domingo, 11 de noviembre de 2012

10 puntos sobre el 8N


10 PUNTOS SOBRE EL 8N
Horacio Micucci

1.- Todas las fuerzas políticas y sociales se expresan favor o en contra  del cacerolazo del jueves 8, convocado por las redes sociales de Internet. De qué conclusiones se saquen de esta movilización (así como de anteriores como la del 13 de setiembre) y de los reclamos obreros (como los paros anteriores y el próximo de fines de noviembre) dependen en gran medida los caminos que se elijan para que Argentina  encare o no la ruta de su Independencia Nacional.
2.- El cacerolazo del 8N fue una multitudinaria y heterogénea movilización de protesta y reclamos al gobierno. Fue mayoritaria la presencia de jubilados reclamando el 82% móvil ya, de jóvenes y de mujeres. El reclamo unánime fue más visible contra la inseguridad, la inflación, la corrupción y la re-re elección. También el reclamo de una justicia independiente.
3.- Los reclamos fueron contra el gobierno pero la oposición tradicional no capitaliza el descontento a pesar de que lo intentó. Reclamos como los cacerolazos muestran, también, disconformidad con las opciones tradicionales y necesidad de otras salidas, con autoconvocatoria, parte de un fenómeno que se ve en otros lugares del mundo y que ya se manifestó en Argentina en ocasión del Argentinazo con expresiones de democracia directa. La oposición tradicional, que busca variantes al sistema de dependencia, sumisión e indefensión nacional (para mantenerlo) no logra encontrar una forma de encorsetar y canalizar en su beneficio el descontento. Macri lo intentó, no respetando el formato de la autoconvocatoria que expresaron los organizadores principales del 8N. No lo logró y, a la vez, (¿cómo otras veces, demasiado frecuentes?) fue funcional al gobierno que buscó minimizar y atribuir la protesta a sectores tradicionales. A la vez, el gobierno, introdujo elementos provocadores de sus servicios de inteligencia con el objetivo de desprestigiar la protesta. Fue correcto respetar el formato de autoconvocatoria elegido.
4.- Distintos sectores populares vuelven a los métodos y caminos que aprendieron en el 2001 y antes. Argentina es un país de puebladas. En el último tiempo hubo luchas de los trabajadores de distintas áreas. También las capas medias están afectadas. Ellas también son parte del pueblo.
5.- Ante lo anterior, la preocupación por la gobernabilidad de Argentina, para que permanezca de rodillas, se expresa en las bocas más conspicuas de la oposición tradicional. Dice Mariano Grondona:
“Es como si ya contáramos con los ingredientes básicos para construir el sistema de alternancias que es la democracia. Pero los tenemos y no los tenemos porque a los que ya tenemos y no teníamos hasta hace pocos días, el "muro" al re-reeleccionismo en el Congreso y la inmensa manifestación del 8-N, deben sumarse todavía otros dos ingredientes que aún no tenemos: la organización de la oposición en una efectiva fuerza política capaz de ganar elecciones o por lo menos de competir en ellas y, finalmente, la resignación "no presidencial" de la propia Cristina.” La Nación, 11 de noviembre de 2012.
Otro artículo, del diario La Nación, del mismo día, dice:
“Si la actual crisis se profundiza, podría debilitarse aún más el liderazgo presidencial. Si ése fuera el caso, habría un franco peligro de inestabilidad: en el período 2003-2011, el fortalecimiento de la autoridad presidencial ha disimulado (y a la vez profundizó) el disfuncionamiento estructural del marco institucional de la Argentina. Un eventual vacío del poder presidencial, generado por la acumulación de errores no forzados, en combinación con una visión épica y transformacional en el devenir político nacional que la familia Kirchner se asignó a sí misma, podría disparar una nueva y lamentable crisis de gobernabilidad.(…) La primera pregunta remite a la crisis de representatividad que afecta a la política argentina desde hace tiempo, pero que se profundizó con la crisis de 2001. (…) No hay quién ordene y priorice las múltiples demandas insatisfechas que el Gobierno prefiere ignorar. Esto alimenta un problema de legitimidad de ejercicio: el 54% de los votos le otorgan a la Presidenta una legitimidad de origen incontrastable, pero a diario debe rendir examen ante una sociedad que exige respuestas concretas a los problemas que se acumulan.” El peligro latente de comprometer la gobernabilidad. Sergio Berensztein. La Nación. 11 de noviembre de 2012.

Es grande la preocupación (tanto en el gobierno como en la oposición tradicional) de que el descontento exceda los márgenes de gobernabilidad y la búsqueda de un corsé para perpetuar el proyecto de sumisión nacional que éste y otros gobiernos gerentes de la dependencia han expresado hasta ahora.
El diputado oficialista Kunkel lo expresó crudamente al acusar de sedición a los participantes del 8N, aduciendo que “No lo digo yo. Lo dice la Constitución. El pueblo no delibera ni gobierna sino por medio de sus representantes”. Clarín. 11 de noviembre de 2012. 
6.- En el fondo, las grandes preguntas que enmarcan a esta protesta y los reclamos sindicales son: a) ¿quién va a pagar los platos rotos de la crisis mundial y nacional? b) ¿con qué formas orgánicas se hará esto? c) ¿lograrán restituir un sistema bipartidario de gerentes de la dependencia con un ala expresada por el kirchnerismo (o similares) y otra expresada por el macrismo (o variantes análogas) o la protesta romperá el corsé de la dependencia y la sumisión nacional?.
7.- La inflación castiga los bolsillos populares. Las consecuencias de una política de entrega y sumisión nacional irritan, la crisis golpea también a Argentina, aunque el gobierno la niegue. Argentina es frágil en esta crisis económica porque los distintos gobiernos gerentes de la dependencia (incluido éste) han profundizado la sumisión e indefensión nacional.
Digan lo que digan los “relatos” de los gobiernos, Argentina es un país dependiente, desgarrado por la rapiña de distintas potencias imperialistas y con una parte de su territorio colonizado por los ingleses.
8.- Los sectores populares buscan ir por más, y no aceptan seguir pagando el ajuste, la inflación y la crisis consecuencias de la sumisión nacional a que nos han llevado. Las aguas bajan turbias, porque la correntada arrastra de todo. Pero los patriotas y luchadores populares no le deben tener miedo a las movilizaciones ni a la correntada. Hay que atreverse a nadar en la corriente. La multitudinaria manifestación nacional del 8N, refuerza la necesidad y las posibilidades exitosas del Paro Nacional que preparan, para fines de noviembre, organizaciones gremiales de distinto signo, obreras, campesinas, estudiantiles, docentes y de otros sectores populares
9.- Se presentan óptimas condiciones para una unidad que exprese lo patriótico y nacional unido a lo democrático y popular. Es preciso, para ello, que las protestas como las del 13 de setiembre y el 8 de noviembre marchen unidas a luchas sindicales como el paro programado para fines de noviembre. Los piquetes unidos a las cacerolas.
10.- Todo lo anterior puede abonar el surgimiento de una nueva huella argentina, con un programa unificador de Independencia Nacional, cumplimiento de los derechos del Pueblo con verdadera Soberanía Popular y Democracia Grande y recuperación del Patrimonio Nacional, que posibilite un Primer Gobierno Patrio que inicie el camino de la Segunda y definitiva Independencia.
Horacio Micucci
11-11-2012

lunes, 22 de octubre de 2012

DOS DOCUMENTOS HISTÓRICOS: militares legalistas



NI TODOS LOS CIVILES SON AMIGOS NI TODOS LOS MILITARES SON ENEMIGOS.
RESISTENCIAS A LOS GOLPES MILITARES
DOS DOCUMENTOS HISTÓRICOS
Se ha hundido en el olvido que hubo resistencia al golpe de estado de setiembre de 1930, en el seno de la Fuerzas Armadas, ocultando (para que no cundiera su ejemplo en el futuro) la acción de los grupos legalistas que, dicho sea de paso, también existieron después del Golpe de 1955 y que se expresaron en el Movimiento de junio de 1956, donde el Teniente Coronel Adolfo Philippeaux tuvo una activa y destacada participación.
En efecto, la resistencia al golpe del 30 tuvo importante eco en los cuarteles, expresándose en levantamientos militares como el de los suboficiales en Córdoba (orientados por Amadeo Sabattini) el 27 de diciembre de 1930, el dirigido por el General Severo Toranzo el 20 de febrero de 1931 en Buenos Aires y el encabezado por el Teniente Coronel Gregorio Pomar el 20 de junio de ese mismo año, en Corrientes.
Ya bajo el gobierno del General Justo, el 28 de junio de 1932, era asesinado en Curuzú Cuatiá, Corrientes, el Mayor Regino Lascano, quien era parte del movimiento cívico militar comandado por el Teniente Coronel Atilio Cattaneo, finalmente desbaratado en diciembre de ese año. Más tarde se produciría el levantamiento del 28 de diciembre de 1933 dirigido por el Teniente Coronel Roberto Bosch en Paso de los Libres (Corrientes), con ramificaciones en Santa Fe y Buenos Aires, del que participaron Arturo Jauretche y Luis Dellepiane, luego fundadores de FORJA.
Nos parece conveniente transcribir dos documentos históricos. El primero es una carta dirigida por el General Severo Toranzo, desde el exilio, al General José Félix Uriburu. El segundo documento es el último discurso del Teniente Coronel Adolfo Phillippeaux, en conmemoración del Día de la Reconquista, en el año 2004. Recordamos al lector que el Teniente Coronel Philippeaux fue uno de los militares legalistas que se sublevó y armó al pueblo de La Pampa, en el Movimiento legalista de junio de 1956, que dirigía el General Valle, fusilado por los golpistas del 55.
PRIMER DOCUMENTO
General Severo Toranzo: "Al General Uriburu" (20 de febrero de 1932)
Carta del General Severo Toranzo al General Uriburu, Montevideo 20 de febrero de 1932.
Al general retirado José F. Uriburu, Buenos Aires.

Le dirijo estas líneas asumiendo también y por derecho de antigüedad la representación de los militares de toda jerarquía a quienes usted y sus esbirros han ofendido infamemente, apoya­dos en la fuerza brutal que ha tenido en sus manos, para deshonra de la civilización desde el día del malón del 6 de septiembre hasta la fecha.
Solamente en un alma vil y cobarde podían anidar los sal­vajes instintos que usted ha revelado, ensañándose con sus propios camaradas del ejército al punto de hacerlos azotar y torturar, de uniforme, por verdugos civiles y policíacos que han emulado a los más sombríos y repugnantes personajes de la historia.
Cuando pienso que una hiena como usted se ha disfrazado durante 47 años con el uniforme de los defensores de la Consti­tución, prometiendo, engañando, adulando, mintiendo y corrompiendo conciencias de oficiales de todos los grados, no encuentro monstruo con quien compararlo en los anales de nuestra vida democrática.
Esa es su obra, que tendrán que recordar con horror las futuras generaciones argentinas. Ha habido un Caín capaz de atentar contra la vida, contra el honor y contra la dignidad de sus compañeros de armas, dividiendo la familia militar en dos bandos irreconciliables y sembrando odios tan profundos que quién sabe cómo y cuándo podrán ser amortiguados.
Hasta el 6 de septiembre de 1930 teníamos un ejército que era el ídolo de los argentinos. Nadie, entre los peores gobernantes, había osado emplearlo como instrumento de opresión en contra del pueblo. El ejército se dedicaba tranquilamente a prepararse para la defensa de la soberanía nacional. Vd. y sus secuaces aten­taron contra su disciplina, corrompiéndolo con dádivas y prebendas y utilizándolo para la consecución de sus inconfesables fines. Hoy el ejército argentino es execrado por el verdadero pueblo.
Las persecuciones de que Vd. y sus cómplices hicieron vícti­mas a todos aquellos jefes y oficiales sospechados del crimen de no pensar como Vd., forman por sí solas un vergonzoso capítulo de los cargos que algún día —así lo espero— podrán formularse ante las autoridades de un régimen de libertad. Las historiaré brevemente, en lo que me concierne de un modo personal.
El día 9 de septiembre de 1930 ordenaba Vd. la prisión e incomunicación absoluta, en el arsenal Esteban de Luca, del sus­cripto, de los generales Baldrich y Mosconi y de más de cincuenta jefes de menor jerarquía, cuyo único delito consistía en no ha­berse presentado ante Vd. o su pseudo-ministro de guerra para hacer acto de pleitesía ante el cacicazgo que se entronizaba.
Dos días se nos mantuvo en esta humillante situación. ¿Qué nos restaba por hacer, a los que no habíamos perdido la dignidad de argentinos participando en el motín, sino retirarnos inmedia­tamente de las filas de un ejército que ya no tenía leyes? Así procedí, junto con otros, para salvar mi honor de soldado y no tener que prestar acatamiento a un gobierno de asaltantes, que llegaba al poder público con la vincha de Calfucurá.
Desde que se nos puso en libertad entró en acción su siniestra policía, para no abandonarnos ni siquiera más allá de los confines patrios. El miedo del "presidente provisional" y de sus ministros, comenzando por Sánchez Sorondo, de ingrata recordación, veía conspiraciones y "complots" en toda reunión, en toda conversación y en las más inocentes manifestaciones de la vida diaria.
Había que encontrar pretextos para deshacerse de todos aque­llos ciudadanos de algún valer que anhelaban la libertad de la patria y de quienes se sabía que estaban dispuestos a sacrificarle sus vidas en cualquier momento.
Dirigida por encausados de la justicia, la policía de investi­gaciones intentó calmar el miedo permanente en que Vd. vivía, "descubriendo" un movimiento revolucionario encabezado por mí. Con tal propósito en vista, y afirmando capciosamente que se pensaba aprovechar los días de Carnaval de 1931 para el estallido, fueron encarcelados numerosos oficiales y civiles y se trató de capturarme, a mí, sobre quien pesaba una orden de prisión y de muerte dada por Vd.
Fracasó el intento en lo que a mí se refería, pero se encontró justificado detener a mi hijo, el teniente Toranzo Montero, que se encontraba sirviendo en un regimiento a más de mil kilómetros de la Capital. Las torturas morales y físicas que le aplicó su  gobierno por intermedio de los criminales Alberto Viñas, Bautista, Molina, comisario Galatto y otros "valientes" de la misma calaña  son dignas de figurar únicamente en el proceso de un Torquemada. Estos sujetos llegaron hasta comunicarle mi fusilamiento y ame­nazarle con la reclusión de su madre y hermanas en el buen Pastor.
Usted hizo publicar en el pasquín "Ultima Hora", con mi retrato, la calumniosa especie de que yo había jurado fidelidad a su gobierno. A usted le constaba que tal cosa era mentira. Pero de un cobarde como usted sólo es dable esperar calumnias y difamaciones.
Si en mi país hubiesen existido leyes, me hubiera presentado tranquilamente, ante mis jueces naturales, para sincerarme, en la seguridad de que no había cometido delito alguno.
Era ya entonces un general retirado, por propia voluntad, y en ningún momento me acerqué a un establecimiento militar. Es cierto que mantenía y mantengo estrecha relación con la mayoría de las víctimas de su miedo, pero es falso que yo intentase pro­ducir una "alteración de orden público", como despectivamente usted y su policía inventaron. Muy diferente era mi actividad: aspiraba tan sólo a defender la patria contra la horda de delin­cuentes que la esclavizaba después de haber abolido la Constitu­ción. Tratabase de orientar indispensables acciones libertarias, de sedimentar conciencias democráticas y engendrar sagradas rebel­días, cosas todas éstas que su torpe mentalidad no alcanzará a comprender, pero que debían servir —y servirán tarde o tem­prano— para consolidar la conciencia de libertad que deben tener todos y cada uno de los argentinos, amantes de su patria.
Por este crimen —por el crimen de aspirar a que el país se repusiese del malón de septiembre, reintegrándose al imperio de sus instituciones— usted me emplazó como a un delincuente y me hizo destituir por intermedio de sus amanuenses Medina y Sánchez Sorondo.
Poco valor atribuyo a tal desmán. He sido consagrado tres veces oficial superior por un Senado de legítimo origen constitucional. Soy, pues, general de la Constitución y ningún innoble mandón como usted puede arrebatarme la alta jerarquía militar que invisto, como premio a cuarenta años de ininterrumpidos y leales servicios, orientados siempre a la consolidación de la disci­plina, al perfeccionamiento de la instrucción y a la generación de los más nobles sentimientos patrióticos en los militares de todos los grados. Las tropas que tuve el honor de comandar fueron siempre baluarte de disciplina en el ejército. Baluarte indispen­sable para contrarrestar la obra disolvente en que usted siempre estuvo empeñado con su secta; con esa secta de traidores a la patria que le ha acompañado en el gobierno.
La carrera militar de usted —navegante en todas las armas desde su egreso del Colegio Militar: infantería, artillería, inge­nieros y caballería— constituye el más acabado ejemplo del favoritismo, sin cuyo concurso no habría usted llegado nunca ni a capitán. Pero, sobrino de un presidente, y beneficiario por matri­monio de las ganancias del puerto Madero, le fue fácil conseguir, mediante halagos y convites sociales, lo que nunca hubiera podido obtener por sus virtudes y capacidades profesionales.
Posteriormente, cuando perdió la fortuna del matrimonio, usted se dedicó a la usura y a la coima. Ejemplos típicos de la suciedad de sus "negocios", que me exime de detallarlos, es su íntima vinculación con el Banco de Finanzas y Mandatos y su participación en el peculado de la yerba mate.
Llegó el 6 de septiembre, día de luto para la democracia argentina. Al amparo de un régimen de fuerza al que la historia aplica desde ya los más infamantes calificativos, usted y sus aprovechados colaboradores dedicáronse a saquear la Caja de Conversión, nuestro sagrado tesoro, exponente de la riqueza na­cional y de un gran poderío económico; ya casi no existe. Y hoy en día no tenemos dinero ni para pagar a la administración pública. ¿Cómo hemos de tenerlo, después de haber usted derro­chado millones y millones en mantener parasitarias "legiones” cívicas verdaderos ejércitos de voraces espías de ambos sexos? Ahí está el fruto más visible de la "revolución" y de su trágico desgobierno.
Vd. y su pandilla, de reaccionarios sin moral ni conciencia, hicieron recaer todo el peso de sus odios brutales sobre el pueblo libre y trabajador, cuyo martirologio en la persona de sus jefes y dirigentes más destacados, no tiene paralelo en la historia de nuestras luchas sociales. Al acentuar hasta el paroxismo, con esa inhumana política, la división de los argentinos en explotados y explotadores, en siervos y señores, Vd. y sus esbirros se han hecho responsables de las desgracias en que sumirán al país los violentos conflictos que han venido incubándose y que fatalmente estallarán cuando las garras del despotismo dejen de apretar la garganta del pueblo, o antes si la opresión continúa.
Tampoco respetó Vd. a los obreros de la inteligencia, a esa brillante juventud universitaria, cuyo crimen consiste en querer una patria remozada, adicta, a los postulados de la justicia social. Más de uno pagó con su vida, en pleno centro de Buenos Aires, la, osadía de protestar públicamente contra el oprobio que por culpa de Vd. y de sus secuaces motineros padece la República.
La desocupación, la miseria y el hambre se ciernen hoy sobre el pueblo argentino. Ningún gobierno del pasado, por objetable y nefasto que con justicia haya podido considerársele, arrastró jamás al país a un caos económico semejante al que hoy lo destroza.
Simulando patriotismo, Vd. es, en realidad, un agente venal de turbios intereses extranjeros. Los recargos de impuestos al pueblo por simples decretos —úkases— como el vergonzoso de la nafta, pomposamente fundado en la necesidad de construir cami­nos, pero en realidad obedeciendo a presiones de la Standard Oil —a la cual, por otra parte, se le han revalidado todas las prebendas acordadas por los gobiernos de Salta, anteriores y posteriores al del Dr. Adolfo Güemes, y en el orden nacional en la zona de Comodoro Rivadavia y Plaza Huincul— constituyen un índice significativo de la influencia de que han gozado, en el "gobierno provisional" y sus pretorias de provincias, las grandes empresas extranjeras.
Nuevamente, pues, y ahora por obra de usted y con caracteres de inusitada gravedad, queda amenazada la integridad soberana de la república en su patrimonio económico. Este es otro de sus grandes títulos para la posteridad.
El crudo nepotismo que hoy domina en la nación y en las provincias, en cuyos gobiernos ha entronizado usted la propia parentela y la de sus cómplices hasta el décimo grado, constituye otro ejemplo del "altruismo" de sus procederes, así como de la magnitud de los "sacrificios" que usted y su secta han "realizado" en aras de la patria, como lo expresara usted tan repetidas veces en su ampulosa cínica oratoria.
Culmina toda esta infamia con los nombramientos para re­presentar al país en el extranjero, recaídos en Viñas, Bautista, Molina, Lugones y otros, como premio al servilismo con que se prestaron a oficiar de verdugos, aplicando por orden directa de usted, medioevales torturas a los argentinos que no se avinieron a transar con la tiranía.
Con sus dádivas y favores, finalmente usted ha prostituido la conciencia de miles de argentinos, principalmente militares, y ha introducido en el ambiente moral del país un fermento de degeneración que costará mucho esfuerzo extirpar. Sólo así se explica que al usurero Uriburu, se le obsequie una casa mientras el gran Sarmiento murió pobre, en una humilde choza. Los tiem­pos, ciertamente, han cambiado.
Deliberadamente he retardado, hasta hoy el envío de esta carta. Antes se hubiera cubierto usted con su posición usurpada.
No necesito extenderme más. Con lo dicho basta para demostrarle sus delictuosas y cobardes hazañas.
General Severo Toranzo
20 de febrero de 1932
Fuente: Extraído del libro "El Plan de 1932" del Teniente Coronel Atilio Cattaneo.

SEGUNDO DOCUMENTO
Discurso pronunciado por el Tte. Cnel. (R) Don Adolfo C. Philippeaux el 12 de agosto de 2004, con motivo del 198º aniversario de la Reconquista de Buenos Aires
Queridos amigos, compatriotas, ¡compañeros!:
Yo soy peronista, así que no puedo empezar de otra manera.
Quiero decirles, ya que dije compañeros, que en esta lucha actual que llevamos contra la hipocresía de quienes nos mandan, contra la entrega del patrimonio nacional, coincidimos hombres de centro como yo y algunos de izquierda que militan fuertemente. Algunos se quejan, dicen: “Che, Philippeaux, vos sos militar”. Sí, ¿y?... Mi padre también era militar ¿y qué tiene que ver?... Pero yo ando con la izquierda porque también son argentinos, porque también están gritando por la entrega del poder y la obsecuencia a los imperialismos, y por otra parte, yo me junto con quien quiero. ¿Estamos claros compañeros?
Porque cuando estábamos presos (yo estuve condenado a muerte y me la banqué), cuando nos tiraban tantos tiros como me han tirado a mi, no aparecían esos “consejeros”.
Ahí estamos en la lucha por la supervivencia. Y yo he tirado muchos tiros. ¡También!... fui campeón de arma de guerra. Porque yo fui deportista, con otros muchachos... Recuerdo en el año ’51 salimos: Argentina en primer lugar, EE.UU. en segundo. En las olimpíadas en el año ’55 fue al revés, primero EE.UU., segunda Argentina, pegaditos ahí... Yo hacía esto porque me lo ordenaba el General. Me dijo: “Philippeaux usted va, compite, gana, no se me pone de novio por ahí, y vuelve. ¿Entendido?” Y yo cumplí el pedido del General.
Pero: ¿y ahora? ¿Qué pasa con el deporte? ¿Qué dicen los gobernantes de turno? ¡Si en la última olimpíada salimos detrás de Nicaragua! ¡Octavo salimos! ¡Un desastre! Las que andan bien son esas “Las Leonas”  que juegan al hockey y nada más, el deporte anda para el carajo como todo el país.
Yo me expreso con toda libertad porque a ustedes los quiero mucho: ustedes son los argentinos que pueden salvar al país y por eso les hablo con franqueza. ¡No van a querer venir a asustarme ahora! ¡Que me vienen con eso de que voy a ir en cana! Primero que con la edad que tengo, estoy cerca de los ochenta, no van a hacer una ley especial para mi, me van a tener que dejar en mi casa, como hacen con todos esos ladrones y corruptos que no tienen ni un día de prisión.
Muchas veces yo veo a dirigentes de mi propio partido: ¿cuando estuvieron en cana?
Algunos, por ahí, en algún barco...bien atendidos... pero ¿en qué prisión estuvieron? ¡No!, en ninguna. Vamos a hablar con la verdad...
Bueno...pero vamos a hablar del tema que nos convoca: este día de la Reconquista. Quiero rendir mi homenaje a esos hombres del pueblo argentino que se juntaron y armaron para defender a esta parte de Sudamérica de las invasiones inglesas.
Fíjense que ejemplo que nos dieron: se unieron, se armaron, porque estaban dentro del territorio, porque si hubiese sido como en la guerra de las Malvinas, donde fuimos a hacer la guerra en un punto “x” del océano, lejos del sentimiento popular y de su apoyo, no como se dio en la segunda invasión inglesa en la que nuestras mujeres, nuestras madres, con agua hirviendo le tiraban a los ingleses...
Yo, por ejemplo, quería ir a pelear a las Malvinas, pero no se podía; iban nada más que los “milicos” que mandaba el gobierno, pero si hubiese sido en el territorio nacional, hubiésemos podido luchar muchos argentinos y los hubiésemos quemado vivos a los ingleses.
Esta fue una guerra injusta de todo punto de vista, pero sirvió para unir a los argentinos, para poder darnos cuenta que tenemos que estar juntos y defendiendo lo que nos pertenece.
Fíjense que esa unión es tan grande, que quienes no tuvimos la suerte de combatir en Malvinas, no tuvimos esa suerte, no la tuve justo cuando todavía era campeón de tiro y ¡cuánto ingleses hubiera matado!... pero no me dejaron...
Tenemos que unirnos y estar preparados. Porque yo observo algo muy grande dentro de todo lo que es América.
Resulta que estamos mandando tropas a Haití, pero ¡por favor! ¡Pobre Haití!, ¡todavía le mandamos tropas a Haití! Lo que tenemos que hacer los americanos es unirnos. Y cuando uno habla de, por ejemplo, Malvinas, cuando llegue el momento justo, estar todos juntos ahí. También hay que recordar quienes apoyaron y quienes no. Recuerdo que Perú ofreció tropas, se comportaron como verdaderos hermanos. Pero hubo otros, como un tal Pinochet (¡todavía vive este tipo! ¡No se muere nunca!), resultó ser un alcahuete de la Thatcher, ¡qué barbaridad!
¡Cuándo San Martín cruzó los Andes para lucha por la libertad de Chile! ¡Cuándo los argentinos marchamos hasta Perú! Y este desgraciado pasando datos de los argentinos, haciendo de alcahuete ¡nunca se lo vamos a perdonar a ese desgraciado! Y tengamos muy en cuenta porque esa fue una gran traición a todos los americanos.
Fuimos traicionados por quien era presidente de Chile, claro, era un dictador, pobre pueblo chileno; un alcahuete de la Thatcher, carne y uña con esa asesina y esos asesinos de los ingleses.
Veamos también este tema que nos interesa. El petróleo que tienen Venezuela o Irak. Si Irak no tuviera petróleo nadie sabría ni donde queda, lo que ocurre es que los imperialistas son insaciables, siempre quieren más, y van a los países subdesarrollados donde pueden sacar petróleo.
Y a la Argentina van a venir: ya compraron media Patagonia, tenemos muchos recursos que ellos quieren. Pero deberíamos estar unidos todos los americanos, entonces, cuando aparezca cualquier potencia, sea Inglaterra, EE.UU., cualquiera porque son todos imperialistas, unidos todos darles la paliza que se merecen dentro de América.
Yo pienso en el Gral. San Martín, ¡y por dónde no anduvo el General con sus tropas luchando por la libertad. Y resulta que ahora nosotros mandamos tropas a Haití porque le convienen a EE.UU. ¡Qué tenemos que hacer nosotros ahí! ¡Pobre Haití! ¿No tiene bastantes desgracias con los malos gobiernos que sufren como para que encima le mandemos nuestras tropas? ¿A quién van a cuidar? ¿O quieren impedir que alguien se subleve, tome las armas y enfrente al imperialismo? Estamos pasando esta vergüenza de mandar tropas a ese pequeño país de Centroamérica.
¿O será para meterle una puñalada a Fidel Castro? Porque yo no comparto su ideología pro-comunista, pero hay que reconocer que es un coloso... es un tipo que se puso de soldado, hizo un curso con un coronel español durante tres años que lo tenía rajando, y se hizo soldado y miren la paliza que le dio ese hombrecito que todavía esta ahí frente a EE.UU.
Acá no es cuestión de izquierdas o derechas, hay que ver en donde estamos parados lo argentinos. Yo les vuelvo a repetir: el enemigo de mi enemigo es mi amigo.
Así que por ahí hay algunos muchachos que les molesta que yo ande con la izquierda, por ahí algún camarada se molesta (sobre todo los de arriba), pero yo voy a donde quiero. No voy a andar preguntando que cartel tenés, si tenés una bandera roja ¡a mi eso me importa un carajo! Yo voy donde quiero y voy por la libertad y por la soberanía de mi patria.
Vine a Buenos Aires por un homenaje a ese patriota formidable que fue Alejandro Olmos.
Este tema de la deuda externa, el Fondo nos presiona, pero peor son los argentinos que se prestan —por una “cometa”, porque no lo hacen de “buena voluntad”— a facilitar los pagos de la deuda externa.
Cuando se fue el peronismo, que fui de nuevo en cana porque yo era Secretario de Deporte y Turismo, la deuda externa cuando se fue Isabelita —con todas las fallas que haya tenido pobrecita—, era de cinco y pico de miles de millones de dólares. ¡Y vean como estamos ahora! ¿Nadie es responsable? ¿Todos se lavan las manos? ¿Nadie va en cana? ¿O van a venir a venir a meternos en cana a nosotros porque somos peronistas, o estamos en la calle pidiendo trabajo, o exigiendo que no sigan robando los políticos de siempre?
Esto no tienen gollete: la deuda externa no hay que pagarla, y que pase lo que tenga que pasar.
Otro patrimonio nacional, y comparto acá las opiniones del amigo Maturana de Mar del Plata (yo estoy viviendo en Mar del Plata), es el de la pesca. Fui dos veces secretario de Pesca. La primera vez me pidieron que me hiciera cargo para poner orden. Vienen un día unos políticos, me dicen que hay que firmar urgente un acuerdo con Bolivia sobre pesca. Yo pregunté porqué tan rápido, que me dieran tiempo para consultar a los científicos. Dijeron que no había tiempo, que había que hacer la reunión. Buenos, a veces más importante que saber es ser pícaro. Y yo tengo bastante de pícaro por eso todavía estoy vivo a pesar de los tiros que me quisieron pegar y las palizas que me quisieron dar.
En la reunión les pregunte cuántos habitantes tenía Bolivia; creo que dijeron algo más de dos millones. Y en seguido les pregunté cuántos tenía la Argentina. Contestaron veinte y pico de millones. Entonces propuse que sacáramos el consumo per cápita de pescado de los argentinos, y les diéramos a los empresarios esos, el doble para Bolivia. Entonces empezaron a dar vueltas, que no, que se yo, y suspendieron la reunión. Dijeron la pasamos para otro día. ¿Saben lo que “pasaron” al otro día para poder hacer negociados? La secretaría de Pesca al ámbito de la Junta Nacional de Carnes. ¡Qué barbaridad! ¡Cómo van a pasar los pescados al tipo que vende puchero y bife de chorizo!
Yo me pregunto para qué sirven esos funcionarios, los funcionarios deben defender nuestros intereses, hay que estar atentos y controlarlos, defendernos de la corrupción.
Están destruyendo la pesca, pero la pesca es patrimonio de ustedes, de todos los argentinos, no pertenece a un funcionario, al capitán de un barco. ¡No! ¡Es de todos los argentinos! No puede ser que se estén muriendo de hambre nuestros chicos y dejemos en manos de las congeladores extranjeras nuestro recurso.
También les quiero hablar del tema de las privatizaciones. De Aerolíneas, ferrocarriles, etc. De toda la entrega del transporte nacional, los aviones, la marina mercante, las rutas, etc.
Hace un tiempo hablé en el homenaje a Martorano, ese gran patriota, y dije que los medios de transporte eran como el sistema circulatorio para nuestro cuerpo. Si yo me corto una artería, se muere una parte del cuerpo. Si yo entrego estos medios, se muere la Argentina. Piensen en cuántos pueblos quedaron aislados porque liquidaron el ferrocarril.
¡Qué cosas pasan en este país! ... Uno va a la Cámara de diputados y para ellos anda todo bien. Ahora vamos a ver si hacen algo con la deuda externa, si van a dar quórum para que se trate el tema de la deuda externa, porque si ellos no hacen nada...no sé...a nosotros nos queda seguir en esta lucha callejera en la que estamos con tantos amigos.
Fíjense que cosa: nadie nos difunde. La otra vez fuimos miles a la Plaza de Mayo, éramos como 40.000 con los piqueteros, el 2 de abril, y dijimos cosas importantes y denunciamos cosas gravísimas. Pero ningún medio dijo nada, acá hay también complicidad de los medios de comunicación, ¡son medios que están al servicio de la oligarquía y de los imperialismos!
Yo recuerdo que en este trajinar la vida, en esta lucha contra los que llamábamos entonces lo gorilas y los enemigos de la Patria, a mí se me acusó de una cosa muy grave: que yo armé al pueblo de La Pampa. Siendo Capitán me sublevé y como era pistolero, al frente de toda mi tropa, tomé el arsenal, las comisarías, el regimiento... en fin... todo. Y armé al pueblo.
Entonces dicen: “el loco de Philippeaux armó al pueblo”. ¿Y ellos no armaron los comandos civiles? ¡Esos eran asesinos! Iban esos tipos y agarraban a un muchacho peronista o de izquierda, lo secuestraban, lo tiraban por ahí o lo metían en la ESMA. Digo yo: Sr. Presidente ¿porqué no me pregunta a mi lo que pasaba en la ESMA que yo se lo puedo contar de cómo nos interrogaban? No, en vez de preguntarnos a los protagonistas, a los que luchamos, buscan al hijo, al primo, al nieto, la abuela, que se yo, cualquiera que no sabe un carajo... Que nos pregunten a nosotros, los que estuvimos presos...
Discúlpenme por expresarme de este modo, pero vivo indignado... es una injusticia... Qué barbaridad, mandaban a otros, porque ellos no iban, a secuestrar pibes peronistas, de izquierda...y resulta que ahora están con arresto “domiciliario”... ¡Acá no hay justicia!
Nosotros tenemos que seguir con nuestra prédica, en este sentido yo tengo que agradecer a esta revista CUADERNOS que publica todo lo que uno dice, porque otros medios no publican nada. ¡En Mar del Plata! ¡Qué barbaridad! Hay un gordito y petiso que maneja todo Mar del Plata, falta que maneje al cura. Va... no sé... ¡capaz que maneja hasta el cura!
Yo quiero agradecerles y pedirles disculpas por mis expresiones que son producto de la calentura contra las injusticias.
No aflojen, sigan luchando y yo me comprometo a seguir peleando.
Los abrazo con todo mi corazón.
Teniente Coronel Adolfo C. Philippeaux
12 de agosto de 2004
Fuente: Periódico del FORO PATRIÓTICO Y POPULAR

lunes, 15 de octubre de 2012

PETRÓLEO. Hoy como ayer...


UN DEBATE ACTUAL
Debate sobre la legislación del petróleo en la Cámara de Diputados (28 de julio de 1927).

Horacio Micucci

15 de octubre de 2012

En el año 1927 se debatía en el Congreso de la Nación la legislación sobre el petróleo.
Se debatían dos cuestiones:
1.- si las propietarias del petróleo serían las Provincias o la Nación,
2.- además se debatía si debía explotarlo con exclusividad el Estado Argentino o constituyendo empresas mixtas con capital extranjero.
Por cierto es un debate actual.
El mismo.
“Casualmente” las empresas extranjeras impulsaban la provincialización de los recursos y, de no lograrse esto, aceptaban la nacionalización (de palabra) pero… con explotación mixta del petróleo. La provincialización se defendía con argumentos de defensa del federalismo, olvidando que una política energética independiente obliga a un proyecto nacional.
En efecto, realizar políticas petroleras provinciales es tan imposible como realizar una política hidrológica provincializada. Si cada provincia hiciera con los ríos que pasan por su territorio una política aislada, sin pensar en las otras provincias donde transcurren esos ríos, el federalismo se transformaría en un descuartizamiento nacional. Un sálvese quien pueda con sus recursos. Sin importar las otras provincias. La Provincia que tiene petróleo lucrará con él como más le convenga, la que tenga otras riquezas hará lo propio y… la que no tenga nada será condenada a la pobreza eterna. Será el pariente pobre. Y esto generará  las condiciones de la disgregación nacional.
Sería un proyecto como el actual: Una Argentina convertida en una republiqueta  petrolera, minera, sojera, pesquera integrada por una unión “laxa” de republiquetas provinciales una petroleras, otras sojeras, otras mineras, otras pesqueras. Todas, presas fáciles de las distintas potencias que se disputan la rapiña de nuestro país.
Y en eso parecemos estar: un país dependiente desgarrado por la rapiña de distintas potencias.
Resulta curioso: el mismo argumento con que los unitarios se apropiaban de los fondos de la Aduana de Buenos Aires era y es usado para defender la provincialización petrolera. Argumento de raigambre unitaria, si los hay. En ese momento, y ahora más aún, la verdadera cuestión era establecer una coparticipación federal de los recursos donde el Estado Nacional no succione  a las provincias y no las someta a sus designios (los del sector hegemónico del bloque de las clases dominantes, como hoy es el kirchnerismo) derivándoles los gastos y los ajustes y quedándose con los fondos.
Eso es lo que debe terminarse “Pa´ que naides sea más que naides”, como decía el lema del federalismo artiguista.
Veamos el argumento del Diputado Usandivaras, por Salta, provincia donde penetraba la Standard Oil (EEUU) y que (¿cómo ahora monopolios petroleros, mineros, sojeros, etc.?) influenciaba a gobernadores de provincia:
“Como representante de Salta, una de las provincias petrolíferas por excelencia.¿Qué les queda a las provincias después de esta ley, si se acepta como legítimo el principio que la informa? Apenas una sombra de autonomía. Porque hoy es el petróleo, mañana será el carbón, pasado mañana el hierro y después el oro, la plata o el cobre, y podremos concluir con los establecimientos termales. Esta ley, primer paso en el camino del error, concluye seguramente con las garantías federales de la Constitución. Mas: no vacilará en ir derechamente al unitarismo.
Como un argumento efectista se presenta el fantasma del peligro en que estaría el país al caer sus industrias en manos extranjeras. Abramos las puertas al capital extranjero, que venga pleno y vigoroso representando diversas naciones del mundo, que ellas contribuirán a la defensa nacional; al cuidar sus propios intereses han de cuidar los nuestros, mancomunados por la solidaridad de las aspiraciones idénticas”.

¿Diría hoy, tal vez, el gobernador Gioja, cosas parecidas?.
En defensa de la nacionalización el diputado Giuffra dijo:
“Para desvanecer ciertas dudas que pudo traer la participación de algunos señores diputados en el debate, defendiendo un pretendido derecho de autonomía, fundamentaré breve, pero claramente a mi juicio, la razón que asistirá al Congreso para dictar la ley que nacionalice la misma.
Es indudable que ella deriva del inciso 11, del artículo 67 de la Constitución, que se ha citado de modo incompleto. Deriva de ese artículo, porque es él el que atribuye al Congreso la facultad de dictar el Código de Minería; pero acepto y demostraré que ese artículo no está amparado en la Constitución; está subordinado a toda la economía constitucional. Cuando el inciso 11 del citado artículo dice que es facultad del Congreso dictar los códigos Civil, Comercial, Penal y de Minería, ha establecido claramente que todo lo que corresponde a la legislación minera es materia de ese código; y lo que corresponde a un código, lo ha dicho, en momentos en que se hacía la Constitución, el convencional Zapata, cuando expresaba que un código debe contemplar todas las necesidades de la época.
Se ha pretendido sostener que, porque a continuación el artículo dice: “sin que tales códigos alteren las jurisdicciones locales”, esto autoriza a los gobiernos de provincia incluso a destruir en parte la disposición básica sobre la facultad de dictar el código.
He visto en muchas partes, incluso en informaciones, en artículos de colaboración citados en esta Cámara, que se incurre en el mismo grave error; y en esto no he de valerme sólo de mi opinión, porque al fin y al cabo es una entre muchas y todas las opiniones individuales son respetables, sino que voy a fundarme en la opinión de la Suprema Corte Nacional, que es la autoridad que por imperio del artículo 100 de la Constitución está llamada a determinar sobre el valor de las cláusulas constitucionales. Ella ha establecido claramente que las palabras “sin que tales códigos alteren las jurisdicciones locales” no tienen otro valor que atribuir a los tribunales de provincia la aplicación de la ley. No es una restricción, no es una limitación; es sólo una condición: respetar el poder judicial de las provincias.

El gran tema de fondo del debate era no sólo “nacionalización o provincialización” sino entre “explotación mixta o monopolio estatal”. En eso nos remitimos al General Mosconi:
“...la experiencia de las luchas incesantes que la organización fiscal ha debido soportar con las compañías privadas durante todo el tiempo en que la hemos dirigido, nos condujo a la conclusión de que tales organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan dos intereses antagónicos destinados a vivir en lucha, de la cual sólo por excepción saldrá triunfante la organización estatal. Resulta inexplicable la existencia de ciudadanos que quieran enajenar nuestros depósitos de petróleo acordando concesiones de explotación y exploración al capital extranjero, para favorecer a éste con las ganancias que de tal actividad se obtienen, en lugar de reservar en absoluto tales beneficios para acrecentar el bienestar moral y material del pueblo argentino. No queda otro camino a adoptar que el monopolio del Estado pero en forma integral, es decir, en todas las actividades de esta industria: la producción, elaboración, transporte y comercio.”
General Enrique Mosconi. Extractado del Boletín Nº 1 de MONADEPA (Presidido por Adolfo Silenzi de Stagni). Enero-Febrero de 1987.

Pero volvamos al debate de la Cámara de diputados de  Julio de 1927. La Comisión de tratamiento legislativo se había expedido por la explotación mixta. A esta posición se opuso el diputado Raffo De La Reta con los siguientes argumentos:
“La comisión ha estudiado la conveniencia de derivar, en lo posible, el manejo de esta institución eminentemente comercial, los yacimientos petrolíferos fiscales, “hacia una acción mixta” que, a juicio de la mayoría de ésta, constituye seguramente la solución más aceptable y que consulta mejor la doble finalidad que el despacho se propone, esto es, el contralor del Estado en la producción petrolífera en bien de las industrias argentinas y de la seguridad de la Nación, y al mismo tiempo colocarla en un pie de igualdad de las actividades comerciales del Estado para que su concurrencia no pueda ser mirada como un caso de competencia desleal.
Refiriéndome a la oposición tan generalizada en las actividades industriales del Estado, he de decir, que eso del Estado mal administrador va pasando a la historia, y que la tendencia moderna tiende a convertirlo en gestor.
Cuando se discuta la parte constitucional de este asunto me he de referir a la evolución que estos puntos de vista han sufrido en México, evolución de la que seguramente todos los señores diputados estarán informados”.

Por su parte el diputado Quirós, defendía la provincialización junto con la explotación mixta con capitales extranjeros y decía:
“Hay, señor Presidente, uniformidad de opiniones con respecto a la necesidad de modificar nuestro actual sistema de explotación del petróleo. Si estamos en todo de acuerdo, ¿por qué no se proponen las modificaciones conducentes dejando a salvo e intacta la soberanía de las provincias?, a menos que se confiese terminantemente que el único propósito que lleva a esta reforma es avasallar la autonomía de las provincias; pero sino es así, como no lo debo presumir, ¿por qué no se llega a una conclusión razonable, la que está en los labios de todos, la que está en la mente de todos, la que suscribiremos todos? ¿Por qué no se llega a establecer una legislación condigna con las necesidades sentidas y sin herir a las provincias?
¿Hay temor de que empresas extranjeras vengan a apoderarse de nuestro subsuelo, succionar nuestra riqueza, y acaso en cierto y determinado momento, colocarnos en situaciones internacionales difíciles? Declárese por la ley que no podrán las compañías extranjeras y los capitales extranjeros intervenir en ningún asunto relacionado con las minas.
En fin, señor presidente, establézcanse todas las previsiones que puedan y deban establecerse para conjurar los males que puedan presentarse, ¡pero no se lleve por delante a las provincias, sin derecho y sin razón!”

En tanto, el diputado por Entre Ríos Sr. Hernández, partidario de la Nacionalización y el monopolio del Estado en la explotación, hacía resaltar que.
“No nos preocupe en demasía el desmesurado amor por la Constitución y por las autonomías provinciales, que exteriorizan los representantes de las compañías extranjeras en los alegatos con que defienden sus intereses.”

Como la votación final podía dar una mayoría a los partidarios de la Nacionalización junto con la Explotación monopólica del Estado Nacional, se intentó la triquiñuela de establecer dos órdenes del Día. Se intentaría votar la orden Nº 95, postergando la Nº 77 que que establecía la opción por “Nacionalización o Provincialización”. De tal manera que se establecería la explotación mixta que ponía en debate la orden Nº 95 dejando el tema de fondo para después.
A esta triquiñuela respondió el diputado Diego Luis Molinari, de la UCR, que dijo el 28 de julio de 1927:
“En nombre de la representación de la Unión Cívica Radical, y frente a la situación que se ha creado a la Cámara debido a la existencia de dos ordenes del día sobre la cuestión del petróleo, la 77 y la 95, que contienen principios de los cuales aceptamos unos y otros no, debo hacer presente a la Honorable Cámara que la Unión Cívica Radical ajustara su conducta en el debate y votación de la cuestión del petróleo a la suerte que corran los dos principios fundamentales que paso a enunciar, referente el uno al régimen legal del petróleo y el otro al régimen administrativo de su explotación: es el primero, que las minas de petróleo son bienes privados de la Nación; es el segundo, que el Estado nacional explotará por si, directa y exclusivamente, las minas de petróleo, que constituyen sus bienes privados.
Es tal la magnitud del asunto y tal la naturaleza de los principios que sentamos, que nos creemos en la obligación, antes que nada, de decir que nuestra conducta se ajustara por entero a la suerte que corran esos dos principios encadenados entre si, dependientes de tal manera el uno del otro, que no podríamos aceptar la sanción del uno sin que el otro fuera también correlativamente sancionado.
La Unión Cívica Radical, si no se votara la nacionalización de las minas de petróleo y su explotación directa por el Estado nacional, no asumiría la responsabilidad de participar en debates de ninguna naturaleza, porque no puede defraudar a la opinión publica del país ni la legitima expectativa que desde años atrás se viene manteniendo respecto de esta grave y delicada cuestión.
No se puede entregar el porvenir económico de la Nación a manos extrañas. Ya en 1920 un agente directo del grupo británico de intereses petroleros se acercó al entonces Presidente Yrigoyen y le ofreció capitales sin cuento y sin límite a cambio de la participación de las compañías extranjeras subordinadas al Estado, para explotar la riqueza nacional. Fue entonces cuando el Presidente Yrigoyen dijo que la Republica Argentina debía abocarse a la realización de su porvenir económico, explotando el Estado por si esta gran riqueza e impidiendo que las fuentes de producción del petróleo cayeran en otras manos que no fueran manos argentinas, seguro como estaba de que la Nación argentina tenia en su seno elementos suficientes en capitales y técnicos, para llevar adelante la explotación de la gran riqueza minera de su subsuelo y asegurar definitivamente días de prosperidad y de grandeza para la patria.
Todo tiene usted al alcance de sus manos, decíale al Presidente Yrigoyen el representante británico; nosotros no pedimos control directivo, solo queremos participar de esta explotación. Y ante la negativa del entonces Presidente Yrigoyen, el representante del grupo británico de petróleo se retiró a su país y vertió los conceptos que recogiera el diario "La Nación", si mal no recuerdo, diciendo: "Es el ex Presidente Yrigoyen un gran patriota y un gran argentino." Él ha asentado esos dos principios fundamentales y básicos para todo régimen legal y administrativo de la explotación de la riqueza petrolífera, y hoy la Unión Cívica Radical reitera su actitud de entonces, vuelve claramente a decir a la faz del país y del mundo que no asume responsabilidad ninguna en el debate si es que no se sancionan, como deben ser sancionados, los principios que antes enuncio, esto es, que las minas de petróleo son bienes privados de la Nación y que el Estado nacional explotará directamente, exclusivamente, por si, las minas que constituyen sus bienes privados.
Nada más.
... Deseo aclarar el alcance de las primeras palabras que pronuncie al iniciarse la sesión, en vista de la observación de los señores diputados que acaban de expresarse sobre la prioridad de los despachos a discutirse, si el de la orden del día 77 o el de la orden del día 95. He dicho que para nosotros, son principios fundamentales que las minas de petróleo —no entro ahora a las de carbón y hierro— sean bienes privados de la Nación y que la explotación de las minas de petróleo sea hecha directamente por el Estado. He agregado que estos dos principios constituyen para nosotros una sola y misma cuestión; están indisolublemente unidas y votamos la una porque votamos la otra y no votamos ninguna de las dos por separado.
La orden del día 77, cuya historia es larga en los anales del Parlamento, aunque no lo haga en forma clara, involucra explicita y categóricamente el principio de la nacionalización de las minas de petróleo, que son bienes privados de la Nación. Digo que para nosotros son indivisibles ambos principios. La orden del día 77, contiene el principio de la nacionalización en la forma en que esta dicho. La orden del día 95 no contiene ese principio en la forma que lo deseamos. ¿Porque? Porque el articulo 27 de dicha orden del día expresa este principio de la nacionalización en forma distinta de aquella en que lo hace la orden del día 77.
Por lo demás, ¿como se nos ha de ocultar el alcance puramente verbal del articulo 27? Toda la arquitectura, toda la construcción del despacho numero  95 está basada en la explotación mixta del petróleo, por los capitales privados en combinación con los capitales del Estado.
Es decir que el despacho contenido en la orden del día 95 reposa, en su economía total, sobre un principio que categóricamente repudiamos. No es una objeción de forma, como lo dice algún señor diputado que, como de costumbre, pasa sólo por sobre la superficie de las cosas.
Es la nuestra una objeción de fondo. Siendo así, vinculándose nuestra objeción al despacho 95 a uno de los dos principios que consideramos entre sí ligados indestructiblemente, se reduce fatalmente la deliberación sobre el despacho 95 a lo que primero se diga respecto de la orden del día 77. Digamos primero si son bienes privados de la Nación las minas de petróleo, afiancemos luego la explotación del petróleo por el Estado, y construyamos mas tarde el régimen jurídico necesario para que el Estado explote las riquezas petrolíferas.
Esta demás decir, dada la forma en que expongo mi pensamiento y ante los principios que establezco, que la orden del día 95 contiene nada mas que pour la galerie el principio de la nacionalización, porque se ha abierto el gran boquete de la explotación mixta y porque, sea cual fuere la proporción, viene en definitiva el capital privado a torcer el verdadero sentido de la nacionalización de las minas de petróleo tal como la reclama el país, tal como la sostuvo Yrigoyen y tal como ahora la sostiene la Unión Cívica Radical.”

Y agregó luego el diputado Giuffra:
“No es posible, señor Presidente, que una cuestión como esta se postergue para decidir sobre ella cuando se haya avanzado ya en la aceptación de muchos artículos de un despacho, sin antes saber si las minas van a ser de la Nación o de las provincias. Esto es previo a todo y debe ser aprobado antes que lo otro, que es mas complejo; bastara una votación. De manera que, sin quererlo, se dilatara el conocimiento de este asunto y cuando ya tenga la Cámara estudiado el articulado, entonces estudiaría el aspecto institucional y quedaría dividido el proyecto. ¿Por que? Porque la cuestión mas dificultosa se dejará para lo ultimo.
De manera que lo que debemos hacer, por simple lógica y por razón de concepto, es tratar primero el despacho que constituye el eje sobre el cual ha de girar la cuestión y que contiene el gran asunto.”

Fue necesaria hacer estas citas extensas para demostrar que la cuestión es de larga data. Que se puede hablar de nacionalización “pour la galeríe” como dice el diputado Molinari.
Como pasa en la actualidad, mientras se negocia el reparto de nuestro petróleo con monopolios estadounidenses, chinos, rusos, etc.
La cuestión sigue vigente. Se trata de derogar todas las leyes de este gobierno y del Menemismo que se opongan a la estatización y nacionalización total del petróleo y de su explotación monopólica por parte de Estado (con control de obreros, técnicos y usuarios de toda la gestión). Se trata de derogar la ley de hidrocarburos vigente que data de la dictadura de Onganía que admite concesiones. ¡Aunque es bueno destacar que las empresas privadas la violan al tener más concesiones que las que la ley de Onganía admite!
Se trata de que el Estado argentino tenga el monopolio desde el subsuelo al surtidor porque el petróleo es un material estratégico del cual depende en gran medida nuestra independencia, nuestra integridad territorial y la satisfacción de los derechos del pueblo.
Horacio Micucci
15 de octubre de 2012

jueves, 11 de octubre de 2012

DISCURSO DE JUAN CARLOS ALDERETE EN PLAZA DE MAYO EL 10/10/12


DISCURSO DE JUAN CARLOS ALDERETE EN PLAZA DE MAYO EL 10/10/12

Compañeras, Compañeros, es un orgullo estar aquí, unidos en esta convocatoria de paro y movilización.
Estamos aquí, en las calles, para que esta crisis que recorre el mundo y viene golpeando en la Argentina no la sigamos pagando los trabajadores y el pueblo argentino.
Nuestra presidenta justifica su política de ajuste sobre nuestro pueblo diciendo que “el mundo se nos cayo encima“.
Pero el mundo no se cayó arriba de todos en la Argentina. No señora Presidenta.
Con su política el mundo no se cayó arriba de la Barrick Gold que sigue saqueando nuestro oro y contaminando nuestros glaciares.
El mundo no se cayó arriba de Monsanto, ni arriba de las cerealeras, ni de los Bancos, ni de los grandes terratenientes como Soros que tiene 250 mil hectáreas en la Argentina.
Tampoco se cayó arriba de las petroleras que saquean nuestro petróleo como la British de Panamericana, que se llena los bolsillos aquí y abastece de combustible a los barcos ingleses que usurpan nuestras Islas Malvinas.
Todos ellos, como bien dijo la señora Presidenta, con su política se la llevaron en pala y se la siguen llevando con pala.
El mundo se cayo encima, como dice usted, de los millones en Argentina que no tienen un trabajo digno, del 80% de los jubilados que cobran una jubilación por debajo de la línea de pobreza, de los millones que en Argentina necesitan tierra para trabajar o para vivir, de los que se mueren por falta de atención en los hospitales. El mundo se cae arriba de nuestros hermanos originarios que siguen postergados.

Por eso estamos acá
No es posible resolver los problemas de los trabajadores y el pueblo argentino sin tocar los intereses de esos que se llevaron la plata en pala.
Por esos se multiplican paros, piquetes, cacerolazos, son luchas que enfrentan la crisis y la política de ajuste Kirchnerista.
Si su política fuera tan buena como dice, si fuera realmente nacional y popular no haría falta la represión, no hubiera echo falta detener a los desocupados que habían cortado la Panamericana como hizo Berni. Se llevaron hasta los chicos y los tuvieron 20 horas recluidos en los micros en Campo de Mayo.
Ni tener más de 4 mil procesados por la lucha popular, ni tendría que haber 19 asesinados en la represión a la protesta social como hubo con este gobierno. Esta política de ajuste Kirchnerista no cierra sin represión.
Por eso ahora que estallo el reclamo salarial de Prefectura y Gendarmería les decimos, en primer lugar que la lucha salarial es justa, porque este es un gobierno que paga los salarios en negro. Pero también que les sirva de enseñanza cuando los manden a reprimirnos a trabajadores que hacemos reclamos como el que ellos están haciendo ahora.
El Kirchnerismo plantea profundizar el modelo y dice “Vamos por todo“. Y al que no lo acepta lo acusa de desestabilizador.
Parece una joda, te pagan en negro, te sacan el salario familiar, te rebajan el sueldo con la inflación, los planes sociales congelados, te cobran impuesto al salario, la tierra se concentra cada vez en menos manos, se caen a pedazos la salud y la educación, y encima si te quejas sos desestabilizador.
Por eso estamos acá, para instalar en el centro de la escena política las urgencias y necesidades de los trabajadores y el pueblo argentino y para eso nos unimos, porque es necesario reagrupar las fuerzas populares, patrióticas y democráticas para que confluyan las luchas y los reclamos.
Y no solo a nivel nacional. Hay que recrear esta unidad en cada provincia, en cada ciudad, en cada pueblo para que la clase obrera y el pueblo argentino puedan alzar su voz y hacerse oír ante tanta injusticia