensión nacional. Para muchos la indefensión nacional y la Defensa Nacional parecen un tema de militares. Pero no es así: una Nación que aspire a ser independiente y soberana debe poder defenderse. Un proyecto Nacional y Popular debe poder defenderse. Muchos, erróneamente, creen que esa indefensión evitará que los militares den golpes de estado, pero no es así. Esta indefensión no es la idea de demócratas y patriotas. Es fruto del cumplimiento minucioso de los Acuerdos de Londres y Madrid que decretan nuestra derrota y nuestra sumisión a toda rapiña, para que cumplamos con políticas contrarias al Pueblo y la Patria. La indefensión es una orden de las potencias internacionales y éstas últimas son el origen de todas las tropelías y madres de todos los golpes de estado.
Fruto de ese desarme argentino es que el ejército pudo aportar al desastre en días feriados con solo 131 hombres, dado que por el ajuste presupuestario son enviados a sus casas a comer.
Lo mismo pasó que los escasos camiones que las Fuerzas Armadas pudieron aportar. El transporte es parte de la logística.
Uno de los mejores expertos en logística, a mi criterio, me definió la logística de esta manera: “Es la ciencia y el oficio (para conocer causalidad y llevar a cabo medidas) para poner los insumos necesarios en
a) el lugar indicado
b) en el momento indicado
c) en las condiciones indicadas
d) al menor costo económico y social.”

El insumo puede ser una bala, un tanque, un medicamento, un alimento, agua, etc. Es decir la Defensa Nacional y la Defensa Civil están integradas. Si no hay la una, no hay la otra.
La Defensa Civil es parte de la Defensa Nacional. Desarmada la primera, la segunda también se desguaza. Así es que, indirectamente, muchas personas fueron víctimas, en esta emergencia, de la indefensión nacional.

Hipótesis de conflicto y acción ante desastres tienen el mismo esquema.
No tenemos hipótesis de conflicto en un país con una parte de su área territorial terrestre y marítima ocupada por el colonialismo británico. Tampoco hipótesis de catástrofes en un país con accidentes de todo tipo, inundaciones, contaminación ambiental, etc.
El esquema de Defensa Nacional y de Defensa Civil ante catástrofes es el mismo.

1º. Detectar un evento no deseado
2º. Que el evento no ocurra (fase preventiva). Tomar medidas para ello.
3º. Si ocurre, reducirlo a su mínima expresión (fase de acción ante el desastre)
4º. Ocurrido el evento y terminado, paliar las consecuencias (fase de rehabilitación)

Hay políticas de Estado en Argentina. Son las que se aplican desde 1976 en gobiernos de todos los colores.
Todos los que hablan de ajustes se refieren a ajustar el gasto destinado al Pueblo y su defensa. Nunca se tocan los intereses de los que lucran con las distintas variantes de “modelo” que se unifican el lo esencial.
La carencia de Defensa Civil es parte de eso. La corrupción y la falta de servicios adecuados de salud y educación son parte de eso. La miseria es parte de eso. Las enfermedades y catástrofes evitables  también.
Desde la Patria contratista del Proceso y Alfonsín hasta los Cirigliano y Cristóbal López de hoy.
Algunos como Bulgheroni de sorprendente permanencia.

Otro Estado para una Argentina Independiente
Hemos visto y seguimos viendo todo tipo de políticas antinacionales y antipopulares. Hasta las disfrazadas de nacionales y populares. También sufrimos sus consecuencias.
Es hora de decir basta.
Es necesario abrir una nueva huella argentina y encontrarse en ella.
“Caminante no hay caminos, se hace camino al andar” dijo el poeta.
Comencemos a caminar y hagamos la nueva senda.

sábado, 6 de abril de 2013

OPINIÓN...


Opinión sobre los gobernantes que causaron estas inundaciones, que no supieron ni quisieron actuar ante el desastre del que son los verdaderos responsables, que no tuvieron planes ante la emergencia, que no tienen planes para las víctimas, que se culpan entre ellos tratando de sacar ventajas de la situación, que no hicieron las obras necesarias aunque estaban advertidos, que hicieron o permitieron o que gestaron negocios inmobiliarios sin la infraestructura necesaria, que son impresentables y que son la verdadera plaga que azota a la Nación.



No sólo va dirigida la opinión a los del Gobierno de la Nación, de la Provincia de Buenos Aires, de La Plata, o de la Ciudad de Buenos Aires, también a los de los otros municipios del conurbano, por ejemplo los de Lanús donde vivo, que permitieron los mismos negociados de cuyas consecuencias nos salvamos porque "no llovió tanto" sino hoy Lanús, por ejemplo, sería un lago de 48 kilómetros cuadrados y, algo menos de medio millón de habitantes, seríamos también víctimas...